EDITORIAL

LA LEY ES LA LEY

Se ha deseado durante mucho tiempo una reforma de la Ley Universitaria, más conocida por nosotros como la LU, que introdujera aire fresco en nuestro sistema universitario.

Para muchos, el borrador de la LU, más que el borrador de una nueva ley, parece una de esas compilaciones a las que eran muy dados los legisladores de siglos pasados.

Pero también es cierto, que legislar es dificil, puesto que una cosa es lo que se dice siempre desde la oposición, o desde nuestro cómodo sillón, y otra la que luego realmente se puede hacer. Pero, también es una labor dificil, en el sentido siguiente: tomar decisiones es una tarea compleja, que implica tener muchos arrestos, como dirían nuestros abuelos, sobre todo cuando se tiene que introducir una innovación.

Además, se hace  mucho más arduo el trabajo de legislar, puesto que, y siguiendo con los dichos antiguos, nunca llueve a gusto de todos.

Ejemplo práctico: la Selectividad. Quien no ha dicho en más de una ocasión que es injusto examinarse y jugarse todo tu futuro en un examen y que lo importante es tu trayectoria en conjunto etc., etc., etc.

La verdad es que si un estudiante lleva una buena trayectoria, la Selectividad no es un obstáculo en tu vida, que las notas de corte no significa que si no tienes un 8'234 al cubo no puedes entrar, puesto que tu tienes un 8'233... Solamente los estudiantes que han sido aprobados ( y no digo que "han aprobado"), suelen salir perdiendo, así como aquellos que han tenido un expediente "inflado", acaban teniendo unas notas catastróficas.

Además estadísticamente, un porcentaje muy alto aprueba, y si tu trayectoria ha sido honesta,  lo normal es que tu media de Selectivo sea un punto menos que tu media académica (ya podéis empezar a hacer cálculos chicos). La Selectividad no es lo peor que os encontraréis en la vida. Y si suspendéis, un año tampoco es el fin del mundo. Más injusta es la situación de muchos opositores que dedican 5 ó 6  años de su vida a una oposición y por una coma, un suspiro dado a destiempo, o una interrupción de tres segundos más de lo normal hace que tu esfuerzo se vaya al traste.

Y mucho más injusto puede ser que una facultad, según el número de plazas que tenga o no, haga una pruebas más o menos duras, pudiendo llegar a convertir (tal y como piensan algunos)  sus aulas en centros elitistas.

He de decir, con el corazón en la mano, que la Selectividad puede que fuera la experiencia académica más extraordinaria que he tenido jamás. Por tres días, eres el centro de todos los medios de comunicación, ya que, si nadie lo ha notado, parece que en Junio solo se examinan los estudiantes de COU. BUP, o mejor dicho, la ESO, y los estudiantes universitarios, no estudiamos, y parece ser que ni siquiera nos examinamos (¡Que más quisiéramos nostros! me parece haber oído exclamar por aquí).

Por otro lado, durante tres días, no solo parece que eres el único estudiante con pánico , intubado a una cafetera y mimado por papá y mamá (el resto de los estudiantes mortales que ya no estamos en COU también pasamos por eso, bueno, pero sin los mimos de papá y mamá, para que lo sepáis), sino que por primera vez, te examinas de verdad: temarios completos... y en la facultad... y corregidos ni más ni menos que por un Tribunal...Ohhhhhh!!!

Hoy, miro con nostalgia aquellos días, y me rio de los ridículos temarios que estudiábamos: doce temas de Arte, unos cuantos comentarios de texto... y cada vez que oigo hablar de la Selectividad no puedo hacer otra cosa que sonreír con placidez, puesto que es en esos tres días,   cuando uno se da cuenta de que ya es un estudiante hecho y derecho, que ya se acabaron los examencitos de la Seño, y una extraña sensación mágica y placentera te inunda el cuerpo y la mente: YA SOY MAYOR...

Jamás olvidaré aquellos tres días que ni mucho menos fueron traumáticos, pero especialmente lo que pensé al llegar el primer día, y lo que sentí después del último examen (por cierto, era de matemáticas), y creo que es lo que todos sentimos cuando terminamos: es una experiencia única, es.... como lo diría yo: como una operación de apendicitis: todo el mundo desea no pasar por ahí, pero cuando lo hace, disfruta enseñando su cicatriz.

La Selectividad es eso: nuestra primera cicatriz en la vida.

Además, ¿ahora qué batallitas contarán las promociones venideras a sus nietos?


Stella Blasco y Berlanga
  Directora y Creadora  de
"EL PULSO DEL CAMPUS"


                                
                           pulsodelcampus@yahoo.com