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1 |
Conserva el corazón en
paz, frente a todas las situaciones y a todas las cosas. Todos los
patrimonios de la vida pertenecen a Dios. |
| 2 |
Apóyate en el deber
rigurosamente cumplido. No hay equilibrio físico sin armonía
espiritual. |
| 3 |
Cultiva el hábito de la
oración. La plegaria es luz en defensa del cuerpo y del alma. |
| 4 |
Ocupa tu tiempo disponible
con el trabajo de provechoso sin olvidar el descanso imprescindible
para el justo resarcimiento. La sugestión de las tinieblas nos
llega a través de la hora libre. |
| 5 |
Estudia siempre. La
renovación de ideas favorece la sabia renovación de las células
orgánicas. |
| 6 |
Evita la cólera.
Encolerizarse es animalizarse, cayendo en las sombras de bajo nivel. |
| 7 |
Huye de la maledicencia. El
lodo agitado alcanza también a quien lo revuelve. |
| 8 |
Siempre que sea posible,
respira profundamente y no olvides el baño diario, aunque sea
ligero. El aire puro es precioso alimento y la limpieza es simple
obligación. |
| 9 |
Come poco. El individuo
sensato come para vivir, mientras qeu el imprudente vive para comer. |
| 10 |
Utiliza la paciencia y el
perdón, infatigablemente. Todos nosotros hemos sido caritativamente
tolerados por la Bondad Divina, millones de veces y conservar el
corazón en el vinagre de la intolerancia es provocar la propia caída,
en una muerte inútil. |