Apuntes de Darío

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Viernes, 5 de noviembre de 1999: Cantos de vida y esperanza.

2. La poesía de Rubén Darío.– Los Cantos de vida y esperanza [1905].– El movimiento arielista y la crisis del 98.

Rubén Darío debe adscribirse a la historia de la literatura española no sólo por la incidencia hispánica de sus innovaciones, sino también por su explícito hispanismo.

Propuestas de comentario:
1. La misión sagrada del poeta. Darío, aristócrata del arte y el poeta como sacerdote de la Belleza: «¡Torres de Dios! ¡Poetas!» [1903].
2. Actitud [social, política, racial] de Darío hacia los Estados Unidos y el mundo sajón: «A Roosevelt»
3. Darío y la preocupación existencial y religiosa: «Spes» y «Lo fatal».

Los tres temas aparecen en el magnífico poema: «¿Qué signo haces, oh Cisne, con tu encorvado cuello».

Para preparar el comentario voy a dar algunas claves de Rubén Darío.

1. La moral estética.

Desplazamiento social del poeta. Torre de marfil. La poesía como religión. Malditismo. Rubén Darío se siente investido de una misión especial, la de un aristócrata de la literatura. Por supuesto, esta idea procede del romanticismo pero se ha intensificado. Eso ya está en Azul..., por ejemplo en los cinco sonetos que llevan el parnasiano título de «Medallones»: «Leconte de Lisle». «Catulle Mendès». «Walt Whitman». «J. J. Palma». «Salvador Díaz Mirón». Son homenajes a la casta escogida. El poeta es un sacerdote de la Belleza. Es el portavoz de los demás y tiene un «don divino» que le ha concedido Dios.

2. El arielismo.

En Darío hay una firme preocupación por lo social, sobre todo en algunos momentos de su vida [1898–1906]. A raíz del Desatre colonial de 1898 Darío empieza a preocuparse por las intenciones de los EEUU con respecto a América. El punto culminante lo supone la invasión de Panamá de 1904: el presidente Roosevelt sin aviso se anexiona Panamá y toda América se indigna ante la invasión, suena la alarma. América se siente en peligro ante los EEUU.
Darío se va a oponer con mucha firmeza a la política de Roosevelt en Hispanoamérica y esa posición coyuntural lo va a lanzar a ua mayor fama y lo va a convertir e el poeta más leído y conocido de habla española.

La posición de Darío tiene mucho que ver con el movimiento arielista que se inicia tras la publicación de Ariel [1900]por el uruguayo José Enrique Rodó. Todo esto está ligado al sentimiento de decadencia de fin de siglo de que hemos hablado ya. Parecía que los países nórdicos y anglosajones habían logrado un avance material, industrial, científico mayor. A todo esto se van sumando una serie de derrotas militares:
1870: la derrota francesa frente a Prusia. Y Francia era el país latino más fuerte.
1898: la derrota italiana de Adua ante los austríacos.
1898. El Desastre español. España especialmente se siente una nación vieja y decadente y su «raza» se la ve como una raza agotada [concepto de «raza»: conglomerado de consanguinidades y afinidades irremediables]. Todo esto se agudiza con el Desastre de 1898.
En su famoso artículo escrito en 1898 «El triunfo de Calibán» Darío cargaba las tintas contra «los aborrecedores de la raza latina»:

Se empieza a sentir que la raza latina [españoles, franceses, italianos] está sucumbiendo ante la raza sajona [especialmente ante el jóven y enérgico pueblo norteamericano]. Algo parecido se siente en América. Cuba y Puerto Rico luchaban por su independencia . Las invasiones y la actuación de la United Fruit Co.

Una de las salidas a esta situación la da el arielismo. Cuando España pierde sus últimas provincias americanas Miguel de Unamuno lanza el grito de «¡Muera don Quijote!». Darío saldrá imediatamente en defensa de don Quijote: «don Quijote no debe ni puede morir». Eso es precisamente lo que va a proponer Rodó en el Ariel. La raza sajona [los EEUU] tiene lo material, la riqueza, etc. pero la latina [los pueblos hispanoamericanos] tienen lo espiritual [la poesía, la religión, el sentido idealista de la vida]. Es la lucha entre Don Quijote y Sancho Panza y lo que cada uno representa. Esta teoría seduce a la juventud americana y española que consagra a Rodó como su maestro en Ideal.

Luego con la invasión de 1904 se despierta un sentimiento antiamericano y esto se une al centenario de la publicación de la Primera Parte del Quijote [1905]. Ahí debemos situar los poemas de Darío en Cantos de vida y esperanza.

Por supuesto que el arielismo como movimiento práctico no tuvo mucho futuro [artisticamente sí]. Fue más bien un espíritu poético.

Resumen: Cantos de vida y esperanza [1905] está ahí: es una respuesta poética a una situación sociopolítica muy concreta por la que pasa América en su relación con EEUU.

3. Religión y esoterismo.

La preocupación religiosa en Darío. Lo existencial en Darío. La angustia ante el paso del tiempo. El terror de la muerte. Como Unamuno estaba horrorizado por la posibilidad de «no ser» después de la muerte. La religión: la ortodoxia o la posición esotérica. A dónde vamos, de dónde venimos. Darío practicaba el espiritismo, le interesaba el mesmerismo y tenía contacto con mediums. Estaba lleno de miedos y supersticiones. Creía en Madame Blavatsky. Esoterismo y simbolismo están fuertemente unidos. La base sería Pitágoras –un filósofo griego que predicaba la doctrina de la armonía universal del universo y de la música de las esferas [por supuesto esto no es nuevo estará en los neoplatónicos...]. Esto da lugar a la idea simbolista de que el universo es un sistema de correspondencias.