Desde que moví mi primera pieza que escucho hablar de él; no le he visto nunca en persona, pero para conocerle seguro nos basta con leer un poco de lo mucho que se ha escrito. El ex norteamericano Bobby Fischer ha sido una figura tan grande que ni Kasparov ha podido eclispsar. Sin embargo su genialidad no se limitó a los tableros, y por eso se parece tanto a Maradona...Ambos son como dioses, pero da pena verlos caidos.....
Marzo 25 , Viernes Santo...el vía crucis de Bobby Fischer parece terminar en Islandia, Reykjavic es la última estación elegida por el más famoso de los ajedrecistas de la historia. detrás de su aterrizaje se quedan 8 meses en prisión en una carcel de japón causada por tratar de viajar con pasaporte falsificado, sin embargo esta es una pequeña parte de la historia que trataremos de resumir.
Tras tocar la gloria al vencer a Boris Spassky en el match por el título mundial en Reykjavic 1972, Fischer logró con un inesperado retiro mantener siempre viva la llama de su regreso, que sucedió en 1992 , ante el mismo rival de la última vez...Sin embargo ambos ya no eran los mismos, y lo que es peor aún jugaron en el lugar inadecuado, al menos así lo consideró el gobierno de los EEUU.
La sede elegida para el match revancha fue en Yugoslavia, un lugar vetado por el entonces su país de nacionalidad , los EEUU. Bobby tenía prohibido jugar allí pero siempre ha sido un niño rebelde y decidió luchar contra Goliat. Entonces comienza su peregrinar por diversos países en busca de refugio, pues de los EEUU le reclamaban hasta por evasión de impuestos y querían extraditarle.
Vivió en Hungría, y luego desapareció en Japón, allí se puso de novio con la Presidenta de la federación de Ajedrez, pero no todo fueron rosas y cayó preso al intentar viajar con pasaporte falso , al no renovar el suyo en la Embajada. En ese momento comienza la pugna entre EEUU e Islandia, el primero pidiendo la extradicción y los Islandeses para salvarle.
Esta vez parece que los chicos buenos no fueron tan buenos, aunque a decir verdad todo es según el color del cristal con que se mira, y ahora el país de las oportunidades le dió un portazo y puntapié a quien alguna vez fue considerado heroe nacional.
La partida la ganaron los Islandeses, y hoy Fischer descansa en el miso sitio donde logró la gloria. Sin embargo a todos nos queda un sabor amargo por verle deambular de un lado al otro y más aún porque la humanidad ha podido con el genio, y a nadie le gusta ver caído a un grande.
Tanto Bobby como Maradona se vieron sobrepasados por el peso de la gloria, quizá porque no quisieron resignarse a ser un mito, y optaron por seguir siendo protagonistas en un mundo que no acepta la debilidad de los ídolos.