El leopardo es el mas bello predador que se encuentra en África Arabia, Siria, Mesopotania, Turquía y parte de Rusia, India, Malasia China y Manchuria.

Como si fuera un fantasma surgido de un sueño, este felino se mueve tan silenciosamente que sus víctimas no suelen verlos hasta que sienten sus garras y dientes cortantes.

Los leopardos son animales de costumbres solitarias, los pequeños grupos que se encuentran abecés están formados por una hembra y sus crías mas o menos crecidas. Solo durante la reproducción y la primera parte de la crianza los adultos se asocian por parejas.

La unión va precedida por peleas entre los machos que luchan por la conquista de la hembra.

El tiempo que permanece el macho en compañía de la familia cazando para alimentarla es variable y suele ser la hembra la que pone punto final a la unión.

El cuerpo de un leopardo adulto es robusto, las patas son cortas en comparación con el cuerpo. Está provisto de un pelaje denso y suave de color amarillento y salpicado de manchas oscuras en forma de rosetas.

Se pueden observar individuos con una coloración más oscura, y algunos son completamente negros: son las panteras negras ( a las cuales hemos dedicado una página dentro de esta Web ) ; éstas nacen de padres que no son de color negro, por lo que se trata de formas melánicas.

Los leopardos cazan sólo por la noche y pasan el día durmiendo entre la vegetación, en madrigueras de otros animales o, con más frecuencia, sobre la rama de un árbol ( son grandes trepadores ). Resulta asombrosa la fuerza del leopardo para subir animales pesados a los arboles de hasta 7 u 8 metros de altura, y día a día se alimenta de su reserva.

El leopardo esta perfectamente adaptado para la caza al asecho. Actúa desde muy cerca, saltando como un relámpago hacia la presa para matarla después de haberla sujetado efectivamente con las garras y de darle un mordisco en la garganta.

El leopardo caza guiado por la vista y el oído y no por el olfato. Su oído es extraordinariamente agudo y puede percibir cualquier sonido, pero la sensibilidad de su retina es tal que puede andar, saltar, trepar y cazar en plena noche con absoluta seguridad y precisión.

Durante la caza todos los movimientos revelan la tensión que lo dominan y su forma lenta y silenciosa de moverse tiene un aire vagamente reptiliano que se acentúa a medida que se acorta la distancia que lo separa de su presa.

Sus presas favoritas son los monos y algunas especies de antílopes, pero cuando escasean estas presas también pueden comer ratones de campo, puercoespines, perros, gatos, artrópodos y fruta.

La comida de un leopardo se ajusta a un meticuloso ritual que comienza por arrastrar la caza hasta un lugar donde nadie pueda descubrirla.

Como decíamos arriba, son animales solitarios, excepto en la época reproductora; el periodo de gestación dura alrededor de tres meses y la hembra pare una camada que oscila entre 1 y 6 cachorros, aunque lo normal son 2 o 3.

Las crías maman durante tres meses aunque desde el segundo mes intentan dar caza a pequeños animales. A los cinco meses el joven leopardo ya es capaz de capturar algunas presas que aprende a coger imitando los movimientos de su madre. Entre el año y el año y medio de los cachorros la familia suele disgragarse ante la presencia de un nuevo compañero de la madre : éste no tolera la presencia de un macho.

El primer juguete de los cachorros es la cola de su madre a la que persiguen de un lado a otro tropezando y cayendo en sus intentos para cogerla entre sus garras y morderlas.

La cola es un buen visor de el estado de animo de el leopardo, con suaves movimientos laterales revela la tensión que lo nomina; y un par de latigazos o movimientos verticales de la punta son la señal que indica que se prepara para iniciar la caza.