La muerte de los dioses, de las alimañas, del fanatismo

 

 

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la muerte de dios

 

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La muerte de los dioses, la muerte del fanatismo . El final de todas las alimañas

 

Menos mal que se me ocurrió ir a verla. Según leí en algún comentario la película El hundimiento del alemán Oliver Hirschbiegel, basándose en las palabras primeras y finales, parecía criminalizar a todos los alemanes de la barbarie totalitaria nazi. Esta es una idea deleznable que algunos pretender colar para justificar un neo-racismo como respuesta al horror nazi. Afortunadamente la película es una análisis muy interesante.

El pueblo alemán fue la gran victima del nazismo. Todo el pueblo alemán. Algunos identifican a Hitler con el demonio, bla, bla, bla. Que estupidez. Hitler era, simplemente, un pobre idiota, una alimaña miserable que la historia, los acontecimientos, el odio generado y que generó, las luchas entre organizaciones secretas o think tanks de la época (según documental de la BBC que recuerdo) pusieron en el vértice de un poder absoluto y el se creyó Dios. Cualquier personajillo, no hay más que ver a nuestros políticos, se pueden creer mucho más que lo que son con solo dos o tres aciertos, fíjate por ejemplo en la “milagrosa” mayoría absoluta del insignificante Aznar...  Y claro Hitler, que lo sacaron de una cloaca, era aclamado por multitudes, dirigía la nación más desarrollada y más próspera del mundo, su modelo económico funcionaba y era absolutamente eficiente (mentira, claro),... y cuando esto pasa, te miras al espejo y te dices: “Joder si soy el mismísimo Dios”.

No puedo negar que he disfrutado viendo esta peli, ver a un dios miserable morir, a pesar del horror y el drama que describe... Horror y drama para un pueblo, el alemán, la gran victima, repito, de la segunda guerra mundial dividido hasta antes de ayer por un muro, que ve como se llega al final de la escapada, al final del fanatismo. Resaltar que a Hitler no le venció el también criminal y totalitario Stalin y el ejército ruso, ni las otras fuerzas aliadas (mucho menos importantes), sino que con Hitler acabó su propio fanatismo. Su fanatismo le impedía pensar, dudar, aprender, escuchar, pudo haber llegado a Moscú pero se empeñó en ganar Stalingrado “por cojones” y allí perdió, pudo haberse conformado con ser uno más pero se creyó dios, un ser superior, y eso le llevó a ser una insignificancia histórica absolutamente irrelevante aunque mitificada por ese neo-racismo empeñado en que ellos son los buenos y las victimas de los nazis. Estos neo-racistas, supuestamente paradigmas de lo anti-nazi, son la encarnación de la mayor maldad que convive con nosotros y dada su capacidad de mentir y corromper y enriquecerse son tan peligrosos como los nazis (y tendrán un final trágico como también Hitler y todas las otras alimañas de la historia han tenido). Y hoy en día, incluso después de la gran victoria del Muro de Berlín y “liberación” (aparente, porque han sido saqueados y empobrecidos) del bloque soviético la maldad de Hitler está más que superada. Tanto hablar de Hitler como la encarnación del demonio y resulta que en nuestros días el demonio campa a sus anchas. Cualquier dirigente político que mata niños (o viejos, o gente) y lo justifica es un demonio.

La película tiene una parte infantil cuando pretende presentar a Hitler como un malo malísimo al que no le importa que mueran alemanes, al que no le importa sacrificar alemanes para defender “Alemania”. Stalin hizo lo mismo en Stalingrado, se ve en la peli Enemigo a las puertas interpretada por Jude Law en el papel de héroe ruso-judío que se enfrenta al ejercito alemán. A ningún dirigente político le importa la vida de la gente. Las guerras de toda la historia de la humanidad han sido siempre la defensa de los intereses bastardos de algunos dirigentes... Por eso la sociedad de la información y el conocimiento e internet es tan importante para nuestro mundo, porque los ciudadanos podemos interconectarnos más allá de los intereses bastardos de dirigentes políticos, sus think tanks y los intereses del gran capitalismo especulador y nada productivo.

Pero Stalin si consiguió mandar a la muerte a más de un millón de rusos, y sin embargo a Hitler en sus últimos días nadie hacía caso... En Enemigo a las puertas, Stalin obliga a suicidarse a un general porque este no había logrado frenar a las fuerzas alemanas... El gran problema de concepción de los nazis es que se creyeron de verdad que Hitler era dios y le seguían fiel y fanáticamente, y cualquier error de concepción del líder puede ser mortal. Para ellos era imposible que Hitler se pudiera equivocar. Por eso la Europa-UE plural y caótica que vivimos es mucho más eficiente que la América-USA de Bush tan sometida al poder totalitario de los neocons y a los cocainómanos de Wall Street... En El hundimiento, la peli, se ve como el fanatismo es un veneno que  no te deja más opción que la muerte. Hitler pudo haberse replegado, pudo haberse rendido mucho antes para salvar de la destrucción a su pueblo. En este contexto me parece muy acertado el homenaje que recientemente Schröder rindió a los generales que intentaron matar a Hitler, tiene mérito despertarse antes que el resto del sueño fanático e intentar ponerle fin.

La última parte de la peli, es una sucesión dramática de suicidios, de familias enteras de dirigentes nazis incluso de niños (muy bien escenificado, niños todos ellos absolutamente inocentes por muy nazis que fueran), de simples soldados que creyeron que Hitler era la encarnación del “bien”... Y es que a veces el ser humano es fácil de manipular, eso lo saben las religiones, si eres un muerto de hambre y te dan un trozo de pan y te dicen este trozo de pan te lo da Alá, tu crees en Alá. Si vez a tu pueblo y a tu gente machacada y hambrienta (empobrecida y expoliada) y alguien te da un arma y te dice te la da Alá para que te defiendas, tu crees en Alá. Y en la América-USA de Bush mucho integrismo viene también de la manipulación de las necesidades, son organizaciones ultra-religiosas las que ofrecen un “bienestar sostenible” y ayuda frente a la pobreza, la violencia, el consumismo y el sálvese quien pueda de la sociedad “laica” americana. La gente se busca la vida como puede y dependiendo del hambre que tengamos somos capaces de creernos y de convertirnos en cualquier cosa. Por eso los muertos de hambre del mundo, incapaces, claro, de hacer ninguna revolución (pero si están forzando las reformas pacíficamente con las pateras y el asalto al bienestar del Norte y radicalmente con operaciones suicidas...), necesitan tanto del poder y de la dignidad de las clases medias de Europa, USA, Latinoamérica, Asia...

Viendo El hundimiento, parece creíble que Hitler se haya suicidado. Su endiosamiento le impidió cualquier otra alternativa. El director trata con respeto el suicidio de Hitler, al no mostrarlo explícitamente, aunque se ven otros muchos similares. También te sirve para ver el horror de los bombardeos sobre poblaciones civiles, por ejemplo en nuestros días Bagdad, los médicos se convierten en carniceros, no dan abasto a cortar pies, manos, los cadáveres se amontonan, otra instructiva aportación de la película. La peli me parece que saca a Hitler demasiado envejecido, me parece que en las fotos “oficiales” le sacaban mucho más buen mozo...

Yo me llevo una impresión de la peli. El pueblo alemán ha sido la gran victima de Hitler, del nazismo, de toda esa gentuza miserable cuya ideología ha sido absolutamente exterminada, y tienen todo el derecho de ver ese momento histórico sin complejos, ni bobas culpabilidades. Ningún alemán es responsable del apoyo que “las masas”, “el pueblo”, le dio a Hitler. Todos podemos ser victimas de la manipulación, del odio. No hay más que ver la instrumentalización bastarda que con su “guerra contra el terrorismo” ha hecho Bush y sus totalitarios neocons. Alemania tiene que celebrar viendo esa peli que hoy forma parte de un mundo fraternal, imperfecto pero esperanzador que es Europa-UE (y anda que no queda).

Han pasado mil años desde el final de la guerra contra Hitler. No me de lecciones que usted es un miserable racista. No hay nada de que vengarse, ni de quien vengarse. No hay nada que olvidar, hay mucho que aprender porque el odio sigue siendo rentabilizado y matando mucho más que con Hitler en nuestros días. No mates. Nunca más. En ello estamos.

 afc, euroimmersion.com 24Feb5

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Rafael Argullol, comentarios sobre la peli El hundimiento, El país, 20Feb5:

  • El auténtico atrevimiento es valorar y juzgar a Hitler como ser humano, lo contrario de lo que propusieron unos y otros tras acabar la II Guerra Mundial [igual están haciendo con Bin Laden]. Pese al pavoroso trauma experimentado, fue demasiado fácil calificar de demoniaco lo acaecido e inmediatamente disolver las individualidades humanas en el magma sangriento del nazismo.
  • Hitler, Himmler, Goebbels, Goering y demás eran alimañas que, nacidas del orco, estaban desprovistas por completo de perfil humano. Sin embargo, si hubiera sido realmente así, no se recrudecería en nuestra memoria el misterio de aquel horror. No habría ningún misterio.
  • Lo auténticamente inquietante es saber, pese a todos los disimulos políticos y morales, que aquellos demonios, con Hitler a la cabeza, eran en realidad hombres, compañeros de especie, ejecutores de una maldad radical pero, aunque nos avergüence intuirlo, imaginable en los seres humanos. El auténtico demonio nunca tiene cara de demonio. [Y además Hitler no fue el único, su demoníaca actuación es similar a la de los otros totalitarismos del XIX y XX, algunos incluso vigentes todavía en nuestros días y peligrosos porque han mutado y son capaces de convivir y aprovecharse de la pluralidad caótica de nuestras sociedades]

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El poder de la identidad, Manuel Castells, El país, 18Feb5:

  • Cuando las fuentes de la negación de la identidad resurgen, cuando retornan los pendones victoriosos dela opresión histórica, entonces las identidades se revuelven, cavan sus trincheras de resistencia y, en sus derivas más peligrosas, cortan las amaras y se transforman en fundamentalismos.
  • Acabo de terminar un estudio de Al Qaeda que documenta cómo ese principio identitario surgido de la humillación de los jóvenes educados de los países islámicos por parte de una arrogante cultura occidental estuvo en el origen del terror que hoy día padecemos. Y mis estudiantes han analizado fenómenos semejantes en el fundamentalismo hindú, y en los fundamentalismos cristiano o judío contemporáneos. Por eso no se puede jugar con fuego mediante el desprecio de las identidades históricamente construidas, por eso no se pueden poner en peligro los puentes de comunicación construidos con sangre y paciencia. Por eso es irresponsable sacrificar la posibilidad de convivencia a mezquinas estrategias electorales.
  • Un mundo interdependiente y multicultural es un mundo de identidades  comunicables [pero esas identidades también son plurales, por eso la interacción ciudadana es tan importante] o es un mundo en pie de guerra.
  • Una España [y una Alemania, y una Francia, y aquí, asumiendo algunos riesgos, les llevamos ventaja] viable sólo puede ser identitariamente plural y fundida en una Europa multiétnica. 

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[¿¿Hay libertad de expresión en Alemania??]

La presidencia del grupo parlamentario de la Democracia Cristiana alemana (CDU) acoró ayer expulsar de sus filas al diputado Martín Hohmann, de 55 años, por su discurso antisemita [¿?] en el que calificó a los judíos de “pueblo culpable” [¿?], tanto como Alemania [¿?], por los crímenes cometidos por los bolcheviques rusos [la historia solo debe servir para aprender no para culpabilizar a descendientes que claro son absolutamente inocentes, la culpabilidad no es hereditable idiotas].

Desde el pasado 30 de octubre de 2003, casi un mes después de pronunciado el discurso, se conoció su contenido antisemita [¿?] se sucedieron los escándalos. En un primer momento la CDU intentó castigar al diputado Omán con una tarjeta amarilla: amonestación y advertencia de expulsión si reincidía. Las disculpas del diputado católico y ultraconservador Hohmann sonaron siempre falsas y oportunistas [¿?]. Para completar la faena, el general de brigada Reinhard Günzel, jefe de las tropas especiales (KSK), se solidarizó con el diputado con la consecuencia de su expulsión “sin honor” del Ejército alemán. [¡increíble esta falta de libertad de expresión y como algunos temas son absolutamente tabúes!] José Comas, Berlín, El país, 11Nov3.

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Collares de orejas

Juan José Millás, Diario de Mallorca, 3Nov3.

Estos días nos han dicho algo que ya sabíamos: que las tropas del ejército norteamericano cometieron, y no como excepción sino como norma, toda clase de tropelías en Vietnam. Violaban a hombres, mujeres, niños y niñas a quienes después cortaban las orejas para hacerse collares que lucían con orgullo de vuelta al campamento. Las atrocidades han sido publicadas por un modesto periódico de provincias y han causado un pequeño revuelo. Pequeño, al menos, en relación a la magnitud de las barbaridades relatadas y que el Pentágono ocultó en su día convirtiéndose en encubridor de crímenes bestiales. Los archivos de la CIA, deben estar llenos de fosas comunes con cadáveres de todos los tamaños y en todas las posturas esperando inútilmente que alguien los desentierre para hacerles justicia.

Aquellos asesinos y violadores condecorados por sus jefes son hoy padres de familias absolutamente convencionales. Muchos tienen nietos que van a comer a su casa los domingos y sufrirían si uno de esos niños se pillara accidentalmente un dedo con la puerta de la cocina. Es probable que en las reuniones de los sábados con los vecinos presuman de demócratas y justifiquen la invasión de Irak en la necesidad de extender los valores de la democracia al resto del mundo. Ninguno de ellos contará cómo violó a una niña de siete años delante de sus padres para a continuación, con la criatura aún viva, rebanarle las orejas y ensartarlas en un hilo de nylon. Es posible que ni siquiera tengan pesadillas. Después de todo, cometieron aquellas barbaridades bajo el efecto de las drogas que les proporcionaban sus superiores, pues lo cierto es que durante la guerra del Vietnam, además de la droga del patriotismo, los soldados usa recibían toda clase de estupefacientes para que fueran a matar y a dejarse matar sin conciencia de lo que hacían. Dentro de 30 años nos dirán lo que de verdad pasó en la guerra de Irak y cuáles fueron sus verdaderas motivaciones. Juan José Millás.

afc euroimmersion.com 24Feb5

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