ROMA
R O M A
Es la mayor concentración artística que puede encontrarse en cualquier ciudad del mundo, por la presencia de sus dos épocas de mayor esplendor: la correspondiente al antiguo imperio romano y la dorada en el renacimiento artístico. Sin embargo, da la impresión que sus riquezas arqueológicas han estado abandonadas en el tiempo y sólo en los últimos años se ha reconocido el valor de sus posesiones. Desde el punto de vista urbanístico, la concepción de la ciudad no ha seguido unas pautas de desarrollo que otras urbes modernas han realizado. De ahí se derivan sus problemas circulatorios (la circulación interior está demasiado congestionada), que no ha podido ser aliviada con el transporte público puesto que el metro cubre trayectos muy limitados y periféricos. El autobús es el medio de transporte más utilizado en el centro de la ciudad, pero por el diseño de la ciudad generan tantos problemas circulatorios (estrechez de las calles para la carga y descarga de viajeros) como los que soluciona. La avenida principal de la ciudad es Vía del Corso que nace junto a la Plaza Venecia (lugar de concentración de la mayoría de líneas de autobuses) y finaliza unos kilómetros más allá en la Plaza del Popolo. A ambos lados de la misma se encuentran las estrechas y onduladas callejuelas que conforman el centro de la ciudad. El tráfico en ellas no permite más que el escaso paso de un coche y es muy corriente la utilización de motocicletas (Vespa) en todo el área.

Sin embargo, esta complejidad urbanística da a la ciudad una visión completamente distinta de la que podemos encontrar en otras urbes. Callejeando podemos encontrar aún pequeños comerciantes serrando maderas en la calle, arreglando zapatos etc, en unas escenas más cercanas a los años de la posguerra. Es muy recomendable el paseo por estas tranquilas calles, pero utilizando el plano, puesto que aunque todos los caminos conducen a Roma, acortar por una de estas calles no significa que nos dirijan al lugar que queramos. A menudo son serpenteantes y en algunos casos nos pueden volver al punto de partida.

Podemos iniciar el recorrido por los orígenes de la civilización antigua (prácticamente necesitaremos el día completo). Desplacémonos en el metro, o el autobús desde la Plaza Venecia y descendamos en la parada del Coliseo.

El Coliseo (de 9 a 19 horas, miércoles y domingo de 9 a 13) ó Anfiteatro Flavio (su nombre original) es el resto arqueológico más impresionante de la ciudad y de los más renombrados del mundo (posiblemente tras el Partenón griego). Fue erigido por orden del emperador Vespasiano a finales del siglo primero e inaugurado por su hijo Tito, en el lugar en el que Nerón tuvo su suntuosa residencia, la Domus Aurea. El nombre Coliseo deriva de la colosal estatua de Nerón en bronce que existía en el lugar.

Estaba edificado en 4 niveles, en cada uno de los cuales existían 80 arcadas numeradas para acceso al recinto, con una altura de 60 metros y una capacidad total de 85.000 personas. El acceso era gratuito aún cuando cada uno de los estratos sociales tenían su área de ubicación (los senadores ocupaban las plazas más cercanas a la arena). En su área elíptica de 190x150 metros se celebraban los juegos de los 100 días, las luchas entre gladiadores, las luchas entre animales, las matanzas de los primeros cristianos e incluso batallas navales inundando la arena. Los crueles espectáculos fueron prohibidos en el siglo 5 y poco a poco el Coliseo fue perdiendo su preeminencia e incluso sus piedras fueron utilizadas en la construcción de palacios y otros monumentos.

El acceso al estadio está limitado a su cuarta parte más cercana al Foro Romano, pero permitiendo contemplar la suntuosidad del edificio, las gradas conservadas en buen estado y los subterráneos bajo la arena por los que debieron transitar gladiadores, cristianos y animales. Desde el vomitorio se tiene una perfecta vista del Arco de Constantino, que se encuentra a la salida del estadio, erigido en el siglo 4 por el pueblo y el senado en conmemoración del décimo aniversario del emperador y su victoria sobre Majencio en Ponte Milvio; tiene 25 metros de altura con un gran arco central y dos laterales, con bajorrelieves de la vida y batallas del emperador.

Junto al Arco se encuentra la entrada al Foro Romano. Sin embargo continuaremos hacia su izquierda por la avenida que desciende paralela al parque, la Vía de San Gregorio, hasta encontrar a unos 100 metros el acceso a la Colina Palatina (de 9 a 18 horas) (para visitar las Termas de Caracalla hay que continuar hasta la plaza que lo cruza y girar a la izquierda; todavía a una gran distancia). En este agradable lugar es donde, según la leyenda, Rómulo y Remo fueron amamantados por la loba y Rómulo fundó Roma tras matar a su hermano. En los días de la República en esta zona era donde se edificaron las mansiones más señoriales, como la Casa de Augusto, la Casa de Livia, su mujer, la Casa de Rómulo, los jardines Farnesse, el Palacio de las Flavias, los Baños de Séptimo Severo (muy bien conservados pudiendo observarse las canalizaciones de los mismos) y el Estadio de Domiciano. Desde la parte posterior de la Casa de Livia se observa el amurallado de la colina, y a sus pies el contorno del Circo Máximo (hoy solo es un parque). Fue erigido en la época etrusca pero su esplendor lo alcanzó con Constantino, en el que tuvo una capacidad de 200.000 espectadores y un recorrido de 600 metros, decorado con obeliscos griegos (que fueron situados en otras partes de la ciudad), celebrando carreras de cuadrigas.

Descendiendo la colina por la parte frontal a los baños, se alcanza la puerta de entrada al Foro Romano (De 9 a 18 horas, domingos de 9 a 13). Es una vasta extensión de 1,5 kilómetros en el que se encuentran apilados, y a menudo simples muestras, los restos de lo que fue el centro político, artístico y comercial de la antigua civilización. Este valle entre las colinas Palatina y Capitolina se fundó hace 900 años siendo su calle principal la denominada Vía Sacra. Se accede a ella a través del Arco de Tito (el más próximo al Arco de Constantino) que es el más antiguo que se conserva, erigido por Domiciano en conmemoración de las victorias de Vespasiano y su hijo Tito sobre los judíos, mostrando el arco bajorrelieves de los saqueos de Jerusalén. A su izquierda un pequeño museo con restos de vasijas y utensilios encontrados en las excavaciones.

Un poco más allá, los restos de la Casa de las Vírgenes Vestales (originalmente 4 plantas con habitaciones alrededor del patio), en la que seis mujeres mantenían viva la llama del Templo de Vesta que se encontraba al fondo del patio; de lo poco que se conserva del edificio es destacable los mosaicos del suelo en el patio alrededor de la piscina. Detrás y al fondo del lateral se encuentra el edificio de mayor tamaño del Foro: La Basílica de Constantino; según se cuenta Miguel Ángel se basó en su grandiosidad para diseñar la cúpula de la Basílica de San Pedro.

Más adelante y a la derecha, se encuentra uno de los pocos edificios cuya estructura está completa (parecido a un granero), la Curia. Erigida en el año 80 a.c. y restaurada por Julio Cesar y posteriormente por Diocleciano (siglo 3), fue el lugar de reunión del Senado de la República y donde los augures transmitían los deseos de los dioses.

Frente a la Curia se elevan algunas columnas (de las mejor conservadas) de lo que fue un inmenso templo, reducido hoy a meras señales, y finalizando el Foro, el Arco de Séptimo Severo del siglo tercero, erigido para conmemorar su décimo aniversario en el poder. En esta zona se encuentra la salida, aunque en ocasiones temporales por obras de renovación puede estar cerrada y haya que recorrer el camino inverso.

Frente al Foro Romano, en la acera contraria de la Vía de los Foros Imperiales (desde la Plaza Venecia hasta el Coliseo), se encuentran los restos de los Foros Imperiales( De 9 a 19, domingo de 9 a 13 y lunes cerrado) , en los que los diferentes emperadores romanos dejaron su huella.. El más importante de todos ellos es el Foro de Trajano (inaugurado en el año 113), una plaza cerrada, a la que se accedía a través de un arco, formada por la Basílica Ulpia, dos bibliotecas, el Templo de Divo Trajano, una estatua ecuestre del emperador y la Columna Trajana.

Esta última con una altura de 27 metros está circundada por 200 metros de bajorrelieves en los que se relatan las victorias del emperador hasta lograr la colonización de la Dacia (Rumania) y está coronada por una estatua de San Pedro (originalmente la estatua de Trajano). El Foro de Trajano fue principalmente lugar de ceremonias públicas.

El resto de los Foros Imperiales son el Mercado de Trajano, un edificio de dos plantas que acogía innumerables tiendas, el Foro de Augusto (año 2 a.c.), en el que se encontraba el Templo de Marte lugar de oración y de reunión de los senadores romanos y en su entrada una colosal estatua del emperador; el Foro de Cesar (año 46 a.c.), una plaza rectangular con una gran avenida de discusión política, en que se encaminaba la Curia hacia el Templo de Venus (usado probablemente también como estudio escultórico); el Foro de Nerva, erigido por Domiciano como mercado y con edificios a un lado de la calle, y el Templo de la Paz de Vespasiano.

El día podemos finalizarlo en la contigua Plaza Venecia, cuyo nombre deriva del Palacio que Pablo II edificó aquí cuando era cardenal. Dicho Palacio fue removido para la construcción del Monumento a Vitorio Enmanuel II que domina la plaza, y trasladado enfrente del mismo estando ocupado en la actualidad por una aseguradora veneciana. La plaza es continuamente transitada por los vehículos que entran y salen del centro de la ciudad por la Vía del Corso.

El Monumento a Vitorio Enmanuel II de Saboya, llamado también Vitoriano, es un monumento nacido con mucha polémica puesto que se alegaba que rompía la uniformidad de los restos arqueológicos y que era excesivamente suntuoso. Fue erigido en estilo clásico griego y romano, en mármol blanco, conmemorando la unificación italiana. Las obras se iniciaron en 1.835 pero solo se completó un siglo después. Por su grandiosidad es visto desde la larga avenida Vía del Corso. En su centro se levantó el Altar de la Patria, custodiando la Tumba del Soldado desconocido de la primera guerra.

A la derecha del Monumento, se inician dos escalinatas. La de la izquierda (tomar con calma la subida) conduce a la Iglesia de Santa Maria de Aracoeli, iglesia benedictina del siglo 7 reconstruida en el siglo 14, fecha en la que se incorporó también la escalinata, de la que destaca en su interior de 3 naves las columnas clásicas que lo adornan, el techo renacentista y los preciosos frescos de sus paredes; la de la derecha, denominada Cordonata, conduce a la Colina Capitolina, una plaza cerrada en sus otros tres lados denominada Campidoglio.

Fue diseñado por Miguel Ángel, para la entrada triunfal del Emperador Carlos V en 1.536, creando dos preciosos palacios (el Palacio del Conservatorio y el Palacio Nuevo) uno frente al otro, pero abriéndose oblicuamente hacia el tercer palacio (el Senatorial), para dar la sensación de inmensidad al acceder a la plaza desde la escalinata. Posteriormente situó en un pedestal la Estatua ecuestre del Emperador Marco Aurelio. En la actualidad el original se encuentra en la planta baja del Museo Capitolino (Palacios del Conservatorio y Nuevo), en el que se encuentran además diversos bustos y estatuas encontradas en las excavaciones, lienzos de artistas italianos y la Estatua de Rómulo y Remo amamantados por la loba en bronce, en la colección pública más antigua del mundo.

Descendiendo la escalinata y continuando por la Vía del Teatro de Marcelo, unos pasos más adelante en la acera de la derecha, está el Teatro de Marcelo, que fue iniciado por Cesar y finalizado por Augusto, dedicándoselo a su hijo Marcelo. Fue uno de los más grandes teatros romanos, con capacidad para 15.000 personas. En la actualidad destaca observar que su base corresponde a las ruinas del teatro, pero los pisos superiores son viviendas. Ello es debido a que fue transformado por la familia Savelli, que lo adquirió y le dotó la forma de un palacio renacentista.

Continuando la misma vía, unos pasos más abajo nos encontramos el pequeño Templo de las Vestales, y en la plaza en que finaliza la vía, en la acera contraria, la pequeña Iglesia de Santa María in Cosmedin, del siglo 6º edificada por Adriano y cedida a la comunidad griega. Tiene tres naves y de su interior son destacables su pavimento de mosaicos, el púlpito de madera, el tabernáculo y el coro. Sin embargo su mayor fama deriva del bajorrelieve en mármol que hay en su pórtico de entrada a la izquierda. Es la llamada Boca de la Verdad, que según la leyenda si introduce la mano el que miente se la comerá.

Retrocedamos el camino andado y volvamos al Vitoriano, crucemos la Plaza Venecia y tomemos la Vía del Corso. Esta avenida fue el centro intelectual, artístico y político del siglo 18. Esta jalonada a ambos lados de numerosos palacetes. A unos 100 metros a la derecha se encuentra el Palacio Pamphili, que acoge una maravillosa galería con obras de Tintorreto, Tiziano, Caravaggio, Bernini, Velázquez y Bruegel el viejo entre otros.

A su espalda se abre la barroca Plaza Navona. Es uno de los lugares más visitados de la ciudad. Está enclavada en el antiguo Estadio de Domiciano manteniendo en la actualidad su primitiva forma elíptica. En el centro de la plaza está la obra más representativa: La Fuente de los Cuatro Ríos, erigida por Bernini en 1.651 con el cual logró los favores de Inocencio X. Cada una de los surtidores representan los ríos Danubio, Ganges, Nilo y Mar de la Plata. En el centro de la fuente se levanta un obelisco traído del circo de Majencio. Según se dice Bernini comentaba que gracias a la fuente se tapaba la horrible obra de su rival Borromini, la Iglesia barroca de S.Agnese, situada frente a la fuente. En los extremos de la plaza se levantan asimismo las fuentes del Sarraceno (la más cercana al Palacio Pamphili) y Neptuno.



Coliseo actual y como debió ser


Arco de Constantino

Foro Romano

Foro de Augusto

Monumento a Vitorio Enmanuel II

Campidoglio


Teatro de Marcelo

Plaza Navona

Iglesia de S. Agnese

Fuente de los 4 ríos
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