SALZBURGO
S A L Z B U R G O
Es el pueblo imaginado de cualquier cuento. Sus calles mantienen un aire medieval-renacentista y con un sosiego que se traslada inmediatamente a los visitantes. Esta dividida en dos partes por el río Salzbach: un área más moderna junto a la Estación de Ferrocarriles y el área histórica incrustado entre el río y la montaña que lo defiende.

En el momento que cruzamos el puente sobre el río y traspasamos su puerta de entrada, con el viejo Ayuntamiento (Kranzlmarkt 1) de 1.407 reconstruido en 1.618, un portal de mármol con la estatua de la justicia y un reloj solar, nos trasladamos en el tiempo e imaginamos como debía ser la infancia del joven Mozart. A través de sus estrechas calles empedradas a poca distancia alcanzamos MozartPlatz centro histórico de la ciudad con el Monumento a Mozart. A su lado los dos Palacios de la Residenz (Residenzplatz 1) erigidos en 1.120 y reerigidos en 1.600 que fueron la residencia oficial de los arzobispos de Salzburgo, permaneciendo como un estado independiente hasta que fueron sometidos por los Habsburgo. Construidos en estilo barroco, de su interior destacan las Salas de Estado, decoradas con murales y frescos y la Galería, con pinturas europeas de los siglos 16 a 19 de Rembrandt, Rubens y algunos italianos y franceses. Del exterior es destacable la barroca Fuente de la Residenz de 1.661.

A continuación alcanzamos un gran patio que sirve de entrada a la Catedral de San Miguel, que es el más importante edificio barroco de los Alpes. Fue construida en el 774 y reconstruida en 1.177 convirtiéndose en la más importante catedral románica en los Alpes. Tras el fuego de 1.598 fue reconstruida en estilo barroco por la familia Hohenems (los de la Fortaleza) y consagrada en 1.628. En 1.944 la cúpula y una parte de la Catedral fueron destruidos en un ataque aéreo por lo que fue reconstruida, produciéndose su tercera consagración en 1.959 (en la puerta de entrada aparecen estas tres fechas de consagración 774, 1628 y 1959). Frente a la fachada principal están las estatuas de los Apóstoles Pedro y Pablo y los dos santos patrones de la ciudad (San Ruperto y San Virgilio). En el interior destacan la pila bautismal (en que fue bautizado Mozart), la cúpula el órgano coronado por los dos santos patrones y flanqueados por ángeles tocando diversos instrumentos y el bonito altar principal. Igualmente pueden ser visitados el Museo ó Tesoro de la Catedral que incluye el crucifijo de San Ruperto del siglo VIII y esculturas y pinturas europeas de los siglos XV a XVIII, y los excavaciones que muestran los restos de los muros romanos y los cimientos de la catedral románica. Frente a la entrada principal se interpretan en verano conciertos musicales al aire libre.

Sin embargo el centro musical de la ciudad está un poco más allá, a los pies del Mochsberg, en el Palacio de los festivales, tres salas usadas para operas y conciertos (la mayor es la Sala von Karajan de 1.960 y 2.100 asientos) donde todos los veranos se interpretan los famosos Festivales de Salzburgo; a su lado el impresionante Estanque de los Caballos incrustado en la roca de la montaña.

Toda el área comprendido entre la Residenz y el Palacio de los Festivales está jalonado de edificios religiosos salpicados de espigadas torres de entre las que destaca la Iglesia de los Franciscanos (Franziskanergasse), originaria del siglo VIII y destruida por el fuego de 1.167, con su nave románica del siglo XIII, el coro gótico del XV, su techumbre blanca con ornamentación en tono verde, el altar barroco de 1.700 y la decoración y mobiliario renacentista; la Iglesia de la Santísima Trinidad, barroca de 1.700, destacando la fachada, la cúpula y las dos torres; la Abadía de San Pedro, monasterio benedictino del 700 con claustros románicos y góticos y su cementerio en el que están enterrados personajes ilustres de la ciudad; ó la Iglesia de San Sebastián (Linzergasse 41) gótica de 1.512 en la que se encuentra la tumba de Paracelsus.

Para deleitarnos de la belleza de la ciudad debemos subir bien al mirador del Casino (a través de un ascensor en la montaña) ó mejor, a través del funicular que parte de Festungsgasse, a la Fortaleza Hohensalzburg original del 1.077 y engrandecida en 1.519. Es la fortaleza mejor conservada de Centro Europa, con sus suelos empedrados, y es uno de los símbolos más destacados de la ciudad. En su interior se encuentra el Museo de la Fortaleza con armas, trajes armaduras, muebles y objetos históricos y distintos equipamientos del ejército austriaco, así como una maqueta del castillo y una pequeña capilla decorada en gótico tardío. Al descender del funicular merece la pena un reposo en la cervecería Stiegkeller, a los pies de la fortaleza, con preciosas vistas de la ciudad.

Es momento de recorrer la preciosa calle Getreidegasse con sus signos ornamentales medievales y metálicos anuncios de los comercios, arcadas y portales artísticos, que es la calle más bulliciosa y comercial de la ciudad; a mitad de la misma, se ha de visitar la completísima Casa de Mozart (Getreidegasse 9) en la que nació en 1.756, conteniendo objetos de la vida familiar y diversas partituras del compositor.

La ciudad se completa con los bonitos jardines de Mirabell, con estatuas de la mitología griega y vasos de mármol y el Palacio (Mirabellplatz) de 1.606 reconstruido tras un incendio en 1.818, sede del alcalde de Salzburg, destacando de su interior la monumental escalera con estatuas de Donner y la Sala de Marmol ó MarmolSaal que es la más usada en Europa para bodas civiles por su belleza.

Cuando eligieron Salzburgo para los exteriores de Sonrisas y Lagrimas no se equivocaron en la elección. Fue seleccionado el barroco Palacio Hellbrun de 1.615 a las afueras (accesible en autobús a 15 minutos). Es una vasta extensión en la que desde luego no hay que perderse la visita sus más de veinte fuentes diseñadas por un aristócrata bromista empeñado en mojar a sus visitantes más pesados (las bromas del guía incluyen algún que otro remojón). Igualmente utilizaron el Convento Nonnberg (Nonnberggasse 2) del año 700, basílica gótica con cripta y frescos románicos.

La estancia óptima para poder deleitarnos de esta preciosa villa debe ser 2/3 días.



Mozartplatz

Residenz


Estanque de los Caballos

Fortaleza

Getreidegasse

Jardines de Mirabell

Hellbrun