Senegal: Día uno |
Actualizado: 29-12-2000 |
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El hotel tiene unos jardines alucinantes: cocoteros, eucaliptos, acacias y otros árboles que aún no sé como se llaman. Plantas impresionantes por todas partes, humedad del 100 % y 28 ó 30 grados de mínima por la noche hacen el milagro. No quiero pensar el calor que puede llegar a hacer a mediodia... Después del desayuno nos fuimos a dar un paseo por el hotel, una zona comercial dónde todo el mundo te saluda, sonríe, te da la mano, se presentan, preguntan tu nombre, de dónde eres, ... Son muy amistosos, enseguida te hacen regalos, nos han hecho una trenza a cada uno y ya te enganchan porque te lo venden todo con su amistad. Son muy guapos, sobre todo las mujeres y los niños. Tienen una piel tan preciosa... Ahora estamos en la habitación porque Nacho no se encuentra bien, sigue muy resfriado y como hace tanto calor se agobia un poco. Es una estancia muy simple; al entrar está el baño a la derecha y un pasillo pequeño con un armario empotrado. Subes cuatro escaleras y das a una estancia con sillón, sofá y mesita, y una amplia terraza al jardín frondoso; luego subes ocho escaleras más y arriba están las camas y el aparato de aire acondicionado. Hemos dormido bien, aunque solo tres o cuatro horas como mucho, por eso estamos tan "escarallados". Esta tarde, a las tres, tenemos una reuníon con los guías de UNIJOVEN, una chicha blanca y un chico negro que nos explicarán cómo funciona el tema de las excursiones. Ya hemos aprendido algo, que en cuanto te paras a saludarles y a charlar ya te venden cualquier cosa. Hay que estar "al loro" que nos dejan sin un duro el primer día. Coño! La primera impresión acerca de la proverbial hospitalidad senegalesa es que se pasan (después nos enteramos que esto ocurre, sobretodo, junto al complejo turístico, dónde sufren una especie de fiebre del oro provocada por el turista europeo que trae consigo más dinero del que ellos pueden soñar en tener). Se pasan tanto que sabes cuando comienzas una conversación, pero tienes problemas para poner punto final. Además, por ahora, los que han sido "hospitalarios" con nosotros tenían otras pretensiones (vender y no precisamente a buen precio). Saben que estamos alojados en un hotel carísimo (para ellos) y están acostumbrados a que los europeos clientes de estos hoteles manejen mucho dinero. Ya vimos un restaurante donde comer por 2.500 Fcfa (Francos CFA, que es la moneda local), es decir 625 pesetas. que por una dorada no es mucho pedir (aunque fuera cruda). Hay mujeres guapísimas. La piel que tienen llama la atención, y la sonrisa, y los pómulos... Y más sobre la "hospitalidad": Después de almorzar bajamos a la playa. Allí se nos presentó un hombre diciendo que los españoles éramos sus hermanos, y tal, y tal. Nos preguntó nuestros nombres y nos pidió que los escribiéramos en su "libro de oro" (una agenda de 1993, sobada sucia y con nombres escritos por todas partes). Mientras nos enrollaba otro trabajaba madera y ponía nuestros nombres en unos amuletos de la buena suerte. Entre dimes y diretes fue presentándonos la mercancia. Nos pidió que escogiéramos alguna figura de nuestro gusto y explicó que habría que ponerse de acuerdo en el precio. Las figuritas fueron una tortuga y tres monos. Empezó pidiendo 40.000 Fcfas. (10.000 pelas) y ya había conseguido que nos sintiéramos obligados a llevárnoslas después del regateo (que me pareció eterno y que yo consideraba una especie de ejemplo, no una compra real...). El precio quedó en 25.000 Fcfas. (6.250 pelas) (más tarde nos daríamos cuenta del "atraco que supuso esta compra). Pues resulta que los billetes más pequeños que teníamos eran de 200 FF (1 Franco Francés equivale a 100 Francos CFA), con lo que le dimos uno y nos fuimos a cambiar otro. En el Centro comercial había un estanco dónde hacían cambio de moneda, pero no tenían dinero suficiente para cambiar. Al lado del estanco nos lió otro "amigo" al que compramos una visera por 4.000 Fcfa (1.000 pelas, otro atraco) y como tardábamos mucho ya vino el primero, de malos modos y olvidando su "hospitalidad", a reclamarnos lo que faltaba. Cuando nos acercábamos otra vez al chiringuito del primer "amigo" nos saludó y empezó a saludarnos un tercero. En cuanto lo vio el primero le dio dos voces, pues esto de la "hospitalidad" debe de tener un no-se-qué de exclusiva (¿o será que si alguien nos pega un sablazo no quiere que otros nos sableen sin lucrarse él?). Ahora deben de ser las dos de la tarde. Ya comimos: doradas greladas. No fueron las más esquisitas de nuestras vidas, pero estaban frescas y ¡Con patatas fritas!, y un pisto que estaba muy bueno. Nos cobraron por la comida 6.000 Fcfas (1.500 pelas). Un animal importante para esta gente es la gacela, a la que, de alguna manera, imitan en sus movimientos corporales, sobre todo la cabeza y el cuello. Si a la mañana ya comentaba que el calor del mediodía podía ser mortal, ahora ya podemos certificarlo. HORROROSO. ¡¡HASTA JOSE SE QUEJA!!. SUDO, SUDO Y SUDO COMO UNA LOCA, NA MIÑA VIDA SUARA DESTE XEITO. Ahora ya es de noche, las nueve menos cuarto. Anochece pronto. No sé a qué hora pero hace más de una hora que se puso el sol. Por la tarde tuvimos una reunión con la chica de UNIJOVEN en la que nos explicó las excursiones que tienen programadas para toda la semana. En principio escogimos cuatro excursiones como las más apetecibles y reservamos ya las dos primeras, puesto que no parece muy fácil buscarse la vida aquí para salir solos por este país. Además la chica de UNIJOVEN nos previno mucho en contra de esta posibilidad. Nos metió el miedo en el cuerpo citando la posibilidad de robos, accidentes en coches que van "casi siempre" sin seguro. Habló de enfermedades, y, en definitiva, se aseguró de que las excursiones que hiciéramos las hiciéramos con ellos y con nadie más. Finalmente reservamos las dos primeras y pagamos por ellas 71.000 Fcfas, (17.750 pelas). Subimos a refrescarnos a la habitación, que con su aire acondicionado es el recurso que te queda para cuando estás más agobiado [ESTO SOLO PASA EL PRIMER DÍA] Salir del recinto del hotel significa ser inmediatamente abordado por chicos, niños, ... que pretenden diversas cosas del "hermano" español. Así estos chicos quieren que te gastes el dinero fuera del hotel y bajo su control. Critican los precios del hotel, excesivos, y ofrecen, por ejemplo, hacer las excursiones con ellos o con conocidos suyos, pero ¿nos podemos fiar? [AHORA YA SÉ QUE SÍ]. También intentan que compres en tal sitio en vez de en tal otro, o que te hagas un peinado senegalés, o cualquier otra cosa. No hemos visto turismo sexual [MÁS TARDE LO VERÍAMOS] , pero tampoco anduvimos de noche por ahí. Varios nos ofrecieron mariguana y tenemos comprometida la cena de mañana en "el village" que es como se llama el ¿pueblo? más cercano. A todos estos senegaleses los echan de la playa los vigilantes de los hoteles (las playas deben pertenecer a los hoteles, no a los senegaleses) ya que son la competencia a los servicios ofrecidos por el hotel. Es una pasada la vegetación. Estamos en el trópico y eso se evidencia a cada momento. La cantidad y el tamaño de los insectos sorprenden (por cojones) a quien no los conozca de antemano. Esta superabundancia de insectos es la comida de cantidad de lagartos, pájaros, cangrejos, etcétera. Y no solo insectos. También vi hoy, al anochecer el murciélago más grande de mi vida. Con las alas desplegadas no bajaba de los setenta centímetros. Y de pájaros ya hablaré... |
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