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El
Centro Andaluz de Arqueología Ibérica viene coordinando
desde 1998 los Cursos
de Arte y Arqueología Ibérica,
que abordan cada año distintas vertientes de la cultura
ibérica.
Se trataron temas como la gestión del patrimonio
arqueológico (1998), los santuarios y lugares de culto
(1999), los paisajes funerarios (2000), griegos,
fenicios e iberos (2001), las fortificaciones (2003), o
el medio ambiente y la economía (2004). Esta séptima
convocatoria tiene por objeto el periodo final de la
cultura ibérica, que discurre entre los siglos III a.n.e
y I d.n.e., teniendo como trasfondo la presencia
conflictiva de Cartago y Roma en el solar peninsular.
Las contribuciones seleccionadas abordan la complejidad
de esta etapa crítica, subrayando tanto la amplitud
territorial del proceso de cambio, como la diversidad de
sus manifestaciones culturales y socioeconómicas. Los
cambios van a conducir finalmente a la consolidación de
una sociedad urbana, y sin duda esta transición encierra
claves para comprender fenómenos de expansión
territorial ocurridos en otros tiempos y lugares.
Recientemente se han abierto paso nuevas líneas de
investigación, enfocadas a reconstruir los
acontecimientos militares que se encuentran en el origen
de las transformaciones ulteriores, y la divulgación de
sus resultados constituye uno de los objetivos del
curso. En efecto, el dominio militar condiciona el
desencadenamiento de otras transformaciones culturales y
socioeconómicas, como por ejemplo la acuñación de
moneda, que también se examina en el curso, y puede ser
tratada tanto desde la esfera de la circulación
económica, como por su calidad de motivo
propagandístico.
Asimismo, el curso debía ocuparse de las
transformaciones advertidas en el urbanismo y la
arquitectura de los
oppida y
otros sitios habitados en época ibérica, y sobrepasando
la escala de estos establecimientos, analizar también
las novedades ocurridas en la configuración del paisaje
agrario y la ordenación del territorio. La envergadura
de los cambios apunta a una radical dislocación de las
estructuras sociales y económicas, asentándose nuevos
modos de producción que buscaron su plasmación en el
territorio.
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