| Florencia es una pequeña ciudad en extensión y población (medio millón de habitantes), pero es la ciudad más representativa del renacimiento en el mundo. Sus orígenes se remontan al poblado etrusco de Fiesole (200 a.c.), convirtiéndose posteriormente en una destacamento romano que controlaba la Vía Flaminia y una ciudad de ricos comerciantes. Su esplendor lo alcanzó a partir de la segunda mitad del siglo XIV cuando la familia Médici accedió al poder, protegiendo a numerosos artistas como Donatello, Brunelleschi o Fra Angelico. De entre todos ellos el más conocido fue Lorenzo de Médici, en la segunda mitad del siglo XV, protector de Miguel Ángel, Leonardo Da Vinci o Boticelli. Al arruinarse perdieron su poder, que recuperaron a través del matrimonio con el Emperador Carlos V y lo mantuvieron durante los siguientes 200 años. Al acceder al ducado la familia Lorraine, lo incorporaron en 1.860 al reino de Italia, convirtiéndose Florencia en la capital hasta que en 1.875 fue traspasado a Roma. Durante la segunda guerra fueron destruidos todos los puentes de la ciudad excepto el Puente Viejo, trasladándose los elementos decorativos a los Uffizi para su reparación. Sin embargo una bomba explotó en los Uffizi en 1.993 retardando la rehabilitación. | |
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Geográficamente está dividida en dos partes por el río Arno que la atraviesa. Al Sur se
encuentra Oltrarno que es la zona residencial de la ciudad con el extenso parque de los
Jardines Boboli. Al norte se encuentra la zona comercial y acoge las más importantes obras
renacentistas de la ciudad como el Duomo, la Plaza de la Signoria, los
Uffizi o la Basílica de la Santa Cruz. Dado que la puerta de entrada a Florencia más transitada es la Estación de Ferrocarriles de Santa María Novella, desde Roma (aproximadamente 2 horas) ó del resto de ciudades italianas, iniciaremos el recorrido desde este punto. Frente a la Estación en la plaza del mismo nombre se encuentra enclavada la primera de las basílicas florentinas construidas: Basílica de Santa María Novella. Los terrenos en los que se encuentra fueron cedidos a la orden dominica, iniciando la construcción a mitad del siglo XIII y finalizándola un siglo después al incorporarla el refectorio, el campanario románico - gótico y la Capilla Española. La preciosa fachada románico-gótica revestida de mármol blanco y verde fue remozada a mitad del siglo XV, incorporándola un portal bordeado con dibujos heráldicos, sosteniendo sus cuatro pilares el frontón triangular. El interior, en estilo gótico, está formado por una nave central con dos alas que incorporan numerosas obras de los siglos XIV al XVI. En el altar está el Crucifijo de madera de Brunelleschi y decorado a su alrededor con frescos de la vida de San Juan Bautista y la Virgen de Ghirlandaio. En la zona izquierda, se entra en el Claustro Verde, cuyo nombre deriva del color de los frescos de escenas del Génesis realizados durante el siglo XV. Desde el mismo se accede al Refectorio y al norte la capilla principal de la Basílica: la Capilla Española. Su nombre proviene de su origen; la capilla fue erigida por Cosimo I Médici en honor de su esposa Eleonora de Toledo. La Capilla está pintada con frescos del siglo XIV, exaltando el trabajo de los dominicos e incluso puede observarse el proyecto original de Arnolfo di Cambio para el Duomo. Conectado con la Capilla Española se encuentra también la Capilla Strozzi con murales representando el Juicio Final. Desde la plaza de Santa Maria Novella podemos salir por la Vía dei Banchi o bien desde la contigua Plaza de la Unidad Italiana por la Vía de Panzani. En ambos casos accederemos a la Via dei Cerretani, que desemboca en pocos pasos en la Piazza de San Giovanni. Posiblemente este sea el punto culminante de la ciudad. En el otro extremo de la plaza se alza la majestuosa Catedral gótica o Duomo de Santa Maria del Fiore (fiore es la referencia a Florencia), la cuarta mayor del mundo tras San Pedro de Roma, San Paul de Londres y la Catedral de Milán. Su construcción es debida a la idea de Arnolfo di Cambio, que inició su construcción a finales del siglo XIII para sustituir la anterior Basílica de Santa Reparata, enclavada en este mismo lugar. A su muerte se produjo un parón hasta que en 1.334 fue continuada por Giotto, cuya aportación principal durante los tres años siguientes fue el Campanario. Al igual que la Catedral y el Batisterio, el Campanario está revestido en mármol blanco, verde y rojo; desde su base rectangular, a través de 410 escalones se alcanza la altura de 85 metros, permitiendo una perfecta vista de la ciudad. En la base interior está decorado con bajorrelieves representativos de las artes y estatuas y figuras alegóricas de los Profetas y las Sibilas (los originales están en el Museo del Duomo). Se produjeron nuevas interrupciones hasta que en el último cuarto del siglo se finalizaron las bóveda y las alas de la nave. En 1.420 la Catedral estaba finalizada excepto la cúpula octogonal. Dada la estrechez del diámetro sobre el que debería apoyarse el proyecto no era nada sencillo. Brunelleschi, basándose en la cúpula del Panteón en Roma, ideó el sistema de construcción. Se inició un concurso de ideas para la construcción de la cúpula que Brunelleschi venció. Sobre una doble base de ladrillos formando una estructura octogonal apoyó la cúpula elevándola hasta 114 metros, convirtiéndola en una de las obras cumbre de la arquitectura renacentista. A través de 463 escalones se alcanza la balconada superior con la mejor vista de la ciudad y permitiendo observar con detalle la plaza. Finalmente su interior pintado con frescos del Juicio Final por Vasari. De esta forma en 1.434 la Catedral estaba finalizada y su consagración se realizó dos años después. Sin embargo la fachada principal que hoy se muestra, aunque gótica, es del siglo XIX en que se demolió la fachada original y se sustituyó por la actual, revistiéndola de mármol blanco de Carrara, mármol verde de Prato y mármol rojo de Siena armonizándolo con en el resto del conjunto, conservándose fragmentos de esculturas de la estructura inicial en el Museo del Duomo. Por los diferentes periodos de construcción, la catedral es un compendio de estilos: interior gótico, cúpula renacentista y fachada del XIX (aunque gótica). De la fachada destacan asimismo la Puerta Norte o Puerta de la Mandorla llamada así por la gran aureola que rodea la Asunción de la Virgen y la Puerta Sur o Puerta de los Canónigos. El interior está configurado en forma de cruz latina por una nave principal y dos alas, con arcos góticos soportados por pilares. Sobre la entrada un mosaico de la coronación de la virgen. Destacan asimismo las vidrieras de Guiberti, la alacena de madera incrustada en la Sacristía de Brunelleschi y las puertas de bronce con relieves de la resurrección de la Sacristía. Las esculturas que la ornaban están casi todas en el Museo del Duomo. Los frescos a la derecha de la nave presentan escenas ecuestres. El Baptisterio, en forma octogonal, se encuentra en el centro de la plaza en el lugar que originalmente se encontró el Templo de Marte. Sin lugar a duda el elemento más importante del mismo son sus puertas de acceso en bronce decoradas con paneles que acogen diferentes bajorrelieves: la puerta sur de Andrea Pissano y sobre todo las puertas norte (Puerta de la Cruz) con escenas de la vida de Cristo y la Puerta este, la más renombrada, (Puerta del Paraíso) con escenas del Antiguo Testamento, ambas de Ghiberti. Lamentablemente los 28 paneles que hoy pueden observarse son copias, permaneciendo en el Museo del Duomo cuatro paneles restaurados. En el interior del Baptisterio, en el que Dante fue bautizado, destaca el suelo de los siglos XII y XIII, el ábside, los mosaicos dorados de la bóveda del siglo XIV realizados por artistas bizantinos y el monumento funerario al antipapa realizado por Donnatello y Miguel Ángel. El complejo se completa con el Museo del Duomo (De 9 a 18 horas excepto Domingos) en el que se presentan además de los paneles originales del Baptisterio, el equipo original utilizado para la construcción de la cúpula, esculturas originales de la fachada y del campanario, y diversas obras incluyendo la Piedad de Miguel Ángel y la estatua en madera de Maria Magdalena. En la parte trasera del Baptisterio giremos a la derecha por el Borgo San Lorenzo, para alcanzar a pocos pasos la Plaza de San Lorenzo. Enclavada en la misma se encuentra la Basílica de San Lorenzo, de estilo renacentista, diseñada por Brunelleschi en el primer cuarto del siglo 15 como iglesia familiar de los Medici. Muchos de ellos están enterrados en su interior, del que destacan los dos púlpitos de bronce de Donnatello (que está enterrado en una de las capillas), la antigua Sacristía de Brunelleschi decorada por Donnatello y la nueva Sacristía obra de Miguel Ángel como capilla funeraria de los Medici. Igualmente se encuentra la Biblioteca Medici-Laurenziana, a la izquierda de la iglesia atravesando el claustro, diseñada por Miguel Ángel para conservar los numerosos manuscritos Medici. |
![]() ![]() Santa Maria Novella ![]() Capilla Española ![]() Cupula del Duomo ![]() Batisterio ![]() David |
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En la misma plaza frente a la Basílica, en la esquina con Vía Cavour, está el Palacio
Medici-Riccardi, renacentista del siglo 15, que fue la residencia Medici hasta que se
trasladaron al Palacio Vechio (hoy es sede de la Administración Provincial). De su diseño
original solo permanecen intactas las capillas con La procesión de los Magos de Gozzoli,
siendo también destacables una Madonna con niño en la primera planta y los frescos de
Giordano la Apoteosis de los Medici en la sala principal. De vuelta a la plaza de San Giovanni, salgamos de la misma por el extremo norte de la fachada del Duomo, entramos en la estrecha Via Ricasoli. A unos 50 metros, en el número 60, se encuentra el pequeño pero muy interesante Museo de la Academia (De 9 a 19 excepto Lunes). Su origen se remonta a 1.784 cuando el Gran Duque Pedro Leopoldo decidió unificar todas las escuelas de pintura florentinas en una sola, en un edificio que asimismo acogiera una galería de pinturas de los viejos maestros de los siglos XIV a XVII como la Primavera de Botticelli. En el siglo siguiente, en 1.873, se produjo el traslado de la obra principal del museo, el David de Miguel Ángel, que hasta ese momento se encontraba en la Plaza de la Signoria. Para visitar el museo hay que tener en cuenta que durante la mañana, sobre todo a primera hora, es muy visitado por las excursiones turísticas que se realizan desde otros puntos de Italia. Ante largas colas, desista y vuelva más tarde, pues será mucho más cómoda y productiva la visita. Traspasada la entrada, en la sala principal, sobre un pedestal, se destaca la enorme figura en mármol de Carrara, del David de Miguel Ángel, representando la figura de un atleta y simbolizando la libertad de la república florentina, con una altura superior a los 3 metros y mostrando el gran estudio de la anatomía que realizó el artista. A su derecha un busto de Miguel Ángel hecho por Daniel de Volterra (curiosamente el artista que tuvo que cubrir las desnudeces de las figuras en el Juicio Final de la Capilla Sixtina). El conjunto se complementa con las esculturas inacabadas de los Prisioneros, ideadas por Miguel Ángel para la tumba de Julio II, junto al Moisés, y que se encuentra a ambos lados a la entrada de la sala. El resto del Museo, cuya visita puede realizarse en muy poco tiempo, se completa con dos plantas dedicadas a diversas obras pictóricas y escultóricas de la escuela florentina de los siglos 13 al 16, como Madonna con niño de Botticelli y Maria Magdalena de Giotto. Continuando por Via Ricasoli, a la altura de la Plaza de San Marco (en ella se encuentra la Iglesia del mismo nombre) giramos a la derecha, y en la primera esquina observamos la Iglesia de la Santísima Anunciación, del siglo XIII y reconstruida en el XV, con su gran cúpula y un interior de cubierta barroca y capillas con frescos, pinturas y esculturas de artistas como Perugino y Giambologna. |
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