Arquitectura y escultura.
Arquitectura y escultura.
La catedral de Segovia y la Nueva de Salamanca fueron construidas durante el
siglo XV, y a pesar de ello se levantaron según las normas del estilo gótico. Éste
fue evolucionando y dio lugar al llamado estilo plateresco, que se caracteriza
porque sus formas generales y trazado de arcos y puertas es netamente gótico, pero
al que se le han añadido un exceso de adornos y elementos accesorios. Por su
semejanza a la labor de los plateros recibió el nombre de plateresco.
Las universidades de Salamanca y Alcalá, así como el Ayuntamiento de Sevilla
pertenecen a este estilo que es de pura transición. Durante el reinado de Carlos I
penetró en España el estilo renacentista. Por esta razón, el césar Carlos mandó
construir, según líneas clásicas, el Alcázar de Toledo y el palacio anexo al de la
Alhambra de Granada. La lonja de Zaragoza y la catedral de Málaga, debida ésta a
Diego de Siloé, pertenecen al mismo gusto. En cambio, Felipe II, uno de los
monarcas más severos y sencillos que ha tenido España, se sintió íntimamente
compenetrado con las ideas de Juan de Herrera (1530-1597) y aprobó con ilusión
los planos del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial. Es sabido que el rey
Prudente gustaba de contemplar cómo se iba levantando la enorme mole de piedra
sentado en un lugar que hoy es conocido con el nombre de "silla de Felipe II". La
Plaza Mayor de Madrid, cerrada por grandes soportales y flanqueada por torres que
semejan las de El Escorial, fue construida según el más puro estilo herreriano.
Cuando el gusto barroco se introdujo en España, pareció que se remozaba el estilo
isabelino y plateresco, si bien con mayor profusión de formas curvas y opulentas.
Su manifestación más típica fue el estilo "churrigueresco", llamado así por ser
debido al arquitecto salmantino José de Churriguera (1650- 1723). Las torres de la
catedral de Salamanca son obra suya, y al mismo estilo pertenecen la fachada de la
catedral de Santiago, el Pilar de Zaragoza y, ya en el siglo XVIII, la fachada del
palacio del marqués de Dos Aguas, y otras. La escultura de esta época o tiene un
carácter exclusivamente religioso o está al servicio de la nobleza, y se manifiesta
por medio de sepulcros o en la ornamentación de palacios. Los desnudos y la
belleza desenfadada, naturalista y libre de los renacentistas italianos no encontró
eco en España. Alonso Berruguete había sido discípulo de Miguel Angel, a pesar
de lo cual sus figuras muestran la severidad típica de la época de los Austrias. La
imaginería religiosa tuvo sus mejores representantes en Gregorio Hernández, Juan
Martínez Montañés y Alonso Cano. Algunas de sus numerosas esculturas
policromadas aún se muestran al fervor de los creyentes durante las procesiones de
la Semana Santa española. El arte de la orfebrería fue cultivado por Juan de Arfe
(1535- 1602), a quien se debe la maravillosa custodia de la catedral de Toledo,
conceptuada como la más rica de cuantas existen en el mundo.
Otras manifestaciones de tipo artístico entroncadas con la artesanía, como la
fabricación de tapices, las cerámicas, etc., tuvieron en esta época protección real y
gran fama, incluso fuera de España.
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