SUBFUSIL UZI

SUBFUSIL UZI

El UZI es un arma muy bien equilibrada, que permite hacer fuego cómodamente tanto desde el hombro como desde la cadera. Su estabilidad le convierte en un arma precisa en la modalidad de tiro semiautomático y asegura un fácil control cuando se hace fuego automático.

Otra razón de la popularidad de que goza el UZI es su reputación de arma segura y resistente; los UZI han sido arrojados al agua, enterrados en arena y lanzados por precipicios, y han continuado funcionando satisfactoriamente.

El UZI fue bautizado con el nombre de su diseñador, el teniente Uziel Gal, del Ejército israelí. Cuando se organizó formalmente en 1948, el Ejército de Israel utilizaba una gran variedad de armas portátiles, entre las que había subfusiles alemanes MP38 y MP40, británicos Sten e italianos Beretta. El entrenamiento con tal diversidad de armas, su mantenimiento y escasez endémica de piezas de respeto constituían una auténtica pesadilla, por lo que Gal decidió diseñar una nueva arma. Quería y los israelíes necesitaban con urgencia un arma que ofreciera seguridad, que fuera compacta y además, sencilla de fabricar. Cuando hizo su aparición, el UZI fue un arma revolucionaria. Rápidamente se le catalogó como "obra de arte" en el diseño de subfusiles y le llovieron pedidos de compra desde todos los puntos del globo, ávidos de poder examinarlo de cerca. Habían varias razones que explicaban este interés, pero la más obvia era el diseño compacto del UZI. El subfusil alemán MP40, llamado con frecuencia (pero de forma incorrecta) ''Schmiesser" era un arma de primera clase, de 68 centímetros de longitud y con un cañón de 25 cm. El UZI de Gal medía apenas 47 cm, pero tenía todavía un cañón de 26 cm. En función del cierre.

Para apreciar por qué el UZI resultó tan innovador es preciso saber cómo funcionaban los subfusiles de la Segunda Guerra Mundial. Muchas de estas armas se adherían al principio del retroceso directo, que consistía en un cañón fijo a un armazón, con un cierre que se desplazaba adelante y atrás por acción de un muelle. Al montar el arma se tiraba hacia atrás del cierre, comprimiendo el resorte. Cuando se apretaba el disparador el resorte era liberado, empujando el cierre hacia adelante; éste, a su vez, arrastraba un cartucho del cargador a la cámara y lo disparaba. La fuerza de la explosión expulsaba la bala del cañón y empujaba el casquillo hacia atrás contra el cierre. Éste era forzado hacia atrás por la explosión, pero, como era más pesado que la bala y todavía se desplazaba hacia adelante cuando se producía el disparo, había un retardo antes de que se iniciara la acción de reculada. Esto daba tiempo a la bala a dejar la boca de fuego y a que la presión disminuyera antes de que el cierre comenzase a desplazarse hacia atrás. En su recorrido de retroceso, el cierre extraía y expulsaba el casquillo vacío. Si se mantenía el disparador apretado el muelle empujaba de nuevo el cierre hacia adelante y el ciclo comenzaba otra vez. Las dimensiones de un subfusil como el MP40 estaban determinadas por el tamaño del cierre y la distancia que éste tenía que recular contra el muelle. Un cierre tenía que medir entre 10 y 12 cm de longitud para retroceder aproximadamente 15 cm; de esta forma, desde la base del cañón el armazón del subfusil tenía que tener una longitud de, por lo menos, 27 cm.

Cierre envolvente

A Uziel Gal no le convenía este diseño. Quería un arma corta y manejable, idónea para los carristas, que pudiera ser fácilmente transportada en el interior de los vehículos y apta para las operaciones de las Fuerzas Especiales. Uno de los tipos de subfusil que estudió fue el Modelo 23, que tenia una característica singular conocida como ''cierre envolvente" Esta era la respuesta que buscaba Gal: un cierre más largo de lo normal pero con los dos tercios anteriores huecos. El cañón estaba inserto en el armazón de forma que no se apoyase en el mismo; así, cuando el cierre se desplazase hacia adelante, su parte hueca envolvería la sección trasera del cañón hasta que la cara del cierre hiciese contacto con el espejo de la recámara. Unas ranuras en el vaciado del cierre permitirían la alimentación desde el cargador y la expulsión de los casquillos. De este modo, el subfusil se componía básicamente de un cañón que en su mayor parte se hallaba en el interior del armazón; un cierre largo del cual sólo una tercera parte se encontraba detrás de la recámara en el momento del disparo, y el mínimo espacio necesario en el interior del armazón del subfusil para permitir a la sección maciza del cierre retroceder lo suficiente para realizar la extracción y la alimentación a través de sus ranuras. alojamiento del cargador Uziel Gal adoptó otra idea del diseño checo: la de integrar el cargador en el pistolete. Muchos subfusiles tenían el cargador inserto en la parte frontal, donde servían como empuñadura delantera durante el disparo, pero en el caso del UZI fue necesario situarlo en el pistolete debido al corto movimiento del cierre; además, de esta manera se facilitaba el cambio de cargadores en la oscuridad, pues no se necesita ver para que una mano encuentre a la otra. Para simplificar la fabricación, el armazón del subfusil se hizo de piezas de acero estampadas, soldadas y remachadas; ello remplazaba el antiguo sistema de producción a partir de componentes de acero macizo y conseguía una manufactura más rápida y barata. Se fijó una culata de madera en el extremo posterior del armazón, mientras que un guardamano de plástico, debajo de la parte frontal del mismo, proporcionó al tirador una mejor sujeción del arma durante el disparo.

Éxito Inmediato

El resultado, el subfusil UZI, entró en la cadena de producción en 1951. Tuvo un éxito inmediato y pronto se convirtió en una de las armas de ordenanza de las Fuerzas Armadas ísraelíes. El UZI entró rápidamente en servicio en los ejércitos de la República Federal de Alemania, Países Bajos, Irlanda, Bélgica, Tailandia y mucho otros países. También ha alcanzado una amplia difusión entre las fuerzas policiales y agencias de seguridad de todo el mundo.

A principios de los años ochenta imperaban subfusiles aún más compactos y pequeños, de modo que los israelíes fabricaron el Mini-UZI. El nuevo modelo Utiliza exactamente los mismos mecanismos, pero todas sus dimensiones son menores, de tal forma que, con la culata plegada, tiene una longitud de sólo 360 mm, con un cañón de 197 mm. En lugar del anterior culatín plegable, el Mini-UZI tiene una estructura de alambre de acero con una contera que, una vez plegada hacia un lado, sirve como empuñadura delantera. Este subfusil pesa, vacío, sólo 2,7 kg y utiliza un cargador corto especial de 20 cartuchos en lugar de los de 25 y 32 del UZI original. Por si no fuera suficiente, en 1955 la compañía presentó el ''Micro UZI''. Este nuevo modelo supone una reducción aún mayor, a una longitud de sólo 250 mm con el culatín metálico plegado; pesa 1,95 kg en vacío y emplea el mismo cargador de 20 cartuchos del Mini UZI. El inconveniente mecánico de estos subfusiles tan pequeños es que al reducirse las dimensiones generales también lo hace la masa del cierre. Ello provoca un retro ceso y un retorno a su posición adelantada mucho más rápidos, con lo que el subfusil alcanza una cadencia de tiro tan elevada que va en detrimento de su controlabilidad al hacer fuego automático.

Mayor peso

Había que introducir alguna modificación en el cierre del Micro UZI para que su velocidad de reculada no lo hiciese incontrolable, de modo que el diseñador le añadió una pieza de tungsteno para hacerlo más pesado reduciendo la cadencia de tiro a 1 250 disparos por minuto. Esto significa que una presión sostenida del disparador puede vaciar el cargador en apenas 9 décimas de segundo. Durante los últimos 20 años han aparecido nuevos subfusiles con inusitada frecuencia, pero la familia de los UZI ha con seguido mantener su lugar dominante en el mercado.