Ocupacion en Sasé

Sasé - el simbolo vivo de la okupación rural


Sasé vuelve a estar okupado. Desde el desalojo de este pueblo español en 1997 el movimiento de okupación rural ha seguido su lucha por una vida autogestionada. Basada en la agricultura biológica, desarrollo de talleres, un grupo de circo, recuperación de la herrería, el horno de leña y otras bordas quieren vivir entre la naturaleza y en contra de nadie. Pero el conflicto por la propiedad okupada sigue vivo.
El movimiento de okupación rural El llamado movimiento de okupación rural - o neoruralismo - no es una inventación del España de los noventa. Hay varios afinidades ideológicas y metodológicas con distintos movimientos de ocupación de tierras en Centroamérica (p. ej.: Sin Tierra en Brasil) y en el sur de Méjico (en los estados de Oaxaca, Guerrero y Chiapas). Pero también en España existen actualmente varios pueblos ocupados. Lakabe (Navarra) o Matabeneiros (León) cuentan con más de quince años de vida normalizada y una población cercana al centenar de personas.
Estos colectivos quieren repoblar los núcleos abandonados y vivir en el campo en estricta consonancia con las leyes naturales. El modo de vida es el más simple y primigenio: la naturaleza, las huertas, los animales, el fuego, ... son los ingredientes de esta vida. Su organización política también es antigua y autogestionado , constituido en asambleas sin vínculos con el Estado. El ritmo vital marcan los estaciones. El otoño es el tiempo de prepara alimento para el invierno, cuando por causa del frío se pasa más tiempo en las viviendas ocupandose de trabajar con artesanías y enseñar espectáculos circenses. La primavera significa el inicio del ciclo de la agricultura con la siembra. El verano les da la posibilidad de entrar en contacto con la gente de pueblos cercanos. Los artesanos y los artistas hacen sus giras a vender sus productos o actuando en fiestas mientras los que quedan se ocupan des las visitantes.
Breve historia de Sasé Sasé era uno de los más de seiscientos pueblos abandonados en Aragón. Maestros, técnicos agrícolas, artesanos y otra gente se organizó en el colectivo Colores y decidió rehabitar Sasé. Fue el año 1996 cuando lo ocuparon la primera vez y presentaron en el mismo momento un plan de rehabilitación integral a la Diputación General de Aragón (DGA), la propietaria del pueblo. Meses después, con una orden de desalojo pendiente, abandonaron Sasé para ubicarse en Artosilla, otro núcleo rural abandonado, ante las promesas de la DGA de buscarles un lugar alternativo. El incumplimiento de las promesas institucionales llevó a la reokupación de Sasé dos meses después.
En dos años han reconstruido dos casas y siete bordas, el molino, la herrería y los patios de la huerta. Los niños tenían una escuela con una maestra titulada y la estructura social ha avanzado hasta el consenso en temas como la recuperación y reparto de aguas, distribución de los entornos comunes y el afianzamiento de la economía de recogida y conservación de los productos agrícolas. Desde julio del 1997 estaba la orden de desalojo, pero durante todo el verano ha habido por allí bastante gente en apoyo. En el pueblo de Sasé había reconstruidas y utilizadas unas 10 casas pequeñas y dos grandes y la colectividad que lo gestiona inició una campaña de apoyo (de recogida de firmas, información,…) por los ideas del neoruralismo. Sasé intentó ser desalojada por efectivos policiales en agosto del año 1997 pero gracias a la incisiva resistencia de los okupantes y de un gran número de solidarios que acudió a defender el proyecto rural sin exito. Después de dos años de okupación, Sasé fue desalojado, los cultivos y el interior de las viviendas destruidos y algunos habitantes detenidos.
Después de varios meses de protestas, marchas y manifestaciones en todo España, la DGA ofreció otro pueblo - Solanilla. Aunque con una sola casa habitable, un parte de Colores entré en Solanilla. Pero a pesar de la promesa de la DGA han recibido una nueva denuncia por ocupación ilegal. Eso demuestra que la DGA no tiene ninguna intención de ceder Solanilla a Colores.
La re(o)kupación Cuando la comunidad se dividió, los menos y más arriesgados decidieron seguir viviendo escondidos en los alrededores de Sasé. Construyeron una borda y un huerto oculta en el bosque y sobrevivieron un año y medio hasta la primavera 1999 haciendo público que los habitantes desalojados de Sasé han vuelto a entrar en el pueblo. Doce personas han recuperados las casas y huertas y han retomado su vida. Pero la situación es incierta. La Guardia Civil podría entrar en Sasé en cualquier momento. El otoño, como ya sucediera la primera vez, parece presentarse como el momento más delicado.
Gerald, El Quinto Pino, 27-5-99