Textos podados

Textos podados

Textos con mensaje distinto al leer solamente las frases indicadas, en este caso las frases impares.

 

 

 

Estimada señorita: Desearía con todo mi ser co-
rresponder al afecto que usted me brinda y prote-
gerla como yo creo que se merece por ser la pu-
reza hecha mujer. A vuestro lado me lleva la ru-
ta mas hermosa que he conocido, es grande el pe-
sar cuando estamos lejos, pero saber le convie-
ne que yo tengo bien guardado para usted un tro-
feo. Mi pertinaz soltería, que entregare con go-
zo realmente inmenso, yo quiero obtener, su con-
sentimiento para visitarla, para aumentar mi di-
cha para cubrirla de besos y llegar a sus te-
soros mas preciados. En todo esto resumo las me-
tas que siempre he deseado. Pero también su or-
denada forma de vida es digna de todo respe-
to merece mi profunda admiración. Por eso co-
nocernos íntimamente y nuestras vidas entrete-
ger cuanto antes es lo mejor para nosotros dos.

Apasionado y hondamente la quiero a Usted jo-
ven hermosa, como es natural yo deseo proce-
der con toda prontitud y eficacia a fin de pre-
sentarla luego al altar de la Iglesia y no enga-
ñarla vilmente, pues pienso que es Usted la más pu-
ra y el modelo inevitable de mujer buena y cas-
ta que pueda haber existido.

Asimismo, deseo depositar en Usted todo el se-
creto de mi alma e impedir que mis venas se que-
men con ardiente pasión y después de haber for-
malizado nuestras relaciones y haber comu-
nicado a su madrecita y hermanitas, quedaría mi ver-
dadera pasión correspondida al fin de que la ha-
ga muy feliz ante tanta emoción.

La verdad le digo que el más afortunado cu-
pído, mirándonos con tan ardiente anhe-
lo, envidiaría nuestra dicha pues créame que el co-
nocer la felicidad matrimonial que desea toda mu-
jer es lo más importante de la vida.

 

 

 

Carta de recomendación

Mientras he trabajado con el Sr. Hernández, siempre le encontré

trabajando aplicadamente y  sin perder el tiempo o

charlando con sus compañeros de oficina. Raramente le vi

perdiendo el tiempo en cosas inútiles. Siempre consigue

terminar la tarea asignada en el tiempo previsto. Siempre está

profundamente implicado en su trabajo oficial, y nunca se le ve

charloteando en la cafetería. No tiene ni pizca de

vanidad a pesar de su gran capacidad y profundo

conocimiento en su área. Creo que debe ser clasificado como

sobresaliente, y en ningún caso se debería pensar en él como

prescindible; y opino firmemente que el Sr. Hernández debería ser

propuesto para el ascenso, y un formulario oficial a la administración

echado tan pronto como sea posible.

Fdo.: El Jefe de Área

 

 

Gracias al libro Verbalia, juegos de palabras y esfuerzos del ingenio literario de Màrius Serra, editorial Península

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