Culturas Megalíticas

LAS CULTURAS MEGALÍTICAS

Hacia el 4.500 a.C. comienza el arte Megalítico en Europa Occidental. Las culturas que se encuadran dentro de esta época se caracterizan por ser sociedades agropecuarias sencillas que erigían túmulos y santuarios en roca viva; estas construcciones recibían el nombre de "megalitos". El megalito más famoso, y uno de los mejor conservados es, Stonehenge, un círculo de piedras situado en la llanura de Salisbury (Inglaterra), que se comenzó a construir hacia el 2.200 a.C.  y que probablemente servía como calendario.

Mientras en el resto del mundo se edificaban esplendorosos templos y ciudades, la mayoría de los europeos preferían residir en aldeas. La agricultura se extendió en Europa hacia el año 4.000 a.C., probablemente desde Anatolia. Se talaron frondosos bosques para obtener madera de construcción y terreno cultivable. El descubrimiento del estaño, que se aleaba con cobre para fabricar bronce, proporcionó herramientas y armas más resistentes. Así comenzó la Edad del Bronce en Europa.

La mayor parte de los europeos vivía en pequeñas aldeas o en granjas aisladas. Construían sus casas con materiales del entorno como madera, paja, piedras y arcillas. En la zona norte de Italia y sur de Suiza se han encontrado casas que albergaban incluso a 50 personas. Los campesinos cultivaban trigo y cebada y criaban cerdos, vacas, ovejas y cabras.

En sus túmulos de enterramiento se han encontrado vasijas, herramientas y útiles personales como vestimentas y hermosas joyas en bronce y oro. Hacia el 1.200 a.C. comienza a practicarse la incineración; las cenizas se guardaban en urnas que eran enterradas en los Urnenfelder o "campos de urnas".

La metalurgia del bronce (aleación de cobre y estaño) comienza hacia el 2.000 a.C., y fue rápidamente asimilada por las culturas megalíticas, que fabricaron con ellas hermosas joyas y diversos artefactos, y, lo que es más importante, armas de mayor dureza y resistencia.

Las prácticas comerciales de los europeos de la Edad de Bronce son prácticamente desconocidas por la ausencia de documentos escritos que dieran testigo de ellos. Lo que sí se sabe es que no utilizaban monedas, sino que tenían una economía de trueque. Principalmente exportaban ámbar a la zona de Grecia y estaño a todo el Mediterráneo.

Estos hombres realizaban sacrificios humanos en pantanos, y dado que el agua de ciénaga es un buen conservante y momificador, conocemos muchos detalles sobre su vestimenta. Ciertas prendas, parcialmente adornadas con dibujos, eran de lana y lino, otras, de cuero y piel. Los hombres vestían túnicas, y las mujeres faldas y chaquetas de lana; y ambos sexos solían utilizar capas. Las prendas se abrochaban con botones de azabache, hueso o piedra, o se ceñían con alfileres metálicos y cinturones. Se sabe que algunas mujeres llevaban moño puesto que se han encontrado prendedores y horquillas en los sepulcros, situadas detrás de los cráneos.

 

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