BAD RELIGION
NUEVOS AMERICANOS
SEA DE LA MANO DE EPITAPH O DE LA MULTINACIONAL QUE ACTUALMENTE LES
ACOGE, BAD RELIGION SIGUEN BATALLANDO POR MANTENERSE A LA CABEZA DE LAS
FORMACIONES DE HARDCORE DE TODO EL PLANETA. AUNQUE LO REALMENTE SORPRENDENTE
ES QUE LLEVEN DOS DÉCADAS AHÍ. DE HECHO, “THE NEW AMERICA”
(DRAGNET/SONY, 00) VE LA LUZ PARA CELEBRAR SUS VEINTE AÑOS EN ACTIVO,
Y VISTOS LOS RESULTADOS PARECE QUE LA COSA VA PARA LARGO.
Comentábamos hace poco que, de una forma u otra, todas aquellas
formaciones que se mantienen fieles a sus ideales, férreos en sus
trece, acaban por hacerse respetar. Y, en eso, Bad Religion son tan buenos
como cualquier otra banda, sea de punk, de electrónica, de heavy
metal o de pop. De ahí que, pasados veinte años, su influencia
en el género siga resultando evidente. Aunque, no nos engañemos,
de poco hubiese servido tanto ser fiel a uno mismo si no hubiesen firmado
discos tan necesarios como “Suffer” (87), “No Control” (89), “Against The
Grain” (90), el magistral “Generator” (92), “Stranger Than Fiction” (94)
y tantos otros. El caso es que Greg Graffin, Greg Hetson, Brian Baker (tan
curtido como Hetson en esto del punk, aunque además de formar parte
de los míticos Minor Threat, también se permitiese darle
al sleazy en Junkyard; él contesta telefónicamente a nuestras
preguntas), Jay Bentley y Bobby Schayer no habían alcanzado su cota
máxima con su último disco hasta la fecha, “No Substance”,
y el futuro del quinteto tomaba pinceladas marcianas al hacerse público
que Todd Rundgren (con una extensa carrera
en solitario o al frente de Utopia) iba a tomar las riendas del disco que
ha acabado siendo “The New America”. Ahora, una vez paladeados los
resultados (trece canciones para ser exactos), descubrimos que se trata
quizás de la obra menos estereotipada del combo estadounidense,
un trabajo de guitarras pulidas y melodías ligeramente pop. Resumiendo,
el disco que la banda necesitaba para tomar bocanadas de aire fresco.
No esperen sorpresas, que Bad Religion no son Moby, pero por lo menos
darán con temas tan disfrutables como “You’ve Got A Chance”, “New
America”, “Believe It”, “A Streetkid Named Desire” o la descocada “I Love
My Computer”. De todos modos, mejor aceptan los argumentos de cambio propuestos
por Brian Baker. “
El
disco ha salido perfectamente y creo que la razón es que hemos invertido
el doble de tiempo en él que en cualquiera de los anteriores. Queríamos
que fuera un disco especial porque aparece precisamente en nuestro veinte
aniversario como grupo, así que estabamos obligados a hacer un gran
disco para justificar el porqué seguimos en esto después
de dos décadas. Gran parte de que sonemos más pop tiene que
ver con el hecho de tener ese tiempo para trabajar. Personalmente pude
pasarme mucho tiempo con la guitarra intentando hacer cosas que fueran
un poco diferentes. Además, nuestro productor, Todd Rundgren, es
guitarrista y realmente es una ayuda tener a un guitarrista como productor
porque pudimos trabajar algunas cosas juntos y creo que esa es otra de
las razones de que saliera tan bien”. Lo cierto es que la intención
era entrar en profundidad en el tema Rundgren más tarde, pero ya
que estamos resulta inevitable descubrir si Bad Religion han cambiado ligeramente
porque el ex-Utopia estaba tras los controles o si, por el contrario, Rundgren
estaba ahí porque Bad Religion pretendían dar un nuevo aire
a sus composiciones. ¿Me explico? “Son
las dos cosas. Nosotros queríamos intentar hacer algunas cosas de
una manera un poco diferente y cuando conocimos a Todd, lo que él
nos dijo es que lo que quería hacer con nosotros, si íbamos
a hacer el mismo disco que no le interesaba trabajar con nosotros pero
si estabamos interesados en intentar ir hacia algún otro lado, que
entonces si le apetecía trabajar con nosotros. Así que nos
entendimos bien. Una combinación. De todas maneras, tampoco pretendíamos
cambiar demasiado. Bad Religion no podemos convertirnos en algo totalmente
distinto. Esta es la música que sabemos hacer, somos músicos
de punk, pero siempre será bueno que la gente pueda encontrar pequeños
detalles que hagan sonar las canciones de forma distinta. Digamos que hemos
intensificado el sonido, pero sin alejarnos de nuestra línea”.
Sencillo pues. Volviendo al tema Rundgren, las informaciones subrayaban
antes de la publicación del disco que su elección como productor
se había debido esencialmente a la insistencia del vocalista Greg
Graffin por trabajar con su ídolo, algo ciertamente comprensible
tras degustar “American Lesion”, aquel disco en solitario que nos brindó
un par de años atrás. “
Bueno,
realmente fue una decisión de todo el grupo, aunque Greg insistió.
Una de las razones principales era que cuando Greg era pequeño,
cuando tenía unos diez años, Todd Rundgren fue la razón
por la que quería ser cantante y dedicarse a la música. Sus
discos fueron los primeros que compró, era su cantante favorito.
Así que el resto sabíamos que si teníamos a este productor
trabajando con Greg las cosas funcionarían fantásticamente.
Pensamos que si contábamos con el héroe de Greg todos saldríamos
beneficiados y el grupo funcionaría de puta madre”. Curiosa
teoría, aunque permítanme que reincida en el hecho de que
tampoco hay tanto cambio, sino sencillamente pequeños matices y
eso, teniendo en cuenta los escasos cambios en su carrera, ya es un motivo
destacable. Tales puntualizaciones podrán encontrarlas en voces
y coros, por un lado, y por el uso de teclados en “I Love My Computer”
por el otro. “Sí, estoy de acuerdo. Los
estribillos tienen más fuerza, porque de nuevo hemos intentado trabajar
duro para hacer temas más buenos, y los mejores estribillos hacen
que los temas sean mejores. La razón de que hayamos usado teclados
en ese tema tiene que ver con la canción y con el hecho de que Greg
Graffin toca el piano. De hecho, acostumbra a componer casi la mitad de
los temas en un piano, realmente es el instrumento que toca habitualmente,
así que esa canción empezó a partir de los teclados
y decidimos que sería buena idea guardar una parte para el resultado
definitivo. Aunque durante muchos años, incluso algunos temas de
“Suffer”, y de eso hace quince años, fueron compuestos con un piano
y luego pasados a la guitarra eléctrica. Adaptarlas tampoco nos
resulta difícil porque de hecho yo también toco el piano,
son las mismas notas. Para Greg es más difícil porque aunque
puede tocar lo que quiera en el piano, en la guitarra no puede hacer demasiado
(risas)”.
Cambiando de tercio, entraremos en temas geográficos. En primer
lugar, lo más sospechoso del asunto es esa relación entre
“tomarse más tiempo en la grabación” y el hecho de que la
banda lo haya registrado en una isla hawaiana, en Kauai. “Lo
grabamos en esa pequeña isla porque allí vive Todd, así
que otra de las razones por las que quisimos trabajar con él era
para pasarnos seis semanas de vacaciones (risas). Fue perfecto; trabajábamos
durante cinco horas y después nos íbamos a pescar a la playa,
jugábamos a tenis… ¡estoy en forma por primera vez en mi vida!
(risas)”. Vamos, que el amigo Baker y sus compañeros
se las saben largas. Bien, pero ya que estábamos en lo de los asuntos
geográficos me intereso por descubrir cuando coinciden los miembros
de la banda en una misma ciudad, cuando ensayan… y es que cada uno de ellos
vive en una ciudad distinta de los Estados Unidos. “Bueno,
Jay vive en Canadá. Creo que puede que por eso seguimos juntos después
de tantos años. No vivimos juntos y no estamos todo el tiempo trabajando
con el grupo. Cada uno de nosotros está con su propia familia, viviendo
su propia vida y simplemente nos hablamos por teléfono una vez por
semana, así cada vez que nos vemos estamos contentos de reunirnos
de nuevo. Por eso no nos peleamos y la relación sigue fresca. ¡Si
Greg Graffin viviese junto a mi, no sería lo mismo porque somos
personas muy distintas (risas)”. Y ya que estamos con lo de
las incompatibilidad de caracteres, hablemos de Mr. Brett Gurewitz. Parece
que la relación con la banda ha vuelto a tomar buen rumbo, por lo
menos eso es lo que deja intuir el hecho de que Gurevitz aparezca como
guitarrista invitado en el tema “Believe It”. ¿Significa eso que
Bad Religion
volverán
a Epitaph y que el puesto de Baker peligra? “Fue
como una pelea entre hermanos. Tuvieron una pelea muy fuerte hace seis
años, pero ha pasado el tiempo suficiente para que volvamos todos
a ser amigos. Brett no quiere volver a tocar en el grupo porque debe continuar
dirigiendo uno de los sellos independientes más grandes del mundo,
pero está interesado en volver a escribir temas y eso es algo bueno
porque él escribió algunos de los grandes temas del grupo
en el pasado. En este disco ha escrito un tema con Greg, pero igual
en el siguiente hay muchos más. Así todo el mundo sale
ganando. En cuanto a lo de Epitaph, yo no tendría ningún
problema, pero básicamente estamos muy contentos con nuestra discográfica.
Si estuviésemos descontentos, ficharíamos de nuevo con Brett,
pero de momento estamos bien. Y no preocupo por él porque soy mucho
mejor guitarrista… creo quien debe empezar a preocuparse es Hetson y no
yo (risas)”. Curiosas amistades. Y, a propósito de amigos,
¿viviendo en Washington DC, son sus amistades músicos de
la escena post-hardcore o por el contrario se trata de personas ajenas
al mundo del rock? “Tengo relación con
los músicos porque crecía aquí y mis amigos de cuando
era joven siguen viviendo en la ciudad. Tengo contacto con Fugazi, con
Make Up. Cuando no estamos de gira solemos tomar algunas copas juntos.
Son como mi familia, por eso volví de Los Ángeles, porque
echaba esta ciudad de menos. Nací aquí y eso es fundamental
para mí. ¿Mejores amigos? Ese es un tema interesante. Uno
de los motivos por los que volví aquí es porque no quería
pasarme la vida hablando sobre música. Mis amigos más cercanos
no tienen nada que ver con la música. Soy muy amigo de un policía,
de un granjero y del dueño de una tienda de motos. Mi mejor amigo
no sabe realmente que hago, me ha visto en televisión pero no entiende
del todo esto del punk rock (risas). Saben que tengo mucha suerte por estar
en un grupo de éxito, pero les conozco de cuando estaba en un grupo
con nada de éxito, así que…”.
Autor: Joan S. Luna