El valle de las luiñas

 

EL VALLE DE LAS LUIÑAS

El valle de las Luiñas ha dado nombre históricamente a una comarca más amplia, situada en el extremo occidental del concejo de Cudillero. Hoy en día, ha quedado reducida a sus límites geográficos naturales que forman las depresiones de los ríos Llantero, Panizal y la terraza del Esqueiro, cuyo origen lo constituye la confluencia, en el valle, de los ríos ante-riores y rinde sus aguas en la playa de San Pedro de la Ribera.

La comarca combina la baja montaña con el mar a una distancia de aproximadamente unos cinco kilómetros, y de forma paralela la delimita de oriente a occidente. Entre ellas se halla una plataforma elevada entre cincuenta y ciento cincuenta metros sobre el nivel del mar que constituye lo que se llama la rasa costera, que son superficies planas cuyo origen ha dado origen a varias interpretaciones geomorfológicas. Algunos geográfos han considerado que Asturias está dividida en tres barreras de montañas, clasificándolas en bajas, medias y altas. Las primeras corresponderían a las colinas que limitan la zona del valle o cuarto de las Luiñas, y las altas a la cordillera de los picos de Europa.

La zona más importante para el cultivo son las vegas del valle, y las menos apropiadas las que recogen las faldas de las montañas del mediodía, muchas de las que están dedicadas a monte, sin cultivar, salvo algunos pequeños lugares ocupados por una pequeña parte de la población.

La población del valle supone aproximadamente el cuarenta y tres por ciento del concejo de Cudillero, y la superficie el sesenta por ciento.

Está constituido por cuatro parroquias (San Martín de Luiña, Soto de Luiña, Novellana y Ballota), cada una de las cuales la componen diversos núcleos de población: Argatón, Artedo, Beiciella, La Bordinga, Brañaseca, Busfrío, Castañedo, Cepedo,. Cipiello, La Escalada, Folgueirúa, Gallinero, Los Gayuelos, Lamuño, Llendepín, La Magdalena, La Puerca, Mumayor, La Rondiella, Salamir, San Cosme y Teixidiello, en San Martín de Luiña; Albuerne, Llanorrozo, Pandiello, Prámaro, San Pedro de la Ribera, Troncedo y Valdredo, en Soto de Luiña; El Cabo, Cutiellos, Campizo, La Traviesa, Castañeras y Resiellas, en Novellana; Calea de Arriba, Calea de Abajo, Resillinas, Sta. Marina (Cándano y Reguerina) y Ventana, en Ballota..

San Martín de Luiña conserva todo el encanto de un pueblo rural, lleno de múltiples  posibilidades para disfrutar, tanto del mar como de la montaña. Verdes valles y sosegados espacios invitan a disfrutar de este bello pueblo. Conserva interesantes muestras de la arquitectura de indianos. La Iglesia de San Martín de Luiña, construcción de alto valor arquitectónico, data del siglo XVII. Presenta tres importantes retablos barrocos del siglo XVIII, obra del escultor Gabriel Fernández Tonín, destacando el central. En la iglesia, la venerada imágen de la Virgen de los Dolores. En el suelo reza la frase “no pasen de aquí a oír misa los vaqueiros”, disponiendo a este grupo a ocupar un espacio del templo, el de menor categoría. Otros señalan los espacios de enterramiento para forasteros, nobles, plebeyos, célibes y niños.

Desde San Martín un posible recorrido nos conduce a Lamuño, donde se encuentra la capilla de la Virgen de la China, y a dos kilómetros Salamir, con excelentes vistas, hasta la playa de San Pedro. Otro recorrido nos conduce a San Cosme, lugar que invita al paseo.

Soto de Luiña está situado en el bajo del río Esqueiro, es el centro geográfico del concejo. Incluido en el itinerario costero del Camino de Santiago, tiene especial interés su iglesia parroquial, de planta de cruz latina con doble crucero, ábside semicircular y una torre cuadrada con gárgolas zoomórficas. Data del siglo XVIII. En su interior tiene retablos barrocos notables, además de algunos muebles de la época.

La casa rectoral, al lado de la iglesia, fue hospital de peregrinos en el camino costero de la ruta jacobea que cruzaba el concejo de Cudillero. Restaurada recientemente, y habilitada como Centro Cultural. A la derecha, una carretera nos conduce a la playa de San Pedro, una de las más visitadas de Asturias. Muy cerca, el pueblo de Páramo, lugar de resonancias medievales. Siguiendo la ruta, los pueblos de Albuerne y Valdredo. En ellos se pueden ver sus capillas que conservan un alto valor de imágenes antiguas.

El cabo Vidio, en Oviñana, ofrece, desde su altísimo acantilado, una de las visitas más bellas de la costa occidental asturiana y la luz guiadora de un pequeño faro que luce desde 1950. El faro de Vidio se eleva sobre el cabo a un paseo de pocos minutos del pueblo, donde se captura, cría y degusta un exquisito marisco. La vista marítima que se contempla desde el acantilado del faro de Vidio es uno de los privilegios paisajísticos más bellos de la costa asturiana. Entrantes y salientes que dan vida a calas prácticamente vírgenes por su difícil acceso. El entorni ofrece al visitante abundante flora y fauna. Es muy interesante de visitar el pequeño puerto de Purtiella.

Desde el Cabo Vidio la vista alcanza hasta el Cabo de Busto, al occidente, y puede verse el cabo de Estaca de Bares en días de gran calidad.

En Oviñana se puede visitar la iglesia de San Roque, la casa del Cañeru u la Casa de la Capillina, con capilla del 1763.

Desde Castañeras, por un camino rural, podemos acceder hasta un corte vertical de la línea costera, a cuyo pie se encuentra la playa del Silencio.

En Piñera se encuentra el cementerio parroquial de San Fortunato, construido a instancias de la familia Selgas y considerado como uno de los más bellos de Asturias. Las fiestas de Piñera son en honor a la Virgen del Carmen.

Santa Marina posee todo el encanto y atractivo del sosiego y la calma. Paseando por la zona costera, se puede disfrutar del agreste acantilado, en cuya base se encuentran un sinfín de recónditas playas.

La iglesia de Ballota, del siglo XVII, conserva en su interior imágenes de San José, San Antonio, San Francisco y el Crucificado. Dos cuadros de Dionisio Fierro (nacido en Ballota en 1827) representan a la Virgen el Bautismo de Cristo. Al sur se encuentra la ermita de San Roque, a la que se accede desde la carretera general, lugar muy popular que ofrece un bello paisaje al igual que Resellinas, única braña vaqueira existente en la parroquia.

A poco más de dos kilómetros de Castañeras se encuentra el pueblo de Novellana, que fue declarado pueblo ejemplar de Asturias en 1992, gracias al esfuerzo y dedicación de todos sus vecinos. Este merecido galardón nos da una idea de la belleza y el encanto del lugar. Su iglesia es del siglo XII. Desde ella hacia la montaña, se llega a Resiellas, braña vaqueira ya en el límite del concejo de Valdés. Este itinerario ofrece excelentes panorámicas. Se puede llegar por esta ruta, desde Novellana, hasta Arcallana, Soto de Luiña y San Martín de Luiña.

 

 

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