Ese-Entrecabos

 

VALLE  DEL ESE-ENTRECABOS

 

Está constituído por los concejos de Cudillero, Salas, Tineo, Allande y Valdés (capital Luarca). Los dos cabos, de Vidio y Busto, le dan el término de “entrecabos”, aunque éstos dos accidentes geográficos no delimitan el valle, sino que han sido tomados como emblema del territorio por su excelsa belleza, y por su indudable importancia .

El valle del río Ese (antiguo río Esva) da pie al resto del nombre de la comarca, la bautiza con sus aguas y con su nombre.

Su importancia turística es evidente. Desde la belleza insuperable de los dos puertos más conocidos (Cudillero y Luarca), pasando por las maravillosas playas que se encuentran a cada paso, espléndidos acantilados, localidades interiores de un atractivo innegable (San Martín de Luiña, Soto de Luiña, Tineo, Salas, Pola de Allande, Malleza, Trevías, Brieves, Arcallana, etc.), pueblos junto al mar (Oviñana, Novellana, Ballota, Cadavedo, etc.), brañas vaqueiras (Brañaseca, La Rondiella, Gallinero, La Bordinga, Busfrío, Llendepín, etc.), una gastronomía variada y contundente, a la vez que deliciosa; todo ello conforma un perfecto combinado que hace disfrutar sobremanera al visitante.

Mucho éxito tiene el eslogan “Asturias, Paraíso Natural”, creado y puesto en circulación en 1985. Más que por su ingenio, la frase caló hondo porque daba en el clavo, tanto a la hora de sintetizar en pocas palabras lo mejor de esta Asturias despampanante, como por saber conectar en su debido tiempo con las nuevas demandas de turismo verde que acababa de nacer en España, donde el modelo sol y playa empezaba a ser una opción entre otras varias, y no un patriótico y virtuoso plato único.

El lema sigue teniendo vigencia, pues la tierra asturiana sigue siendo un paraíso del medio ambiente. Y si una zona del viejo Principado rebosa de vigencia es el tercio del occidente, es precisamente esta comarca del Valle Ese-Entrecabos, donde la densidad de población  no llega a los treinta habitantes por kilómetro cuadrado, los justos para el mantenimiento del territorio, y la importante naturaleza manda, se enseñorea y reina casi a sus anchas.

En esta comarca cada kilómetro es un paraíso natural. Un paraíso diferente, pues poco tiene que ver el cabo Busto con el puerto del Palo, la braña de Bustellán con la playa del Silencio.

 

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