Tienes suerte de que no quiero escribir una enciclopedia.
El gran problema de nuestra sociedad actual, el asuntillo que estanca el
desarrollo de la nueva sociedad estable del conocimiento sostenible es que
no sabemos como asignar recursos eficientemente por ello la nueva función
pública a diferencia de la actual (alternativamente neoliberal o
keynesiana, ambas ineficaces y obsoletas) tiene el objetivo de intervenir
en la economía de forma diferente, para crear los cauces que harán que
la iniciativa ciudadana, empresarial y laboral satisfaga eficientemente
todas las necesidades de la sociedad actual (y a la vez nos lleve al pleno
empleo de forma estable y sostenible). [o sea una
sociedad más segura, perdón por repetir tanto estable, sostenible]
Sorprende que se hable continuamente de flexibilidad, innovación y cambio
(todo ello imprescindible) pero no cuando estas tienen que llegar a las
finanzas, las leyes, el control ciudadano, las riquezas y los negocios
multimillonarios y los impuestos a estos grupos privilegiados y
financiadores de “cierta forma” de hacer política y generar el
“conocimiento” que a esos grupos interesa [Dice
Ignacio Ramonet, con acierto esta vez: la sociedad industrial se construyó
con nuevas leyes hoy tenemos estas mismas leyes para una sociedad
totalmente diferente, evidente].
La nueva política tiene que hacer posible que el cambio y la innovación
llegue a la forma de entender la democracia, acceder a la opinión pública
y los medios de comunicación, a la forma de generación y acumulación de
riqueza, a las formas de incentivar a los que aportan cosas útiles a la
sociedad (nada que ver en la mayoría de las veces con los ricos
actuales), a las formulas de participación/ interactividad ciudadana y su
retribución justa, a las fórmulas de autogestión de la iniciativa
privada, ciudadana, social.
Últimamente algunos dicen que la economía domina excesivamente la vida
política, que hay que volver a hacer política. Error. La economía y la
política (o viceversa) son dos partes de la misma cosa, absolutamente
interdependientes. Por ello se trata de que la política intervenga en la
economía. Y en el mercado que necesita canalizar y regular a las partes
porque no asigna recursos eficientemente. Véase claramente en España el
mercado inmobiliario y el empobrecimiento que está consiguiendo en los
sectores productivos de la sociedad a costa de presentar un desarrollo
económico insostenible que solo enriquece a cuatro, aunque muy
influyentes [el caso de doña Esperanza Aguirre es
paradigmático de una política que va a lo suyo sobre todas las cosas,
todas las medidas que propone favorecen a su familia, de acomodados
terratenientes, de forma exponencial: eliminación del impuesto de
sucesiones, expropiación del derecho constitucional de vivienda asequible
al pretender liberar todo el suelo lo que haría que nunca más haya suelo
barato para las viviendas que queremos-necesitamos, eliminación de la
vivienda protegida (sin a cambio proponer o potenciar la vivienda pública-privada
a través de cooperativas como la PSV que tantas esperanzas levanto en su
día en las familias de trabajadores y que el PSOE se cargo para vengarse
de la UGT y de la huelga general), incluso sospechosa localización de la
estación del AVE de forma “irracional”...].

>¿Sabias que el AVE en Guadalajara, NO PARA en Guadalajara Capital?
Ahora ya puedes saber por qué doña Esperanza es tan liberal y quiere
expropiar, liberalizando a precio libre, el derecho de los españoles a
vivienda asequible.
http://barcelona.indymedia.org/newswire/display/60512/index.php

La nueva función publica necesita de políticos representativos de la
mayoría, del bien común general, con visión para anticiparse a los
problemas y construir-intervenir en la sociedad, que no sean financiados
por minorías interesadas en intereses particulares multimillonarios, a
parte los particulares-personales que todo político tiene [doña
Esperanza Aguirre el ejemplo de política caradura y descarada,
absolutamente pro Aznar, pro Rato y pro Rajoy claro]. Por ello
necesitamos de nuevas leyes donde la política sea más abierta y
participativa, financiada por todos [sale más
barato ¿cuánto has dado tú por el político al que votas? no hay que
dejar que se repartan el pastel entre ellos con nuestros impuestos y a
nuestra costa con las subvenciones, impuestos privados, “de los cuatro
listos”].
¿Y que pasa con la demagogia? Si es verdad el peligro es que nos
encontremos con que la mayoría da el poder a bastardos que a través del
miedo/odio potencian lo peor de nuestra gente (digamos un Sharom; o un
Hitler, que es el paradigma histórico que todos tenemos presente, pero
que nadie se equivoque el enemigo está en todas las trincheras).
Precisamente por ello creemos [creo] que debe
avanzarse en la interdependencia, en la descentralización, cuanto más
plural y libre sea una sociedad menos posibilidades tendremos de que minorías
se hagan con el poder en contra del desarrollo pacífico y civilizado.
Aunque nunca hay que bajar la guardia no se puede permitir que la mentira
se imponga como norma [¿pero que dices? si hoy en día
todo el mundo miente]. La política a demás debe regular,
encauzar, intervenir continuamente (ojo potenciando la pluralidad y la
iniciativa privada, no anulándola o sustituyéndola) creando nuevos
cauces para que las fuerzas del mercado (la sociedad, la participación,
las iniciativas) puedan recibir la asignación de recursos adecuada a las
necesidades que se satisfacen (incluso a largo plazo, que no hace el
simplismo del mercado tópico de los neoliberales).
Te das cuenta que sobre lo anterior podría escribir una enciclopedia.
Pero no, tienes suerte. Unos ejemplillos y me doy (que vienen las
navidades y tengo que comprar el árbol).
Un ejemplo de Maragall que está de moda: ha propuesto dentista
gratis para todos. ¿Es buena idea? La cuestión es como lo haga. Si lo
hace creando una legión de dentistas públicos financiados con los
impuestos es una medida obsoleta que además aprovecharan los neoliberales
para profundizar en el salvajismo destructor que preconizan
“desinteresadamente”. Lo que debería hacer Maragall es canalizar,
dirigir para [sí, hay que intervenir en la economía
pero no para hacer lo que la sociedad hace mejor si se crean los cauces
adecuados y se impide la codicia monopolista y especulativa de algunos]
que una parte de las renta de los ciudadanos se dirija a este sector
pendiente de desarrollar [la sanidad dental, y
servicios colaterales, a precio asequible] y crear los medios para
que las iniciativas de los trabajadores / emprendedores del sector puedan
organizarse de la forma mas autogestionaria posible, y coordinadamente o
sea en red, para ofrecer unos servicios básicos garantizados a precios
asequibles [compatibles además con buenos sueldos y
empleos estables como he dicho, todo ello garantizado desde el diseño del
proyecto y no dejado a la mano invisible del mercado que al final como
sabemos solo hace que se enriquezcan cuatro y hasta la próxima crisis que
vengan los keynesianos a poner el parche]. Se trata más que nada
de crear una oferta (o sea empleo estable y sostenible, repito)
garantizando una demanda hacia este servicio. En poco tiempo la oferta y
los servicios añadidos se multiplicaran y también la demanda hacia
ellos. “El libre mercado”, tópico estúpido de los neoliberales no
haría esto en la vida y si lo hace lo haría con un derroche enorme de
recursos, crisis, competencia excesiva entre empresas, etc. Entonces vemos
que hay una nueva necesidad: reinventar la función pública, si es
necesaria pero no para proteger los intereses bastardos de monopolistas y
especuladores, ni tampoco para crear una nueva clase privilegiada de
funcionarios, sino para potenciar-desarrollar la iniciativa
ciudadana-privada y hacer que la economía aporte a la sociedad riqueza,
gracias a intervenciones públicas fruto de la inteligencia, el
conocimiento o sea la información [la función pública
en la sociedad de la información: intervenir la economía para “hacer
carreteras” (desarrollar la sanidad dental obligatoria a precio
asequible) y “poner semáforos” (por ejemplo: hasta aquí ganas dinero
a este precio y luego a este otro) por donde puedan fluir las iniciativas
de manera enriquecedora (¡toma ya!, creo que me ha salido), adiós
keynesianos improductivos y burocráticos, cuentistas, adiós bastardos
neoliberales].
Otro ejemplo de Maragall que está de moda: libros escolares
gratis. Polanco y el restos de editores educativos felicísimo, apuntalan
su negocio obsoleto (pero útil y necesario, es también parte de la nueva
función publica negociar una transición para que no se pierda “la
red” de conocimiento que estas empresas han creado alrededor, construir,
reconstruir, nunca destruir salvajemente como hacen los terroristas
neoliberales) y muchas mamás contentísimas porque con lo que se ahorran
podrán comprarles nuevos juegos al niño para su gameboy. Como vemos se
utiliza una subvención indiscriminada para potenciar el consumismo [es
falso absolutamente como insisten los neoliberales que el consumismo es
necesario para “que la economía funcione”, ¿qué otra cosa podrían
decir?] y apuntalar industrias tradicionales interesadas en que
nada cambie. Sin embargo desde los poderes públicos se puede potenciar la
utilización de la red, de las nuevas tecnologías, de las posibilidades
que ofrece para que los profesores y los alumnos participen muchos más en
los contenidos de los estudios, las posibilidades de auto-impresión en
las escuelas, etc que hace que los libros tal como los conocemos pasen a
la historia (hay que ver los crios de hoy en día que suerte tienen ¡ya
no tendrán siquiera esas pesadas carteras que tantos hemos sufrido!). La
nueva función publica no solo debe potenciar Linux o todas las
capacidades que ofrece la comunidad-software sino también negociar
precios adecuados con las empresas que ofrecen software propietario
creando un sistema que unos (comunidad-software económicamente sostenible
que no gratis) y otros (software de comercialización más tradicional
pero también empresas muy importantes, necesarias y útiles) se
complementen y enriquezcan mutuamente. Otro día más que me cierran la
tienda de los árboles de navidad, y además no quiero que Polanco, un
empresario respetabilísimo, le coja más miedo todavía a la red.
- Los centros culturales que tanto gustan a los sociatas... perdoni
pero ¿que pasa con los centros de los okupas?
Hay una enorme iniciativa ciudadana-empresarial que lucha por
sobrevivir (en la red por supuesto tan marginados por el stablisment
como los okupas a pesar de ser “marginados de cuello blanco”, pero
también fuera como es el caso de los centros-okupas). Lo que tienen
que hacer los poderes públicos es menos centros de postín (todo en
su medida justa, que nada es blanco o negro) y dar posibilidades para
que las iniciativas ciudadanas puedan canalizarse de forma
independiente y autogestionaria sin controles burocráticos pero con
formulas de financiación que haga que los proyectos sean posibles y
sostenibles. Y entonces estaremos a las puertas de la mayor y más
importante revolución cultural y económica de la historia y
asegurando la paz por los siglos de los siglos [tu
sueñas (¡y sí!)]
- La financiación de las autopistas, nunca a través de peaje
salvaje, otro día. Ojo porque este es la otra formula magistral para
expropiar riqueza a los españoles que sigilosamente están aplicando
los PP-Rajoy, ¿y el PSOE donde está?.
- Y lo mismo, necesitamos una nueva función pública: para todo lo
que viene con internet y las nuevas necesidades de la sociedad actual
(empleos estables, creativos y sostenibles),
- para el botellón y las necesidades de ocio popular autogestionario
(que esta siendo impedido por los centros comerciales mastodónticos
donde solo pueden poner empresas franquicias multimillonarias,
pobrecitos madrileños),
- para la autoprotección social de las barriadas (no tiene que haber
viejos solos en los barrios y no hay que gastarse una millonada para
ello, aunque hay que gastarse para poner en marcha el asunto)....
[¡cómo me quede sin árbol por contar estar chorradas!... (si venga
vamos)]
Otro día: los impuestos de gestión privada y mucho más.
También otro día: porque las reformas de Schröder son basura
medio-neoliberal absolutamente insuficientes.
Veremos el cambio, que vamos a mejor:
- cuando una eficaz intervención publica impida la especulación en
la vivienda expropiatoria de derechos y riqueza a la mayoría y haga
retroceder los precios de la vivienda a residentes a los niveles que
tenía hace tres o cuatro años atrás, o sea a mitad de precio (lógicamente
ello no será en los centros de las ciudades o en lugares
privilegiados) impidiendo a demás la catástrofe económica que se
avecina [lógicamente solo un PP vendepatrías
puede defender que el negocio de cuatro se mantenga caigan quien
caiga, aunque vemos que al resto del “sistema constitucional
pactista” no le preocupa en exceso el tema del empobrecimiento por
la inflación-especulación en la vivienda ¿por qué será?...]
- Cuando una función publica eficaz introduzca competencia real en la
construcción de vivienda favoreciendo un sistema de cooperativas en
red que pueda fabricar sobre suelo liberado a precio tasado (y si no
es a precio tasado para garantizar viviendas asequibles no se
desclasifica, a diferencia de lo que propone doña Esperanza Aguirre y
todo el lobby constructor que sin duda estarán enormemente
agradecidos a Tamayo-Tejada). Si los constructores no son capaces de
fabricar las casas que socialmente se necesitan entonces somos los
ciudadanos los que tenemos que construirnos nuestras casas, y entonces
el beneficio pasará a nuestras familias y a la sociedad y no se
concentrará en cuatro multimillonarios caraduras, constructoras y
bancos, que financian a esta partitocracia “constitucional”. [¡atención!]
Lógicamente para ello, repito es prioritario impedir, esa
nueva expropiación que tienen en mente (y están trabajando también
en el PSOE) liberalizando todo el suelo a precio libre y no a precio
tasado para fines sociales.
- Cuando los subsidios de paro sean eliminados garantizando a la vez
el pleno empleo y que a todo el mundo se le da y exige y se aprovechan
todos los recursos humanos de nuestras sociedades gracias a una gestión
más micro y no recetas mágicas monetarias de neoliberales o
keynesianos (macroeconómicas, todo en su justa medida por otra
parte). Esto implica más flexibilidad y movilidad del sistema
laboral, cambios en la forma de estudiar (más autoestudio y
permanente), trabajar, consumir, etc.
- Cuando los superávit en sanidad, actuales por ejemplo, no sean
aprovechados para cubrir los déficit por ineficacia pública (véase
prestige, gastos militares por no saber prevenir las guerras y demás)
y sirva para pagar más a nuestros médicos y resto del personal
sanitario (que son los mejores del mundo y se lo merecen), hacer políticas
preventivas y mejorar la gestión y la eficacia aplicando-enseñando
el uso de las nuevas tecnologías para crear riqueza y conocimiento.
Salud.
Bueno más otro día, que tengo que hacer las compras de navidad y me
van a cerrar.
(Y si te lo has tragado todo, gracias. Quizás algo sea útil y sirva
para algo ¿no te parece?)
afc, euroimmersion.com

Apuntes de la prensa, 22/11/3.21:
Antoni Puigverd: El mejor programa socialdemócrata que el PSC ha
presentado en su historia ha sido observado con indiferencia. Lo mismo
le pasó a Jospin. Importa poco hoy en día, a las tres cuartas partes
de la ciudadanía en buen estado de salud económica, la suerte del
25% restante en el umbral de la pobreza. [Me
parece que este señor no se entera, piensa que la socialdemocracia
debe ser algo así como una ONG]
José Antonio
Gómez Yánez, sociólogo:
- La clave de la situación política en España no está en el PP,
sino en el PSOE. Las recientes elecciones están mostrando la
impotencia de PSOE para convertir en votos y poder político el
desgaste que está sufriendo el PP durante la legislatura.
- Cada elección se salda con pérdidas de apoyos sociales y señales
de desorientación estratégica.
- En las madrileñas de octubre perdió el 12,6% de sus votos de mayo
(un 6% más que el PP), pero entre los sectores de clases medias las pérdidas
fueron enormes: rozan el 20% en ciudades y distritos de la capital
como Las Rozas, Chamartín, Pozuelo, Chamberí, Majadahonda,
Salamanca, Retiro... y el 15% en Ciudad Lineal, Fuencarral... lo que
evidencia el distanciamiento de un sector clave para obtener mayorías
en Madrid y en España, cuyo apoyo es vital para la credibilidad de
cualquier proyecto progresista con capacidad de gobierno.
En Barcelona capital, el PSC pasó del 37,7% en 1999 al 30,8% en 2003
en votos válidos, y en las ciudades de su área metropolitana ha
perdido de media un 12% de sus votos de hace cuatro años.
- La tarea que tiene el PSOE por delante es ingente [sin
exagerar porque cambios se necesitan en todas las áreas de nuestra
sociedad]. Si quiere volver a gobernar deberá reorganizar,
modernizar y democratizar su organización.
[Ojo porque los sociólogos son válidos para
describir una situación y luego lo demás lo dejan al marketing y
esto nos lleva a una sociedad estancada y manipulada donde los
problemas se amontonan y sin embargo triunfan los del “todo va
bien” un engaño sobre todo a las clases medias que son las más
empobrecidas a pesar de las pesetillas que demagógicamente el PP les
descuenta en impuestos. Hay que convencer a la sociedad, convencernos,
que vamos de mal en peor (todos lo intuimos) y que necesitamos cambios
y reformas tranquilas pero firmes y valientes sobre todo liberalizando
el sistema para que no lo controlen los más incompetentes y los más
codiciosos]

Haro Tecglen:
Leo que el español está cada vez más endeudado, hay más morosos y
que la mitad de las familias no llegan a fin de mes. Me faltaría un
dato: a qué fecha comienza el fin de mes. Conozco a quienes les
comienza el día del cobro: ya tienen adelantos, deben todo, pagan y
empiezan a endeudarse.
Los seguros eran las cajas de Socorros Mutuos, los Montepíos, las
“igualas”. Todos pagaban lo mismo; a veces en alguna caja según
los ingresos, que se declaraban voluntariamente: las necesidades se
cubrían igualmente para todos, y si los jóvenes pagaban más y los
viejos consumían más, ya los jóvenes llegarían a viejos y
recuperarían. Las clases de abajo se defendían así. Franco
(siguiendo el populismo hitleriano) ordenó ese caos: cerró las
cajas, lo refundió todo en Seguridad Social y funcionó relativamente
bien. Ahora, la nueva justicia social trata de que lo administren las
compañías de seguros, los bancos y que la Seguridad Social vaya
desapareciendo [de hecho cuando el sistema tiene
superávit, como pasa actualmente con la Seguridad Social, no lo
reinvierte para hacer el sistema más eficiente, o repartirlo entre
las necesidades insatisfechas transferidas a las comunidades autónomas,
sino que se roba el remanente de la seguridad social para cubrir
agujeros de la ineficacia centralista gobernante]. Todo para
empresas con lucro, y para partidos en busca de poder.
afc, euroimmersion.com, 16/dic/3.21,
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