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El tratamiento de la depresión debería
ser integral, holístico. En términos didácticos , diremos: médico ,
psicológico , social y principalmente espiritual.
El tratamiento médico es imprescindible en una fase crítica
. El uso de antidepresivos es decisivo para reestablecer la fase más
aguda . Sabemos que algunos neurotransmisores están comprometidos en la
depresión , como son : la noroadrenalina, serotorina, dopamina y otros.
El uso de los antidepresivos establecen la armonia químico-cerebral,
mejorando el humor del paciente. Cuidan simplemente del efecto, pues , eso
sí, los medicamentos no curan la depresión ; reestablecen un mejor tránsito
de los mensajes neuronales, mejorando el funcionamiento neuro-químico del
SNC (sistema nervioso central). Hay que tener mucho cuidado con los
procesos depresivos, porque varias afecciones mórdidas acostumbran ganar
expresión en el organismo después o durante una depresión, pues el
sistema inmunológico es profundamente afectado por ella.
El tratamiento psicológico gana importancia por el
hecho de auxiliar en el autoconocimiento , en la resoluciones de
conflictos y en la toma de posición ante los problemas.
La orientación social es necesaria en especial en
aquel porcentaje de deprimidos que presentan secuelas profesionales después
de varias crisis. Pierden empleos, familia y consideración social,
entrando en un círculo viciosa agravante de su problema.
El tratamiento espiritual es importantísimo porque el
“espíritu es el fundamento de la vida”. Cuando no valorizamos el
tratamiento espiritual , los resultados acostumbran a ser precarios.
En el deprimido encontramos una revuelta contra su
Creador. Como no puede destruirlo, intenta hacerlo , destruyéndose a si
mismo . Su creencia es dirigida para lo negativo, es muy volcado para sí
y sus males (es egoísta). Intenta seducir al mundo con su dolor. En
ocasiones es poco responsable con sus actos (aunque parezca lo contrario).
Y tiene dificultad en el auto y hétero perdón. Es perfeccionista por
orgullo y vanidad . Tiene firme convicción en el fracaso y esta lleno de
remordimientos por insignificancias , muchas enfermedades son originadas
en él o tienen en él mismo su desenvolvimiento acelerado. El deprimido
se niega a vivir, disipa sus energías vitales en asimilaciones negativas.
Los órganos más afectados son los pulmones e intestinos. En el pasado
era común que los deprimidos románticos murieran de tuberculosis. Los
pulmones captan los fluidos vitales del sol y los intestinos absorven los
alimentos y excretan las escorias.
El centro de fuerza más afectado es el umbilical por
ser el centro de las emociones . La depresión es tristeza deteriorada. El
cuerpo etérico o astral es gravemente alcanzado, presentando dificultades
para hacer circular las energías necesarias a la vida. El aura es
cenicienta demostrando una existencia sin vida.
En el tratamiento tenemos que orientar al paciente para
la respiración a largas tomas (ejercicios respiratorios ) mejorando la
captación de la vitalidad y disolviendo las energías negativas.
Alimentación que estimule el buen funcionamiento de los intestinos, como
frutas , baños de sol en horarios convenientes, evitar el alcohol , humos
y exceso de carne. Pase fluídico en los centros de fuerzas genésico,
esplénico y gástrico. Hacer ejercicios físicos como paseos ,
natación y otros sadulables. Ejercitar la mente de manera consciente para
mirar el lado bueno de las personas y las cosas. Hacer meditación,
relajamiento y pequeñas tareas a favor de los semejantes (salir de sí
mismo). Buscar mejor convivencia familiar y en el trabajo, desenvolviendo
el sentimiento de gratitud con las personas, con la vida , con el Creador
. Cultivar la oración regularmente estableciendo la comunión con Dios,
el hábito de lecturas enriquecedoras, mejorando el padrón vibratorio y
estimulando el sentimiento de esperanza . No podemos olvidar de las
obsesiones espirituales que tienen en los deprimidos fértil terreno para
su asentamiento.
Dr.
Jaider Rodrigues de Paula, psiquiatra (El Girasol, Noviembre y Diciembre
del 98. Nº 20)
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