LOS MOLINOS DE ARES Y EL

LOS MOLINOS DE ARES Y EL "BARRANC DELS HORTS" 

Esta ruta tiene dos ambientes muy diferenciados. Os recomiendo que la hagáis en el orden en que os la propongo. Es mucho más práctica. Desde la plaza del Ayuntamiento, con unos bellos soportales medievales, nos dirigiremos al antiguo Portal desde el que una pronunciada pendiente nos dirige por una empedrada senda de herradura hacia el fondo del barranco de los Molinos. De lo agreste del terreno dan cuenta dos hermosa cabras montesas que vimos nada más empezar la ruta.

  La ruta está señalizada con unas placas metálicas fijadas de cuando en cuando en los ribazos de piedra seca. Representan una cabeza de rebeco. Nos ayudarán a no despistarnos.

   Los molinos de Ares son un complejo hidráulico de cinco o seis molinos situados en la vertiente pronunciada del barranco. Se pasaban el agua de uno a otro  por medio de unos canales y acueductos. El sistema permitía aprovechar al máximo el caudal del riachuelo. Estuvieron en uso hasta mediados del s. XX.

El regreso a Ares se hace por el mismo camino. Paciencia que la subida es larga y fatigosa, pero el ver sobre nuestras cabezas la mole de Ares compensa el esfuerzo. Si es la hora, os recomiendo comer en el restaurante situado a las afueras del pueblo " El Collado". Algo caro, pero la comida es buenísima.

La segunda parte de la ruta está situada a unos 9 o 10 kms de Ares del Maestre. Debéis tomar dirección a Albocásser y nada más pasar el cruce que lleva a Benasal, atentos a una señal de la Diputación de Castellón ( a un km aproximadamente). Justo enfrente de la señal, a la izquierda tenéis un pequeño aparcamiento junto a una casa. Os recomiendo dejar allí el coche e iniciar la marcha. Ante vosotros se abre una amplia vega en cuyo fondo  se encuentra el famoso "Barranc dels Horts", único robledal que hay en la Comunidad Valenciana

  El camino discurre a lo largo de unos 2 kms entre carrascas y matorral bajo. De repente, a derecha e izquierda empezamos a ver los robles. Grandes, copudos..Os recomiendo que no os conforméis con ver los primeros grandes ejemplares. Lo mejor está por venir. Seguid la pista que en amplias- y costosas- lazadas, nos va acercando hasta unos blancos farallones. Cuando lleguéis a una fuente que ofrece un generosos caudal de fresca agua, girad por una sendita hacia la derecha y hacia arriba. A vuestra izquierda veréis un antiguo cable eléctrico, de los que servían para controlar al ganado. Ya no funciona, pero por si acaso os aconsejo no tocarlo. De repente...¡ Alli estaba él!.

El roble varias veces centenario, llamado "Pare Roure" se nos ofrece como un venerable anciano del bosque, majestuoso... El momento tiene su peculiar encanto. Sobran las palabras. Hay que disfrutarlo " in situ".

Los rayos tardíos del sol poniente nos acompañaron en la salida del barranco. Ya casi de noche llegamos al coche y dimos por finalizada esta ruta tan especial.