Día seis - Senegal, octubre/1999

Senegal: Día seis

Actualizado:
29-12-2000
SENEGAL
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DÍA SEIS

Hoy ha sido el día más caluroso, con diferencia, de toda esta semana. ¡Vaya forma de sudar!. Las gotas de sudor corrían por el canalillo y tetas abajo. Fue una auténtica pasada.

Volvimos a salir los siete con Sisé, en su furgoneta, a las nueve de la mañana. La primera parada fue en M'Bour para comprar gambas para la comida. Mientras Sisé compraba, nosotros quedamos en la furgoneta en una de las multitudinarias calles del mercado de M'Bour. En pocos segundos estábamos rodeados de niños y gente que nos ofrecía cosas para comprar.

Todos, como siempre, pedían regalos, caramelos o monedas. Uno me pidió la dirección para escribirme y enviarme un regalo y luego me escribió la suya. Cuando le pregunté qué regalo quería que le enviara me pidió un balón de fútbol, una botas y una camiseta de manga corta de Raúl.

Seguimos el viaje hacia Sine Saloum, en la furgoneta de Sisé que esquivaba todos los baches que podía circulando por la izquierda o saliéndose al arcén. Vaya calor!!.

En Ndangane embarcamos en una piragua decorada a motor. Nos untamos crema solar y repelente de mosquitos y llegamos a un campamento donde comimos gambas y pescado, sandía y plátanos. Me di un baño en los manglares. el agua estaba caliente, era como meterse en la bañera y el suelo estaba cubierto de limo, lo que daba mucho asco. El mangle tiene muchas raíces cubiertas de ostras que quedan al aire con la bajamar.

Volvimos a la piragua para dar una vuelta por los manglares, vimos muchos pájaros: pelícanos, flamencoa, garzas de varias clases y otros.

Dejamos la costa y nos dirigimos hacia el interior, para visitar unos poblados. Esto sí que fue auténtico, como el día que comimos en Saly y luego nos fumamos unos petas de maría con Paco. En los poblados donde nos llevó Sisé, muchos de los niños más pequeños, de uno, dos o tres años, se asustaban mucho de nosotros y se ponían a llorar. No hablaban francés y no pedían "cadeaux", ni monedas, ni caramelos, ni nada. Despertábamos la curiosidad de los críos pero se acercaban poco, al principio.

El último poblado fue lo mejor. Llamaron al brujo, que luego nos hizo una exhibición de su "trance" tocando el tambor. Machacamos mijo con las mujeres, jugamos con los niños, sobre todo Nacho, que en todas partes ha hecho malabares para ellos, y luego bailamos y tocamos palmas y disfrutamos con ellos.

Cada uno estaba en su labor, pero cuando se montó la fiesta, todo el poblado, incluso los niños más tímidos y que antes no se habían querido acercar a nosotros, se unieron a la fiesta. ¡¡Genial!!

Y este fue el penúltimo día en Senegal. Ya sólo queda mañana.

Mercado de M'Bour 
En piragua en Ndangane 
Niños pescando (Ndangane) 
Nuestra anfitriona 
La comida 
Pescador (Ndangane) 
Escamilla sudando 
En la Brousse 
Niños de un poblado 
Poblado en la Brousse 
Óscar moliendo mijo 

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