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Vivimos
en un mundo de correspondencias energéticas ( eso es realidad
incontestable)... a cada momento , con cada pensamiento y cada acción se
ponen en movimiento las leyes universales de acción y reacción ,
atrayendo hacia nuestro campo mental las corrientes magnéticas más
afines ; de luz o de sombra,
de amparo o temor, según como sea la vibración que emitimos .
En el momento en que iniciamos nuestro peregrinaje o primeros
acercamientos con las drogas (aún de la manera aparentemente más
inofensiva) se comienzan a cerrar “las puertas invisibles” de las
cuales nos utilizamos para nuestro equilibrio interno
-somático (del cuerpo) y espiritual- ... No importa el motivo que nos
lleven a ellas : la elección ya está hecha por nuestra parte, aunque es
posible que aún podamos detenernos...
Pocos saben el infortunio y el dolor que esperan a los que
llegan al “otro lado” , abandonando sus cuerpos de una manera no
natural, prematuramente, y , además , contaminado su cuerpo astral y
mental para desgracia de su espíritu que queda en una terrible situación
de desconcierto y abandono , errando como una sombra por “ paisajes”
psíquicos donde se siente amenazado , débil y abandonado .
Ante el fenómeno de la droga (que en este final de siglo ha
cobrado inquietante protagonismo) siempre hay que hablar en términos de
autodestrucción , sea esta consciente o inconsciente . Sólo nosotros
tenemos la llave , con nuestro libre albedrío , de dejar este mundo de
una manera natural o forzada ( obstruyendo las leyes de la naturaleza ):
una vez hecha la elección , las consecuencias son inminentes .
No existe un infierno físico de llamas y carbones encendidos
, como algunas religiones han mostrado de una manera infantil , pero si es
cierto que existen innumerables regiones espirituales de dolores y expiación
, de culpas y arrepentimiento, a las que somos atraídos por nuestra mente
desiquilibrada (que sí sobrevive al cuerpo) gracias a nuestra
afinidad mental de ira , terror o desiquilibrio.
La coca , el alcohol , los estupefacientes (como una forma más
de violencia) son una de las engañosas trampas que nos amenazan a todos ,
y que tan sólo las podremos evitar heroicamente con nuestra vigilancia
moral y mental.
Reflexionemos todos. La personalidad (el alma) no se puede
extinguir, eliminar, por mucho que destruyamos el envoltorio corporal o
somático.
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