El crecimiento Interior articulos

El Crecimiento Interior.... Articulos

La mirada hacia el Pasado, la mirada hacia el Futuro                          Por Claudia
Los acontecimientos que se van sucediendo en nuestra vida, por lo general pueden hacer que nuestra mirada se dirija a veces hacia atrás, tratando de recordar por qué sucedieron, o qué deberíamos haber hecho para cambiarlas, siendo que ningún suceso acontecido, puede ser corregido en el presente.
          El tiempo pasado es por ejemplo, aquel en que el lector ha terminado de leer esta frase. Allí quedó para ser releída tal vez en un futuro, pero formando parte de nuestra historia, de los hechos acontecidos, de los conocimientos adquiridos. En realidad ese momento se esfumó tan pronto como lo vivimos, y ya no puede ser mejorado o modificado. Si por leer estas frases desatendimos otros temas, ya no es posible imaginarse que hubiese pasado si hubiese sido diferente. "Ya fue", dicen los adolescentes en su jerga. Sin embargo, cuántas son las veces en las que nos quedamos pegados a situaciones, pensamientos, privándonos por tanto de tomar consciencia de lo que estamos haciendo en ese momento preciso. Dejamos de disfrutar, dejamos de sentir, dejamos de agradecer todo aquello que se nos brinda cada día. Y lo más importante de todo, nos privamos de tener proyectos para el futuro. Es cierto que en cierto modo somos hacedores de nuestro destino. Y que la armonía en nuestro ser se consigue cuando sabemos hacia dónde caminar, con un propósito determinado.
           Que luego el destino nos lleve de un lado al otro haciéndonos tambalear para realizar un aprendizaje antes de alcanzar la meta, es parte del juego de la vida. Pero no hay duda de que quien no tiene hacia donde ir, tendrá menos probabilidades de alcanzar una larga vida, ya que la motivación es justamente lo que la prolonga.
Es por ese motivo que cada uno tiene como obligación para consigo mismo sacudir de sus hombros el pasado y emprender el camino hacia adelante, si desea crecer.Caminar con paso firme, pero mirando alrededor a cada instante, sabiendo disfrutar de el crujir de nuestros pasos, del color del cielo, del sol sobre el rostro,  y particularmente aprendiendo de lo que nos enseñó el tiempo transcurrido.
          Volcar la mirada hacia un nuevo despertar, es la tarea que nos toca a partir de este momento a todos los habitantes de este globo. El comienzo de un nuevo siglo debería significar un continuar la existencia con una nueva conciencia: la de comprender la tarea que nos toca desempeñar en nuestro entorno, en nuestra familia, en nuestra propia vida. Comprender que cerramos un capítulo pero que se abren muchos más. Que no empezamos una nueva vida el primer día del año sino el día que decidimos tomar las riendas de nuestra vida. Por cierto un nuevo milenio es una excelente excusa para replantearnos muchas cosas y dejar atrás lo que ya está en desuso, no obstante no podemos llegar a pensar que una fecha que cambie transformará nuestra vida. Sólo es un buen momento para que quien lo decida pueda levantar su frente y decirse a sí mismo: "allá voy, por fin he despertado de un largo sueño" (¡cuántos de nosotros vivimos o hemos vivido como la bella durimiente, esperando el príncipe que nos saque de nuestro letargo, si ver que el despertar era nuestra responsabilidad).
          Deseo con esta editorial, incitar a todas aquellas personas que sientan que muchas cosas les han quedado pendientes en lo que va de sus años, a que, cuando el nuevo milenio comience, miren dentro de su corazón y de su alma, y de allí tomen el impulso para renovarse, mejorarse y alzando la mirada al cielo, conecten todo su ser a esa fuerza infinita que traera la respuesta a todos sus interrogantes, y les permita dar el siguiente paso.



LAS FLORES DE BACH...Orientarse en la vida                     Por Claudia
Los caminos de la vida llevan al hombre hacia lugares impensados en momentos de transición, de cambio, aquellos en los que se ha perdido el rumbo de la vida.
           Dado el temor a lo desconocido cuando se trata de orientar nuestra vida, la tendencia habitual es a evitar innovar. No obstante, en ocasiones esto puede ser la causa de que se sienta que se ha colocado el pie en el freno y no se avanza; se trata de bloqueos que ciegan y no permiten distinguir el camino a seguir, tanto se parecen entre sí las opciones que aparecen ante nuestra vista. En este punto, la persona llega a sentir que se ha esfumado toda motivación posible para dirigirse hacia un camino de crecimiento, que ha perdido su capacidad de decisión, que está como clavada en un callejón sin salida, desmotivada, insatisfecha de lo hecho hasta el momento, como si no encajase en ningún lugar o le costara echar raíces en donde se encuentra. A menudo estas situaciones se dan cuando se produce el paso de una etapa a otra, como podría ser el paso del secundario a la universidad, la salida de la etapa de maternidad (cuando la "cría vuela"), una mudanza a otra ciudad u otro barrio, un cambio de trabajo o de ocupación. O también pueden ser provocadas por la frustración de no haber encontrado la vocación o la motivación suficiente para dirigir nuestras energías hacia un fin determinado, y por un lapso de corta o extensa duración, haber sentido que dichas energías estaban estancadas haciéndonos imposible utilizarlas positiviamente.El Dr. Bach encontró para esta situación, la Avena silvestre (Wild Oat). En realidad  no es una espiga de avena, sino que se trata de una hierba que crece precisamente a la vera de los caminos, como queriendo indicarnos la senda adecuada para seguir en ese momento de nuestra existencia. Esta flor actúa ayudándonos a encontrar una definición, a orientarnos en el rumbo a seguir en determinadas circunstancias de la vida, como una fuerza increíble que surge desde el interior y nos induce a avanzar con un objetivo a cumplir. Wild Oat trae de nuevo la sensación de definición, de caminar hacia una meta, partiendo desde la encrucijada en la que nos encontrábamos en una dirección determinada que aparece como la puerta que se abre para mostrar lo que hay del otro lado. Es el camino a recorrer, es la paz de haberlo encontrado y es la fuerza interior que empuja a arrancar por esa ruta no transitada aún, pero que ya existía en la mente, en la energía o simplemente yacía escondida en algún rincón del ser.
           Creo por tanto que Wild Oat sería la flor adecuada para quienes estén buscando un volver a nacer en este comienzo de siglo, utilizando al máximo sus capacidades natas, conociéndose a sí mismos en lo que desarrollar sus potenciales ocultos se refiere, teniendo la seguridad de que Wild Oat los acompañará en sus primeros pasos hasta la vera del camino hallado, pero que la propia fuerza y la seguridad de haberlo encontrado por fin, los impulsará a seguir adelante.


La leyenda de Santa Claus                         por   Valeria
En algún momento durante el siglo XV, a un diminuto pueblo de la costa de Groenlandia, a uno de los enclaves más solitarios del planeta, llegaba un extraño grupo de navegantes provenientes de Asia, buscando una montaña que les recordara su querido Himalaya, estableciéndose de éste modo a los pies de Humac.
          Su vida en el lugar era extremadamente difícil. Transcurrían sus horas arreglando abrigos de piel, utensilios de caza y pesca, mientras preparaban a sus hijos en el arte de sobrevivir.
          Se alegraban con el relato de Angacoc, quien era el jefe de la comunidad (planificador de bailes), consultor de espíritus y organizador de estrategias; y a su vez tenían a TERTAC, que era el Chamán del pueblo. Una noche, éste se comunica con la montaña y le comunica a su pueblo que en las entrañas de ese monte, vivía un hombre con la piel blanca como la nieve y con pelos en el rostro. Este hombre, según el Chamán, estaba protegido por el Gran Espíritu, y no necesitaba cazar focas, su compañía eran los osos. Inútil era verlo, porque tenía como aliada a la noche y como amigos a los animales.
          A partir de ésta revelación, cuando llegaba cada año a su fin, éste hombre blanco se acercaba al poblado y sin ser visto dejaba en la puerta de los refugios esquimales collares y amuletos, pelotas de cuero, hayas y arpones de metal de piedra que caían del cielo alegrando los días de los niños del pueblo de Humac.
          ¿Quién fue Santa Claus? Lo cuenta la leyenda de Umac, sostenida por los habitantes del círculo Polar Ártico, generando una hermosa tradición esquimal. ¿Será acaso importante la verdad histórica y objetiva? Sólo si el lado racional del hombre encuentra su complementario, en el que no cabe más que la intuición y la fe.
           Quien quiera que haya sido el hombre de los regalos, pidamos que no se pierda su figura para que colabore en alimentar nuestros sueños y siempre nos vuelva un poco más niños.

Cómo festeja cada signo la Navidad:
                                                        Los signos de Fuego (Aries, Leo y Sagitario) son los que con mayor entusiasmo organizan la reunión familiar, imponen su voluntad ante todo.
                                                        Los de Tierra (Tauro, Virgo y Capricornio) no descuidan detalles y procuran que los regalos, la comida y el lugar de festejo sean adecuados y no muy costosos. Ven el presupuesto acorde.
                                                        Los de Aire (Géminis, Libra y Acuario) tendrán muchas ideas originales pero evitarán ser quienes se encarguen de ponerlas en práctica.
                                                         Los de Agua (Cáncer, Escorpio y Piscis), si bien estarán muy emocionados, todo estará ligado a la tradición y la religión. Perderán horas en nostalgia y finalizará en sus corazones un ciclo.
          Igualmente es muy poco probable encontrar a un canceriano o pisciano fuera de su casa, aunque  a los de Sagitario, Géminis o Acuario los sorprendan las fiestas fuera de su lugar de residencia.
          Los festejos leoninos son los más alegres, mientras que donde estén los capricornianos habrá sobriedad.
          Los Tauro y Virgo se esmerarán en la cocina con exquisiteces. Libra, alejándose del bullicio, preferirá una celebración romántica en pareja. Los arianos alejarán cualquier sombra de tristeza o melancolía en las reuniones familiares.



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