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LA
NAVIDAD DE EVARISTO GUERRA
En
esta Navidad de guerras e invasiones,
de
muertos incesantes y hambres milenarias,
vuelven
los fanatismos, la división y el odio
con
su discurso hueco en nombre de las patrias.
Pero
la patria es sólo la tierra en que nacemos,
el
mar, la luz, el cielo, los campos de amapolas
donde
abrimos los ojos.
Evaristo lo sabe
y
nos ofrece, como augurio feliz,
sus
paisajes, que no son sólo memoria.
Almendros,
naranjales, el pacífico olivo,
el
encalado humilde de casas donde habitan
el
amor, la armonía que son otras tantas razones
que
el pintor nos devuelve en nombre de la paz
que
sucede a las sombras y engendrará el mañana.
José INFANTE
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