Hasierara

Hasierara

 

Bolonia: opina un estudiante de 2º de Económicas de la UPV-EHU

 

Ha comenzado un nuevo curso y no todo es igual. Este año tiene como novedad un nuevo plan docente, conocido por todos como “Plan Bolonia”. En él se tiene como intención crear un método de aprendizaje activo. En donde el alumno deba involucrarse en la materia y ser él el encargado de obtener la información necesaria para aprender; además de unificar el mapa estudiantil a nivel europeo.

 

En teoría es muy prometedor, muy utópico, pero como ya sabemos plasmarlo en la realidad es otra cuestión.

 

Dicho plan al ser de carácter piloto, ha dado como resultado que solo un grupo reducido de asignaturas hayan modificado su temario al nuevo sistema. Pero poniendo su confianza en el segundo curso de Economía.

 

Segundo de “LE” es su prueba de fuego, ya que se imparte casi en su totalidad mediante las doctrinas del nuevo plan educativo.

 

Siendo en él y al cabo de cuatro escasas semanas, donde ya se han evidenciado una serie de problemas o hechos a tener en cuenta.

 

Dichos problemas han surgido en parte, del modo de entender las intenciones del plan por parte del profesorado, es decir, han surgido de la diversidad de maneras de aplicarlo.

 

Es común en todas las asignaturas adheridas al nuevo “Sistema”, recalcando “Sistema” ya que es el modo que han elegido para nombrarlo, un sistema de evaluación continua a base de una serie de trabajos y exámenes, ya que no tiene otro calificativo por mucho que se empecinen en denominarlas “Pruebas de Evaluación”.Llegando a darse un claro binomio: Asignatura con créditos ECTS = Evaluación continua.

 

Al ser de carácter común, la modificación en el modo de evaluar, ha dado como resultado que el volumen de trabajo por parte del alumno sea excesivo, hecho agravado en la concepción, equivocada, que suelen tener los profesores al considerar su asignatura como la “única”. Hay que declarar, que dicha modificación, en el modo de evaluación, si facilita el modo de introducirse en la materia y que esta sea con mayor facilidad entendida y asumida. Pero no olvidemos que los alumnos son personas, con diferentes cualidades, las cuales condicionan la necesidad de esfuerzo a fin de obtener un objetivo. Como es evidente, y ya nos fue advertido, algunos tardaran menos en obtener los conocimientos necesarios para superar la asignatura, pero el resto, los que “ensucian” la media, tardaran más, llegando el momento en el cual seguramente se vean superados y darán por perdida la asignatura.

 

En dicho mayor esfuerzo, necesario para superar la asignatura, es evidente, que no se ha observado el cansancio acumulativo, el cual deberá soportar el alumnado según discurra el cuatrimestre, ya que al avanzar el curso el volumen de trabajo será menos tolerable, producto del esfuerzo realizado hasta el momento y de la presión, debido a que con lo que se juega es nuestro futuro, no olvidemos que nuestro futuro aún no se encuentra resuelto.

 

Ese trabajo se ve acrecentado por dos razones: Este nuevo sistema docente no admite la posibilidad de compaginar asignaturas pendientes, que añadido a la instaurada asistencia obligatoria en todas las asignaturas adheridas al nuevo sistema, obligan a tomar la decisión de relegarlas a otro curso ó vivir en la universidad; La otra razón que ahonda en el hecho del excesivo volumen de trabajo, es la modificación en el modo de impartir las asignaturas. Las asignaturas ahora diferencian sus horas según la actividad que se va a llevar a cabo, reduciendo el número de horas de impartir clase teórica, para así dar cabida en el horario lectivo a practicas en grupo, “laboratorio”... Las clases magistrales, ahora presénciales, siendo 60, el año pasado, ahora han pasado a ser 45 pero sin reducir en relación directa la materia impartida. Es decir, el alumnado debe aprender lo mismo que el año pasado para así superar la asignatura, pero disponiendo de un cuarto menos de clases teóricas. Este aspecto no tendría importancia si el sistema de impartir dichas clases magistrales se hubiese visto modificado. Pero la reducción solo ha sido notable en la desaparición de la realización de ejercicios reales en clase, no ejemplos. Dando como resultado que el alumno carece de un ejemplo con el cual cimentar su realización de los demás ejercicios.

 

Aunque en la práctica dicha reducción de horas lectivas no es tal, ya que se ha tomado como natural, el hecho de recuperarlas en los diez minutos de descanso, lo cual traducido a la realidad son unas 7 horas más (10 minutos por las 45 horas de clases “presénciales”).

 

En definitiva se podría entender que dicho esfuerzo tendría una recompensa, no ya en aprobados sino en aprobados y con nota. Pero este hecho difiere de la realidad. En el nuevo sistema la nota del alumno toma como tendencia el aprobado ya que en parte una de las intenciones del nuevo sistema docente es aumentar el número de alumnos que superen las asignaturas, muy reducido en algunos casos. Al ser ese el objetivo, convierte el deseo de una nota mayor en una pura odisea, producto del elevado número de trabajos que diluyen los buenos resultados, reclamando una alta regularidad, que con el cansancio será difícil de poseer. A lo que añadimos, la tradicional tendencia por parte del alumnado al límite mínimo, aclarando, lo justo para aprobar; y la interacción con el profesorado. Dan como resultado que la nota media de 5 sea aún más representativa.

 

Cambiando de tema, el nuevo sistema lectivo observa el trabajo en grupo. Dicha idea en concepción, es muy buena y digna de elogios, pero como es costumbre traducida a la realidad da como resultados ciertos problemas.

 

Los grupos son compuestos por una serie de alumnos, normalmente mixtos, nuevos en la misma y repetidores. Este hecho, unido a la reducción de horas lectivas, inducen en los grupos, que sean los repetidores los que realicen los trabajos, ya que los nuevos en las mismas, producto de la reducción de horas son incapaces. Al ser realizados por los repetidores, los errores que les condujeron a repetir la asignatura son enseñados a los nuevos y no corregidos, siendo asumidos por los nuevos alumnos, los cuales con toda seguridad, a no ser que reciban ayuda extra, no especifico cual, cometerán a partir de ese momento también.

 

Es entonces a fin de resolver dudas ó problemas donde surgen la concepción de tutorías de grupo, algo así como la clase anterior al examen en donde se respondían las dudas. Las anteriormente enunciadas tutorías en grupo son impartidas por antiguos laureados alumnos. Este hecho fundamentado en la teórica mayor facilidad para relacionarte con un alumno que con un profesor da como origen a una serie de dilemas: No se debe olvidar que no es un profesor, que es un alumno, el cual no tienen ninguna experiencia en el campo docente. No dispone de excesiva experiencia en eso de imponer su autoridad a fin de ser atendido y de abarcar las demandas del alumnado a su responsabilidad. Que realmente no es experto en la misma por mucho que haya superado con nota la asignatura y se haya estudiado el tema. Además que el premio entendido como créditos de libre elección no puede ser lo suficiente como para inducir en el un deseo de esforzarse. Como nota aparte: Que no haya ningún avispado que quiera entender que las guardias al ser impartidas por alumnos representen menos trabajo para el profesorado.

 

Otro aspecto a tener en cuenta es el del alumnado que trabaja a la vez que intenta sacar adelante sus estudios. Dichos alumnos que se ven en la necesidad de trabajar, no cuestionaremos ahora la razón, al hacerlo se ven en la imposibilidad de sacar las asignaturas impartidas mediante el nuevo sistema a adelante, ya que la condición de asistencia obligatoria los expulsa directamente del sistema, perdiendo en consecuencia su derecho a adherirse al mismo. Viéndose relegados a la prueba final, reduciendo sus posibilidades de superar la asignatura. Reducidas, aún más, respecto a los que si asisten a clase. A lo que hay que añadir que el profesor se niega a corregir ejercicios de clase a alumnos que no se encuentren adscritos al sistema.

 

Además hay que añadir que: la elección de segundo curso de carrera como curso piloto en vez de un primero, da como resultado que el alumno deba de nuevo adquirir otro habito diferente de estudio, diferente al que le costo casi un año en adquirir, ahondando esta decisión en el conjunto de malos resultados por parte del alumnado.

 

Producto de todas estas razones y otras más que no han surgido aún, comienza a haber un sentimiento de derrota, viéndose ya los primeros casos de abandono de la asignatura al verse el alumno superado ante su nueva situación. Este hecho es lógico y es evidente que sería observado antes del comienzo del curso por parte del profesorado, pero es seguro que no esperan que pueda llegar a ser bastante elevado, como ya se esta viendo.

 

En definitiva el nuevo sistema docente, no es malo en concepción, es más bien bastante bueno y no hay que entender esto como una crítica sobre el mismo sino como una queja sobre la aplicación del mismo. Admitimos que es el principio y es necesario limar ciertos aspectos, los cuales una vez corregidos darán un sistema más efectivo. Entendemos que también por parte del profesorado se esta realizando un esfuerzo considerable a fin de poner en marcha y en condiciones este nuevo sistema docente, pero que consideramos que se debería observar más la opinión del alumnado ya que es su futuro con el cual se esta jugando.

 

Hasierara