
| Todo empezó el 3 de mayo
de 1934 a Alejandria (Egipto). Giuseppe Mustacchi, hijo de Sarah yi
Nessim, nace en esta ciudad en donde habian arrelado muchos años antes
sus dos abuelos Giuseppe y Samuel con sus familias griegas. La infancia y
la juventud de Moustaki trancorrerá en esta ciudad árabe, griega,
cosmopolita y poliglota, "refugio de los nómadas de la mediterranea
y los cinco continentes". Como es en Alejandria donde descubre el
mundo, Moustaki nunca se sentirá estrangero en ninguna parte. Allí donde
vaya encontrará mezcla de lenguas, de sonidos y de olores. Griego nacido
en Egipto, de lengua materna italiana y establecido en Francia, asumirá
su identidad... mediterranea! - nos dice - es sentirse en casa en todos
los países que envuelven este mar, y a todos los otros donde ha exportado
un poco de sus costumbres y sus formas. El Mediterraneo permite disfrutar
al pequeño Giussepe y al joven Joseph de un universo de sensaciones:
"respirar el olor salado del viento, aventurarse con la barca entre
los barcos de guerra inmóviles, explorar calas lejanas, arrancar
mejillones de las rocas, mirar furtivamente el cuerpo de las chicas que se
desnudan en las playas...". La ciudad tambien le obsequia con la
música que acompañará su infancia: el cante de los muetzinos, las
salmodias de los viejos pasando el rosario, los gritos de los mercaderes
ambulantes, los cantares de los niños jugando en la calle,....
Por otro lado, Moustaki tambien crece en otra ciudad: "La cité des livres", la libreria de su padre, la más importante de Alejandria. Al interior del establecimiento, contempla a los clientes que entran y escucha a veces los comentarios y las conversaciones literarias; empezando por Babar y el Zorro, acaba descubriendo Zévaco, Gide, Sartre y Kafka. En Alejandria, Moustaki se convierte en "ciudadano de lengua francesa". Estudia en el Instituto Francés y se educa en esta cultura. En cuanto a la musica, todo lo que se escucha en Francia acaba escuchándose en Alejandria: en la radio puede escuchar Trénet, Salvador, Ulmer, Montand, Guétary,...Después de la guerra, los barcos llegan llenos de compañias de teatro y danza. A las salas de Alejandria actuan Jouvet, Trénet,...y Piaf! En el año 1947, su madre le lleva al recital de Edith Piaf." Será una noche memorable que llegará su autentico sentido el dia que, ya parisino y compositor, entre en la vida de la cantante once años después". Gare de Lyon, 11 de noviembre de 1951. Moustaki llega a París a los 17 años; de golpe, la vida cambia. Después de una adolescencia fácil y desprecupada, se encuentra delante de un mundo nuevo y desconocido -pero él ha esperado tanto, este dia! -. "Ciudadano de lengua francesa, soñaba la tierra-patria". Conocia Paris por los libros, las peliculas y las canciones. Se sabia de memoria el plano del metro y los nombres de las "cavernas" donde tocaban Bechet, Luter o Boris Vian. Son los ultimos dias del existencialismo: los chicos y las chicas pasean por Saint-Germain-des-Prés con tejanos, jerseis de cuello alto y los cabellos largos. En su primer oficio, hará de vendedor a domicilio de libros de poesia. Sus compañeros de trabajo pintan y escriben, y el ambiente es una fuerte inquietud artistica. En la librería de su cuñado, Moustaki vuelve a ser espectador de reuniones literarias, esta vez con más profundidad: conoce a Jacques Prévert y Boris Vian, que escuchará sus primeras improvisaciones a la guitarra. Una noche, mientras toca, su cuñado Jean Pierre Rosnay escribe unas lineas y le pide que vuelva a tocar esa melodía: letra y música ya son una canción! Poco después, un segundo texto más elaborado de Rosnay hace la primera cancion completa de George Moustaki: "Gardez vos rêves". Estamos en 1954. A los "Trois Baudets", conoce a Georges Brassens, que le escucha tocar algunas canciones y le antoja a cantar. Brassens le transmite el gusto para la exigencia y las cosas bien hechas. Moustaki sentirá siempre una profunda admiración y consideración por Brassens. En homenaje, adopta el nombre de Georges. La primera vez que Georges Moustaki gana algun dinero tocando el piano es en el local "La Rose Noire" de la calle Bouchers de Bruselas, en un barrio de mala muerte. Va acompañado con su amigo Ange Bastiani, autor de novela negra. De vuelta a Paris, tambien encuentra trabajo, por poco tiempo, en "L'Échelle de Jacob", en donde actua Jacques Brel. En un cuarto de hora canta "Gardez vos rêves", "Eden blues", "Le tango du sadique" y "Les orteils au soleil".
Sin saber como, se convierte en cantante. Segun dice, quizá por el deseo de vivir el momento del cabaret, los aprés-spectacle, los restaurante de noche, el ambiente de París al alba, las terrazas de Montparnasse, la magia del canal de l'Ourcq...Todo era lleno de belleza y utopía. Moustaki se mueve bien en este París de los años 50, tan rico de música y de interpretes: se escuchaban Mouloudji, Montand, Trénet, Piaf, Brassens, Gréco, Patachou, Béart, Gainbourg o Salvador, y hay compositores magnificos como Joseph Kosma, Georges Van Parys, Georges Delerue o Marguerite Monnot. En esta época, pasa las noches en los cabarets, mientras que por el dia hace de articulista en un diario egipcio. Pronto Henri Salvador cantará sus canciones. También Catherine Sauvage y Rémi Clary harán públicas las canciones de Moustaki. Georges tiene 20 años. Él y su compañera deciden tener el niño que están esperando: pronto nacerá su hija Pia. Después de dos inviernos en París y Bruseles, su sed de Mediterraneo le llevan de cabeza al sur. A Niça y a Toló canta en terrazas y locales nocturnos y descubrirá "el paraiso" a 40 minutos de la costa de Marsella: la isla de Levante. En este pequeño Tahití mediterraneo, los beatnicks (hippies avanzados) viven en marginalidad llena de sensualidad: naturismo, nudismo, cereales y yoga no son las costumbres de los años cincuenta. Moustaki se queda un tiempo y encuentra allí una forma de vivir y unas ideas que florecerán quince años después - el Mayo del 68! -. Estas "vacaciones" dejarán una intensa imprenta en su vida, en en su memoria y en sus canciones. Año 1958; el "año Piaf". El encuentro entre Georges y la mítica Édith se producirá gracias al guitarrista Henri Crolla, por quien Moustaki siente una gran admiración (llegaba a comprarse discos de Montand solo para escuchar la guitarra de Crolla). Un dia recibe una llamada imprevista: es Crolla que quiere verle enseguida! A los cinco minutos lo tiene en casa; el motivo de la visita es una concidencia sorprendente: resulta que los dos han compuesto una canción idéntica. Se entabla entre ellos una amistad, y al cabo de pocas horas Crolla le presenta a Édith Piaf. A petición de la "môme", Moustaki, algo trasbalsado, interpreta una canción con la guitarra. Piaf le confiesa que le ve capaz de hacer canciones mejores que la que acababa de destrozar, pero que necesita conocerla mejor para poder escribir para ella, y le invita a escucharla en un recital que ofrece en el Olympia esa misma noche.
Es así, inesperadamente, como entra en el mundo de Édith Piaf. Vivirá un año al lado de esta mujer, mito, leyenda y realidad de la canción francesa. Un año de música, de risas, de vida loca, de tempestas y de pasión. Moustaki escribió para Piaf unas 40 canciones que han dado la vuelta al mundo: "T'es beau, tu sais", "Le gitan et la fille" y, sobretodo, "Milord". Ella tenia 42 años y él 24. Les faltó tiempo para vencer sus diferencias. Moustaki dirá de Piaf: "tenía el poder maravilloso de sacar lo mejor de cada uno. Era en escena donde podíamos encontrar las respuestas a las preguntas que nos podíamos hacer sobre ella. Encima del escenario, Piaf llegaba a la belleza, a la salud, a la fuerza, a la fragilidad, a la soledad y a la desesperación: los focos la dibujaban mejor que cualquier pintor, por genial que fuera. Cuando desapareció nos dejó a todos huerfanos, pero continua presente en todos los que la tuvimos como maestra y amiga. Cada vez que vuelvo a escuchar "Milord" o alguna otra canción que le escribí, me doy cuenta que heredé una pequeña luz de la flor que la devoraba". Después de "Milord" y el periodo Piaf, Georges Moustaki ya se ha hecho definitivamente un nombre en el mundo de la canción. Su prestigio como autor y compositor le permite continuar escribiendo canciones para interpretes del momento: Dalida, Yves Montand, Colette Renard y Michèle Arnaud, incorporan piezas de Moustaki en sus repertorios. En esta época, él mismo empieza a enregistrar por primera vez sus canciones. Sacará unos cuantos discos pero el reconocimiento definitivo no lo conseguirá hasta nueve años después con el antológico disco de "Le métèque". En el año 1961 Moustaki se intala en la Île Saint-Louis, una zona de París con un aire ciertamente marítimo. El Sena, las gaviotas y la misma forma de isla, que es como un gran barco de piedra, le hacen recordar a su Alejandria. Cuando sea artista de éxito, viajero constante y cantante nomada, oferirá conciertos a más de 60 países de los cinco continentes, pero siempre volverá a su isla, donde pasará largos periodos paseando, leyendo, escribiendo, dibujando, componiendo o jugando a ejedrez o al ping-pong. En 1961 será tambien el año del conocimiento del compositor griego Manos Hadjidakis. El alma griega y la memoria familiar de Moustaki vibran secretamente con el encuentro de este gran musico. De él traducirá al francés algunas canciones ("Pourquoi mon Dieu", "L'acteur", "La pierre",...) entre las cuales, por expresa voluntad, no dejará de cantarlas en sus recitales. Este reencuentro con la esencia griega se concretará cinco años después en el primer viaje que Moustaki hará a la tierra de sus origenes. En el recuerdo de su abuelo Giussepe, la primera etapa del trayecto le lleva a la isla de Corfú; después recorre el país, Creta incluida, haciendo escala especial en la pequeña isla de Spétsai, donde conoce a la escultora Natalia Melas y la actriz y cantante Melina Mercouri. En Spétsai, la más placentera de las islas, vuelve a ser griego. Una noche, para Natalia y sus amgos, cantará por primera vez "Ma liberté", "Ma solitude" y "Le métèque".
Desde el año 1960 hasta este momento, Moustaki ha enregistrado algunos discos, ha escrito para varios intérpretes, ha compuesto música para peliculas, teatro, television, ... pero continua siendo recordado como el auto de "Milord". En el año 1967 comienza una etapa de su vida donde recibirá definitivamente el reconocimiento público por su obra de autor, compositor y cantante. Motivado por Barbera, que le hace componer para ella, escribe "La dama brune", que será un éxito en el nuevo disco de la autora de "águila negra", cantada a duo por los dos. Moustaki también acompañará a Barbara de gira, durante la cual interpretarán la canción en directo. Pronto, Barbara le presentará a Serge Reggiani, actor célebre transformado en cantante debutante, con la intención que escriba también para él. A Moustaki le gusta la idea. Siempre ha sentido una gran admiración por Reggiani, que conoce todas sus peliculas. A parte, el poderío con que el impetuoso personaje se lanza a la aventura le hace recordar a Piaf. Con Reggiani escribirá "Sarah" y le ofrecerá canciones tales como "Ma leberté" y "Ma solitude", que Regianni las dará a conocer antes que el mismo Moustaki las inmortalizara en sus discos. Mientras tanto, llega el Mayo del 68 y la calle cambia: la gente no va al trabajo, las aulas se vacían, se levantan barricadas, se inventan eslóganes y se decoran las paredes. Moustaki participa activamente en la calle participando entre los estudiantes y los vaguistas. Todos ellos se toman el "Le temps de vivre".Después de "La dama brune" y del exito de Reggiani, Moustaki, que vuelve a ser un autor en boca de todos, desea registrar él mismo sus canciones. La compañia discografica, no muy convencido en editarle un larga durada, le consiente solamente la salida de un single. La canción "Le métèque" es acogida con prevención y recelo por la casa de discos. No creen en la canción, , en su melodía monótona y en su ritmo pasado de moda; es una canción sin vuelta principal y con palabras peligrosas como "meteco" y "judío". No le dedican una campaña publicitaria especial. Pero poco a poco se va oyendo en la radio,y cuando Moustaki la canta en el programa de televisión Discorama, presentado por Denise Glaser, el éxito es fulminante. El disco, con "Voyage" en la cara B, resulta un esdevenimiento extraordinario: en seis meses, medio millón de ejemplares vendidos y número uno al hit parade de ventas. El público aclama a Moustaki. En "Le métèque", en su fondo una canción de amor, Moustaki asume su condición de judío y de griego en un sentido de objección y de afirmación frente a quien, despectivamente, lo había tractrado de extrangero. Unos años antes, ya había sugerido este tema en otras dos canciones. Si en "Le maraudeur" se excusaba y en "Gardez vos filles" lanzaba un aviso, en "Le métèque" se presenta con osadía. "Le métèque" se convierte en el himno de los desterrados y los apátridos. De un claro romanticismo marginal y liberal, esta reivindicación de los vagabundos acaba juntando a las minorías. En la pared de una universidad llegará a leerse: "J'ai une gueule de métèque". Esto vale para todos los hit-parades - dirá Georges Moustaki. Gracias al triumfo conseguido, Georges tendrá su elepé. Será el legendario "disco gris" con "Le métèque" por delante, seguida de "La mer m'a donné", "Gaspard", "Il est trop tard", "Ma solitude"...un total de 12 canciones miticas que aún - 30 años después - forman parte de su repertorio en concierto. En este album, por si no vendrían más, Moustaki decidió ponerlo "todo": a la contraportada se podia ver Piaf, Barbara, Reggiani y un texto de Brassens; dentro, una canción de Hadjidakis ("Le facteur"), el espíritu del 68 ("Le temps de vivre") y un recuerdo de los días en Spétsai ("Natalia").
En el año 1970 recibirá la confirmación definitiva del público. En la sala Bobino de París, delante de un auditorio tradicionalmente dificil y rigoroso, obtiene un éxito esclatante. Con los músicos Joël Favreau, Philippe Combelle, Michel Gaudry, Jean Charles Capon y Catherine Le Forestier en las voces, Moustaki llega a recrear la intimidad, el contacto directo y la comunicación con cada uno de los espectadores. En el transcurso del concierto, hará un viaje por las canciones de su disco, repasará temas antiguos y interpretará él mismo canciones que la gente ya conoce en boca de otros cantantes: "Ma liberté", "Votre fille a 20 ans", "Donne du rhum à ton homme" y otras. De este concierto saldrá el disco "Babino'70". En este mismo año, se producirá en París el encuentro entre Moustaki y Mikis Theodorakis. Del compositor griego, Moustaki adaptará al francés Chansons pour Andréas ("Nous sommes deux", "Enfant de la Grèce",...) dedicadas al compañero de captividad de Theodorakis en su época en prisión durante la dictadura de coroneles. Durante el verano, Moustaki hará un viaje a los Estados Unidos. Recorrerá California en moto, y llegará a los Angeles donde hará una visita al escriptor Henry Miller, a quien confiesa una profunda devoción. La visita se repetirá siete años más tarde, cuando Moustaki ofrezca un concierto en esa ciudad. Es gracias a Miller y a su libro "To paint is to love again" que Moustaki decide dedicarse también a la pintura. Desde entonces ha ilustrado él mismo algunos de sus discos y ha expuesto regularmente dibujos y acuarelas. En el año 1971 Moustaki, animado por Paco Ibañez, irá a Barcelona por primera vez y hará allí su primera actuación - y la única en cinco años - en el estado español. El concierto previsto - donde cantará Maria del Mar Bonet, en la primera parte - será en el Palau de la Música.
Los censores franquistas de la época ya se habían dado prisa en hacerle saber las canciones que no podía cantar. Pero fue en Barcelona donde acabó una canción que no estuvieron a tiempo de prohibirle: "En Mediterranée". La interpretación de esta canción durante el recital casi llega a provocar un accidente diplomatico. Moustaki es invitado a salir del país y no podrá volver hasta abril 76, en plena transicion politica, donde ofrecirá, tambien en el Palau de la Música, un nuevo concierto con viejas y nuevas canciones. Desde entonces, Moustaki a pisado muchas veces Barcelona, ciudad que le emociona y le apasiona y donde tiene muchos amigos: entre otros, los cantantes Maria del Mar Bonet, Marina Rossell, Paco Ibáñez, Xabier Ribalta y Josep Tero. Un concierto que él recuerda muy especialmente es el que ofreció en el año 1980 en el Palau dels Esports de Montjuïc donde, en casi cuatro horas, ocho mil personas cantaron con él sus canciones. Siempre nos dirá que fué una de las sensaciones más grandes de su vida. Año 1971, de nuevo en París, Moustaki incorpora la canción que acaba de escribir en Barcelona al nuevo disco que está enregistrando. Un disco lleno de canciones que también le acompañarán siempre en escena: al lado de "Il avait un jardin" y "Grand-père", volvemos a encontrarnos a Hadjidakis ("Porquoi mon Dieu") y Theodorakis ("L'homme au coer blessé"), así con la "Marche de Sacco et Vanzetti",versión francesa de"Here's you", de Joan Baez con la música de Morricone. Moustaki aún encontrará tiempo para protagonizar la pelicula "Mendiants et orgueilleux", dirigida y rodada en Tunisia por Jacques Poitrenaund, basada en la novela del escriptor egipcio Albert Cossery.
En el año 1972, después de dejar listo un nuevo disco, el cual destacan "Hiroshima" (una marcha para la paz), "17 ans" (una canción para su hija) y "La ligne droite" (cantada por Barbara y él, en dos versiones), Moustaki hará un viaje a Brasil. Allí hallará el país de la música y de todas las múscas de Europa y de África, mezcladas en las culturas indígenas. Brasil trastornará su universo musical y sus acompañamientos orquestrales se enriquecerán con percusiones tropicales y instrumentos exóticos. El Brasil literario y poético que Georges había descubierto cuando tenia 25 años a través de un libro de Jorge Amado se le presenta en toda su riqueza. Será precisamente en casa de Jorge Amado y Zélia, su compañera en Bahía, donde Moustaki profundicirá en la música y la cultura brasileña. Conocerá a Gilberto Gil, Chico Buarque, Caetano Veloso y Jorge Ben, asi como a Toquinho y Vinicius de Moraes con el cual escribirá "Le quotidien", "Je suis une guitarre" y "Berceuse", que cantará Françoise Hardy. Desde entonces, en homenaje a Bahía y como buen hijo de Ojalá (divinidad afrobrasilera),Moustaki se vestirá de blanco en todos sus conciertos. Tambien colaborará con Antonio Carlos Jobim, de quien traducirá al francés la cancion "Aguas de Março". El disco resultante de todas estas influencias es el que edita en el año siguiente. Se titula "Déclaration" y incluye "Les infants d'hier", "Le quotidien", "Les eaux de mars" y "Why", canción irónica cantada en inglés sobre conflictos árabo-israeliano. En el mismo año saldrá publicado el libro "Questions à la chanson", escrito por Moustaki con colaboración de la periodista Mariella Righini. Se trata de una recolecta de comentarios y reflecciones sobre el mundo del show-business. Moustaki aporta la experiencia vivida en el mundo de canción y no desaprovecha la ocasión para atacar ciertas prácticas de los "comcerciantes-de-canciones-que-también-podrian-vender-jabón". Critica productores, intermediarios, representantes artisticos y directores de "producción" que tratan al cantante como si fuera mercaderia. Se declara partidario de la libertad del artista y desaprueba la canción-consumo. "El show (espectaculo) es un asunto demasiado serio para dejarlo en manos del negocio". Mientras tanto, Georges Moustaki ha iniciado una gira permanente. Hasta 1986 sacará practicamente un disco cada año y hará conocer sus nuevas canciones viajando y ofreciendo conciertos por todo el mundo: Canadá, Estados Unidos, Japón, Méjico, paises africanos,..... En 1974 homenajea a Georges Brassens en "Les amis de Georges", saluda a la revolución de los claveles en "Portugal" (con música de Chico Buarque), recuerda a Reggiani con "Sarah", canta en griego una canción de Hadjidakis, nos presenta la revolución permanente en "Sans la nommer" y festeja a Paul Lafargue en "Le droit à la paresse". Siempre se identifica Moustaki con la pereza; de hecho, confiesa sentirse con ella con simpatia y inclinación. Pero, todo y que en su idiología y en sus canciones abunda la filosofía de la pereza ("Dans mon hamac", "Lazy blues",...), se ha de reconocer que trabaja mucho (Diane Dufresne ha dicho de él que es perezoso por pretensión!). Para Moustaki la pereza es ofrecer el tiempo de uno mismo a la creación, al placer y al bienestar: "la pereza oriental es una forma de arte de vivir, casi como una filosofia, que consiste en escucharse, a vivir el mismo ritmo. El ideal de la pereza es hacer solo esas cosas que se quieren hacer". En el disco de 1975 anhela el fin del franquismo con "Flamenco", se siente argentino en "Le tango de demain" (con música de Astor Piazzolla), nos ofrece un mensaje evangélico en "Humblemente il est venu" y nos descubre su filosofia en "Philosophia". En 1976 añora su infancia en "Alexandria", colabora aun con Piazzolla en "Le mémoire" y "Faire cette chanson", denuncia la sociedad con la cruda crónica de una violación en "Chanson cri" y nos propone su version de "El cóndor pasa" en "Nous avons le temps". En 1977 nos canta la utopía en "Espérance (nos enfants)", critica con ironía la moda de los tejanos en "Blue-jeans blues", se nos declara un frustrado cantante de rock en "Rock'n'roll raté", venera aun Brasil en "Bahía" (música de Mario Lima) y "Calix Bento" (cantada en portugués) y nos recuerda que él también fue un "Piano man" (in a piano bar). En 1978 vuelve a hablar de la pereza en "La paresse", nos presenta su hija Pia cantando a duo en "Elle est elle", nos define secretamente a "L'eternal débutant" y declara su amor a todas las mujeres en "Filles d'Ève" (las mujeres, siempre presentes en su vida y en sus canciones). En 1979 confiesa sus divertidas contradicciones en "Je réussis ce que je rate", nos dice en inglés que él también rueda el mundo y vuelve al lize en "My heart is there", nos pasea por la pequeña isla griega que la nombra "L'Ille habitée" y nos anima en "Reprends ta vieille guitare" a volver a coger esa vieja guitarra y nos pongamos a cantar la libertad. En este disco podremos escuchar "Dis, l'étranger" interpretada por la cantante chilena Marta Contreras, compaña de viajes y de escenario de Georges Moustaki durante 20 años. En 1980 es el homenaje a Édith Piaf en "Si elle entendait ça" (una canción que nos permite volver a sentir las notas de "Milord"), se pregunta en "La vieille" donde y como y cuando le llegará la hora de ser viejo, evoca con nostalgia Bahía y sus amigos en "Bye bye Bahía" y hace un poco de ecologismo en "Heureusement qui'il y a de l'herbe". En el año 1981 Moustaki tendrá tiempo de hacer su segunda incursión en el cine protagonizando el personaje de Livingstone en el telefilme del mismo nombre, dirigido por Jean Chapot y Nelly Kaplan. Compondrá la musica de este telefilme y la interpretará con la acordión. En 1982 colabora con el grupo holandés Flairck, que da como fruto un album de canciones largas, con mucha música intrumental y de gran calidad. Sobretodo destacan "Chansons", "La route" y "Les musiciens". Dos años más tarde, coincidiendo con el cincuenta aniversario, Moustaki saca un nuevo disco con canciones escritas a la isla de Spétsai, a la sombra de Natalia, que le ofrece un dibujo en la portada. Dedica el disco a su madre Sarah (que muere ese mismo año, unos meses antes que Nessim) y a sus compañeros músicos que le han escrito una melodía cada uno. En este disco encontramos una canción de Hadjisdakis en el vals "Pornographie", una salutación a los acordeonistas del Brasil en "Sanfoneiro" (música de Ozías Gonçales), una nueva declaración de principios referida a la pereza en "Lazy Blues", una otra mirada a Alejandria en "Dans la maison où je suis né" y otra canción a la mujer en "Femmes-Fleurs-Fruits". Este mismo año, Moustaki colabora con la cantante Kaori Momoi ofreciendole diez canciones que ella enregistra en japonés (dos de las cuales, cantadas a duo). En 1986 llega nuevo disco. Encontramos el recuerdo del Mayo del 68 en "Nous voulions", nuevamente la música de Astor Piazzolla en "Mon corps", una graciosa canción tradicional cantada en lengua criolla en "Haïtí cherie", un homenaje póstum a Georges Brassens en "Un jour tu es parti", una canción de Maxime Le Forestier en "La cousine" y la música de Paco Ibáñez en "L'Espagne au coeur". En el año 1987 Moustaki cierra esta larga tournée ininterrumpida con un concierto en el Théâtre Dejazet de París, enregistrado en un doble álbum en directo, donde repasa su extensa trayectoria interpretando con especial nostalgia sus ya legendarias canciones. Después de este ritmo trepidante de trabajo y de grabaciones, juntamente con las giras y los conciertos que no se han aturado, Moustaki estará cinco años sin grabar ningún disco. Aprovechará el tiempo para ir perfeccionando el acordeón y concibir y ilustrar una recopilación discografica formada por cuatro compactos , que titula "Ballades en ballade", donde agrupará tematicamente 87 canciones enregistradas entre 1969 y 1984. También se dedicará ha escribir un libro que será publicado en 1989, "Les filles de la mémoire". Se trata de un conjunto de relatos cortos, escritos desordenadamente, a través de los cuales nos pasea por su infancia y nos hace conocer su familia con emoción a cada frase y a cada palabra. Nos habla de mujeres desconocidas, reencontradas y perdidas, de los compañeros que han marcado su vida, de Édith Piaf, de Brassens, de Coluche, de su querido complice Jorge Amado, Jeanne Moreau y de Henry Miller. Y otros personajes conocidos, menos conocidos o desconocidos, son igualmente dibujados con un lápiz lleno de ternura. En el año 1992 Moustaki entra de nuevo al estudio y enregistra el disco que titulará "Mediterreén". Habían desaparecido Hubert Rostaing, que desde entonces había hecho los arreglos de sus canciones; es François Rauber, antiguo colaborador de Jacques Brel, quien lo lleva a cabo. El resultado son diez nuevas canciones en donde Moustaki reafirma una vez más su identidad mediterranea a la canción que dá titulo al disco. Pasa de todo en "Je passe", nos hace soñar en "Rêver", nos hace llorar en "Nini" y nos pone la piel de gallina en "Demain". Cuatro años más tarde aparece otro disco de Moustaki. El disco, titulado "Toust reste à dire", contiene trece temas entre los cuales destacan la balada "Chaque instant est toute une vie", "Tout reste à diré", "Gentle Jack", "Ave Maria no morro" de Herivelto Martins, "Demande de répartion pour dommages de guerre" y "L'acteur". Son trece últimas canciones que resumen 40 años de viaje, de amor y de amistad. Todo se ha dicho pero todo queda por decir, todo queda por ver y por conocer, un tren que sale, un avión que se va, un país donde llegar..."Il faut voyager"!.
Y Moustaki continua viajando y escribiendo canciones (recordemos que últimamente ha sacado a la venta un nuevo disco, un disco en directo). En su isla Saint Lluis, o en la otra parte del mundo, continua coreando el amor y la amistad, compartiendo el tiempo de vivir. Y sus canciones viajan con él y hace viajar al público a través de los sonidos y las palabras. Nos dice que una canción es una emoción; una emoción que puede nacer de una sonrisa, de una mirada, de un pensamiento filosófico o de una tristeza. Cada canción es una nueva aventura , de un nuevo viaje. Y cada viaje es un nuevo descubrimiento, un nuevo encuentro con una mujer, un amigo, un músico, un poeta... Nos dice en la canción: "Soy el embajador del tiempo y del espacio, mi país es un poco de toda la galaxia y mi targeta es un mapamundi". Pero hay un punto en el mapa donde reposa su memoria y donde vuelve con nostalgia: Alejandria, "la ciudad del mediodía y de las noches inacabables", el oasis de sus viajes anteriores. Texto extraído de "Moustaki, viatge en 50 cançons", de Pelai Ribas (La Busca edicions s.l.)
22/06/01 |