VIENA
V I E N A
Su centro histórico, colección única monumental, está rodeado de un ronda circulatoria que le bordea o Ring dentro del cual se encuentra la mayor concentración mundial de edificios históricos por metro cuadrado. Es tal el número de edificios, iglesias y palacios que su enumeración y visita nos alejaría de lo principal:

- Palacio Real o Hofburg. Sin lugar a dudas el conjunto principal, cuya visita debería ocuparnos casi un día. La entrada podría realizarse por la Plaza de los Heroes o HeldenPlatz una mezcla de arco triunfal y puerta de acceso, que desemboca en una gran plaza en la que destaca el Monumento a Francisco I, la fachada del Palacio (se pueden visitar los aposentos), y más allá los Palacetes del Presidente y Canciller de la República. Por ese lado accediendo a través de uno de los enormes patios podemos visitar la Cámara del Tesoro (Imperio Germánico y Austro-Húngaro) y la Escuela Española de Equitación (Entrenamientos por la mañana y espectáculo por la noche)(sin embargo, es mejor y más cómodo el espectáculo en Jerez - Cádiz). La Capilla Imperial, donde cantan en domingo los Niños Cantores de Viena (las entradas a este acto hay que pedirlas con meses de antelación). Finalmente se puede pasear por el parque o Burgarten con el Monumento a Mozart

- La Opera es un edificio impresionante y es la antesala de la zona peatonal que conduce a la catedral de San Esteban. De su interior no deben perderse las salas de espera en los entreactos y desde luego la sala de tonalidad roja.

- La Catedral de San Esteban con sus torres de 65 metros revestidas de losetas representando un escudo heráldico. Se ha de subir a una de las torres para tener un panorama estupendo de la ciudad (cuidado al salir del ascensor; no mirar abajo si se tiene vértigo) y ver también la campana más grande de Austria llamada Pummerin) hecha con los cañones requisados a los turcos. En el interior de la catedral destaca sobre todo el Púlpito de piedra de Anton Pilgram y en el altar el lienzo La lapidación de San Esteban. A la salida rompe todos los esquemas del centro histórico la Casa Loos (modernista) pero que sin embargo se ha acoplado perfectamente a la plaza.

- Pasear desde la Opera por las calles peatonales Karner Str. y Graben (Columna de la Peste y Edificio de la Caja de Ahorros), haciendo parada en el Hotel Sacher (prácticamente anexo a la Opera) para saborear la famosa SacherTorte (Pastel de Chocolate-Chocolate).

En el anillo circundante o Ring existen una serie de edificios que merece la pena ver:

- Los Museos de Bellas Artes y Ciencias (frente al Hofburg) bellísimos edificios del renacimiento italiano alineados uno frente al otro, y en su centro un parque con el Monumento a Maria Teresa.

- El Parlamento con su entrada de columnas griegas y la Fuente de Palas Atenea.

- El Ayuntamiento neogótico con una torre central de 100 metros y dos torres simétricas a los extremos. Enfrente el Teatro Nacional.

- La Iglesia Votiva, al finalizar el Ring y junto a la Universidad, de la que destacan sus dos torres gemelas y sus vitrinas. Fue inaugurada con motivo de la boda de Francisco José y Sissí.

En la zona de la plaza Karlplatz, junto a la Opera y al otro lado de la zona peatonal, destacan:

- Edificio de Secesión, obra de los arquitectos rebeldes de Viena discípulos de Otto Wagner, con base en forma de cubo y coronado por una esfera revestida de láminas doradas.

- Estación de metro de Karlplatz, de arquitectura similar a Secesión. Sorprendente.

- La Iglesia de San Carlos, cuya cúpula recuerda a San Pedro de Roma. Su entrada es similar a un templo griego y delante tiene dos columnas-campanarios de influencia morisca.

En las afueras de Viena es imprescindible la visita (se puede acceder en metro) al Palacio de Schonbrunn, el Versalles Vienés con unos jardines bien cuidados, un promontorio desde el que se divisa la ciudad con la Columnata del Cenador, y un pequeño zoológico que es el más antiguo de Europa.

Se debe pasar una tarde en el parque de atracciones de la ciudad, el Prater, más parecido a una feria y subirse a su antiquísima noria de cajones.

No se puede finalizar la visita sin una cena en el pueblo de Grinzing (accesible en tranvía desde el centro a 30/40 minutos) para comer carne de caza o salchichas y saborear el vino joven, en bancos alargados de madera y acompañados de canciones típicas austriacas cantadas por los comensales.

Para aquellos que han tenido la oportunidad de visitar Budapest, notarán que aquí el Danubio no es tan bonito como en Budapest y por tanto cualquier paseo en barco puede aplazarse.

Se recomienda una estancia de 5/6 días.


Palacio Real

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Palacio de Schonbrunn