Gastronomia

 

GASTRONOMIA

 

La oferta gastronómica es muy abundante. En todo el concejo de Cudillero se come de forma excelente, como en toda Asturias. Los platos típicos son numerosos: fabada, “faves con almejas” (variante de la fabada), una extraordinaria merluza (a la cazuela, a la sidra, con angulas, rellena, a la romana, con cocochas), rape o pixín en varias formas, besugo a la espalda, caldereta de pescado o de marisco, paella de marisco, sopa de pescado, pote asturiano (variante de la fabada, con una verdura típica de la zona, las berzas), chipirones y calamares en distintas maneras, nécoras o andaricas, langosta, bogavante o llubricante, sardinas, bocarte, parrochas, postres muy variados (arroz con leche, seguramente el postre rey del concejo de Cudillero; tartas (de queso, de almendra, de chocolate, de manzana, etc.), “suspiros” (galletas típicas de la villa de Cudillero), carnes de todo tipo (ternera guisada, cordero asado, etc.), el maravilloso queso de cabrales, una innumerable colección de quesos asturianos, aparte del cabrales (afuega el pitu, de los Beyos, etc.), bonito, etc.

En el concejo se come bien en cualquier sitio, la zona del puerto de Cudillero está plagada de abundantes restaurantes (La Parra, La Taberna del Puerto, Los Arcos, Isabel, El Remo, Santiago, Casa Pío, El Mesón del Pescador, etc.).

Mariño y Casa Fernando II, en la Concha de Artedo, Casa Fernando en Ballota, La Cueva, El Café y El Regueirín en Oviñana, El Chisco en San Cosme, Casa Miguel en la playa de la concha de Artedo.

La paella de marisco es insuperable en Casa Miguel (Artedo). En Fernando (Ballota), la cocina y el servicio son excelentes, Mariño (Concha de Artedo) tiene una excelente cocina  y unas almejas a la marinera de primerísima calidad, así como la merluza rellena de marisco, en Fernando II se come de maravilla.

En San Martín de Luiña se come bien en Casa Gerardo. En El Rosal, preguntar por “Mary”, hacen unas excelentes berzas (pote asturiano). En La Traviesa y en El Café se come adecuadamente.

La cocina pixueta, sin dejar de lado la excelente carne roxa de las brañas vaqueiras, está basada en los manjares de la mar, desde las sabrosas parrochas (sardinillas) y bocartes (boquerones), hasta la excepcional merluza del pinchu, pescada con anzuelo y cocinada a la sidra o rebozada, que tiene sus Jornadas Gastronómicas de la Merluza del Pinchu en el mes de junio. Las estrellas del verano son los calamares frescos y el bonito del norte, preparado de distintas formas (el bonito, simplemente frito, es excelente).

El emblema gastronómico de Cudillero es una cecina de mar, el curadillo, un pescado (generalmente gatas, toucas o lijas) secado al aire, que antiguamente se consumía sólo en las familias humildes de pescadores, cuando por el mal tiempo no se podía salir a faenar. Hoy, por iniciativa del empresario restaurador y cocinero Santiago Mariño (un hombre emprendedor donde los haya), esta curiosidad gastronómica ha vuelto a la actualidad; se sirve generalmente guisado o acompañado de fabes y está generando toda una literatura y una Fiesta del Curadillo, que se celebra en julio o agosto.

La sidra es elemento fundamental en la cocina asturiana. El viajero no puede abandonar Asturias sin haber probado esta maravillosa bebida. En Villaviciosa se celebra cada año el “Festival de la Manzana”, hay espichas para todos los gustos. Manzana y sidra son más que palabras, dos conceptos que encierran en sí mismos tesoros de asturianía. La historia de la manzana, y con ella la de la sidra, está impreganada de mágicos simbolismos que van mas allá de la narración novelada hasta adentrarse íntimamente en la más sentida tradición popular. A partir del siglo XVIII abundan los testimonios sobre lo que la sidra es y lo que representa para Asturias y los asturianos. La manzana se seleccionó y transformó paulatinamente mediante una larga y sugerente historia de amor hasta llegar a nosotros, que somos los receptores de tan ardua tarea. La manzana de Asturias es el premio de la madre naturaleza a muchos siglos de desvelos de nuestros antepasados, quienes con su conocimiento, respeto y veneración, su pasión y la vida que derrocharon en su cultivo son la razón de su pervivencia. Si el viejo Diccionario de Autoridades definía a la sidra como “cierta bebida del zumo de las manzanas, acre, y que causa embriaguez” (destacando de algún modo lo negativo de sus cualidades), los modernos tratadistas, más escépticos, se limitan a definirla como “bebida resultante de la fermentación alcohólica del mosto de manzana”. La sidra es una bebida alcohólica de baja concentración, inferior en la mayoría de los casos, a la de la cerveza y, por supuesto, a la del vino. Se debe beber en un vaso ancho para que sea más amplia la superficie de evaporación de los productos volátiles de la sidra e impresione más intensamente el sentido olfativo. Aparte de ser una excelente bebida, la sidra se utiliza también para cocinar excelentes platos : merluza a la sidra, besugo a la sidra, bocartes a la sidra, capón relleno a la sidra, pixín en cazuela a la sidra, lubina a la sidra, medallones de ternera a la sidra, lomo de cerdo a la sidra, chorizos a la sidra, chopa a la sidra, lacón cocido con vino blanco y sidra, etc...

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