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Desde Berlín (Estación del Zoológico, Friedrichst. ó Alexander Platz) tomaremos el tren que nos
conducirá a la Estación de Postdam-Charlottenhof en algo menos de tres cuartos de hora. Postdam fue históricamente villa de granjeros y pescadores, hasta que en 1.664 la familia Hohenzoller erigieron aquí su Palacio. Para aumentar la población y la prosperidad de la villa, Federico el Elector declaró en 1.685 el decreto de Postdam, por el se permitía el establecimiento de los hugonotes franceses y otros colonos. En el siglo XVIII, Federico II quiso desarrollar culturalmente la ciudad y darle una mayor importancia y a tal fin construyó aquí el imponente Palacio Sanssoucci (traducido "sin preocupaciones"), que fue ampliado por sus sucesores durante los siguientes 200 años, convirtiéndose desde 1.991 en Patrimonio de la Humanidad. |
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Al descender del ferrocarril, en la salida izquierda hay una gran plaza origen y destino de numerosas
lineas de autobuses. No debemos salir por aquí puesto que el autobús que deberemos coger realizará el
recorrido inverso y nos devolverá a la Estación. Saldremos a la derecha y cruzaremos la calle a la
parada del autobús. Girará a la derecha por Breite Str. para cruzar el río Spree (de donde
parten cruceros a Berlín) y girará a la izquierda (viendo la destacada cúpula de la Catedral
Nikolaikirche, de estilo clasicista, que fue seriamente dañada en la 2ª guerra, y hoy solo
conserva una parte del hermosísimo complejo que debió ser, como muestra la maqueta que se encuentra en
una pequeña sala a la izquierda del altar) para tomar la calle principal de la ciudad, Friedrich
Eberi st con pequeños comercios, restaurantes y bares a ambos lados. A mitad de la calle a la
derecha se encuentra el Barrio Holandés con 134 edificios de estilo holandés que Federico
Guillermo I construyó para alojar a los colonos que llegarían a la ciudad (desgraciadamente sus
previsiones fueron muy superiores a las reales), y que forman una de las zonas más bonitas de la villa
salpicada de numerosas tiendas de antigüedades. Un poco más adelante en la acera izquierda se encuentra el Ayuntamiento barroco de 1.753 que es en la actualidad Casa de la Cultura, y antes de llegar a la Colonia Rusa Alexandrova (de la que destaca su Iglesia Ortodoxa erigida por Federico Guillermo III), giraremos a la izquierda por Voltaireweg, para finalizar en Maulbeer Alle, que circula paralela a las lindes del Palacio Sanssouci (e incluso se adentra en el área de la Orangerie). El Palacio de Sanssoucci fue encargado por Federico II el Grande a su arquitecto von Knobelsdorff finalizando su construcción en 1.745 en el espíritu rococó del siglo XVIII. Con las reformas posteriores se añadieron el Portal del Obelisco, la Cueva de Neptuno, la Galería de Pintura, la Nueva Cámara (ex Orangerie), el Pabellón del Dragón, el Belvedere, el Nuevo Palacio (previsto como residencia de la familia real) y el Pabellón chino. Posteriormente con Federico Guillermo IV se produce la ampliación del complejo con la construcción del Palacio de Charlottenhof, las Termas Romanas y la Orangerie y la organización de los jardines en pendiente, a imagen de los jardines renacentistas italianos. El parque tiene una extensión de 290 hectáreas. En la parte posterior del palacio (visita guiada en pequeños grupos cada media, adquiriéndose los tickets en la oficina de información, siendo probable recibir turno para una hora después (Cerrado los lunes). En el exterior los afamados jardines, producen un precioso efecto vistos desde abajo junto a la fuente que representa el centro del parque. Aquí nace el camino de tierra de 2 kilómetros que nos conducirá al Nuevo Palacio, y en el que encontraremos a la derecha la Orangerie y a la izquierda el Pabellón Chino (impresionante desde fuera e insípido interior). El Nuevo Palacio es majestuoso, mucho mayor que el antiguo, y con escasos visitantes, destacando sobre todo las interminables salas de baile. Se recomienda adquirir un billete combinado para todos los palacios, mucho más económico que la entrada individual aún cuando sólo se visiten dos palacetes. Dadas las distancias, lo más adecuado es visitar en primer lugar el Palacio antiguo, por el número de turistas, pudiendo amenizar la espera hasta nuestro turno visitando los jardines y el cercano Pabellón Chino, desplazarse en el mismo autobús hasta el Palacio Nuevo (el más alejado) y visitar a la vuelta la Orangerie. Cualquier intento de visitar la totalidad de palacetes, fuentes ó ruinas será vano. Aún así habremos de considerar utilizar toda la mañana, o tal vez algo más para poder realizar una visita mínima a los lugares más importantes del parque. |
![]() Fuente y jardines ![]() Palacio Sanssoucci ![]() Jardines ![]() Pabellón Chino |
| De vuelta a Postdam podemos descender del autobús en el Barrio Holandés, y realizar un pequeño paseo hasta la Catedral, cuya visita no debe obviarse, antes de regresar a Berlín. No obstante la ciudad tiene otros lugares interesantes, aunque algo alejados, como el Palacio Cecienlienhof, construido durante la primera guerra por el último Hohenzollern en estilo inglés, donde tuvo lugar la Conferencia de Postdam en 1.945 entre Stalin, Truman y Churchill, y los estudios de cine y parque temático Babelsberg (el Hollywood alemán), cuya visita se realiza más cómodamente desde la Estación de ferrocarril Babelsberg, la primera desde Postdam dirección Berlín. | |