VICKI MOORE
HA MUERTO

IRENE LOZANO
Lo prodigioso es que Vicki Moore estuviera viva.
Después de la grave cogida que sufrió en Coria
(Cáceres) por un morlaco de 550 kilos cuya vida,
paradójicamente, ella fue a defender, su cuerpo quedó
tan destrozado que los médicos pensaron que no
sobreviviría. Hasta nueve veces la empitonó Argentino
aquel 25 de junio de 1995 que marcó los últimos años
de la vida de Vicki Moore. Tras una operación de siete
horas y un tiempo en coma, regresó a Inglaterra un mes
después, en una silla de ruedas de la que ya no pudo
separarse, salvo para breves paseos. Las secuelas del
accidente la llevaron al quirófano siete u ocho veces
más en estos años. La última, el pasado domingo. Ha
muerto a los 45 años.
Cuando Vicki Moore vino a España por primera vez
pretendía hacer turismo pero, junto a sus gafas de sol,
trajo su comprometida militancia en defensa de los
animales. Un martes de carnaval de 1987 llegó a
Villanueva de la Vera (Cáceres) y se dio de bruces con
el sadismo de las fiestas populares españolas. Los
lugareños se divertían arrastrando por el suelo a un
burro, tirándose encima de él y propinándole coces
hasta que el animal quedaba malherido. Moore se
enfrentó a los aborígenes sin pensarlo y, para salvar al
pollino, lo compró por 25.000 pesetas. Se lo llevó a
Inglaterra, donde fue recibida por las páginas
dedicadas a su gesta en los tabloides, que bautizaron
con el nombre de Blackie al animal redimido. La señora
Svensen, que tiene la distinción de Miembro del Imperio
Británico concedida por la Reina y una granja con 5.000
asnos, acogió a Blackie, dándole incluso una cabaña
unifamiliar. Y el burro murió hace cuatro años, tras
disfrutar de una apacible vejez.
Entretanto, Vicki Moore, decidió volcarse en el
conocimiento y la denuncia de las fiestas españolas,
cuya crueldad dejaba pequeñas la caza del zorro o del
ciervo, que ella combatía en Inglaterra. Allí era
presidenta de Lucha contra los Espectáculos Crueles
con Animales (FAACE) y colaboraba con otras
organizaciones. Se ganaba la vida gracias a la tienda
de objetos de segunda mano que regentaba en
Southport (Merseyside) con su marido Toni, también
compañero de lucha. Ambos constituían además un dúo
musical de jazz: ella cantaba y él tocaba la guitarra.
En los meses de verano -camuflada con peluca cuando
aumentó su popularidad- Vicki enfardelaba su cámara
de vídeo y recorría los pueblos más recónditos para
dejar testimonio de los festejos en que se despellejaba
el cuello a las gallinas, se clavaban tenedores en los
costillares de los toros o se apuñalaban becerros. Sus
denuncias llegaron incluso al Parlamento Europeo, pero
ella solía utilizar las imágenes para proyectarlas en
congresos de organizaciones contra el maltrato animal,
como hizo en Tossa de Mar (Gerona) en 1991. Si se le
saltaban las lágrimas presentando los vídeos, es fácil
imaginar el sufrimiento que le producía obtenerlos.
En otra ocasión compró dos cabras que los
muchachotes de Manganeses de la Polvorosa (Zamora)
habían tirado del campanario del pueblo. Fue una
acción muy sonada: Pepa y Magdalena, que así se
llamaban las chivas, entraron en la Protectora de
Animales de Tossa, donde una de ellas todavía vive sus
días. Pese a que a los mozos de Manganeses les
«sobran huevos», según dijeron ellos mismos, este
último enero no pudieron culminar su hazaña gallarda
con el despeñamiento de una cabra. De Vicki Moore es
el mérito de haber aguzado la sensibilidad popular.
Vicki Moore, defensora de los animales, ha fallecido a
los 45 años en Southport (Inglaterra) el 5 de febrero de
2000.
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¡¡¡ YA NO SUFRIRÁS MÁS, QUERIDA VICKI, DESCANSA EN LA
PAZ DEL JUSTO !!!