
En la Costa
Pacífica colombiana subsisten aún entre las comunidades negras numerosas
tradiciones culturales de origen africano que impregnan el modo de ser y la vida
diaria en sitios como Tumaco. Entre estas, su traje juega un papel importante
dentro de sus folclor autóctono, aunque por lo general estas regiones son
bastante pobres y por ende, su vestuario.
Pero cuando de recordar su tradición se trata, presenta a la mujer con un
vestuario muy colorido, elaborado en telas suaves (seda blanca, amarilla,
rosada, etc.), adornado con figuras de hilo que le dan aspecto florido y en hilos
dorados. Las faldas llegan hasta los tobillos y sus vivos colores resaltan su
piel negra. Esto para las ocasiones en que se danza una jota, una juga o una
polka.
Lo mismo ocurre en el vestuario del hombre, compuesto por camisas de seda blanca
con manga larga y pantalón en dril blanco; zapatillas o alpargatas de igual
color, elaboradas con cabuya, fique o tela gruesa.
Así mismo, el vestuario de Valle, Cauca y Nariño, se caracteriza por ser
bastante informal, con ropa para los climas templados y cálidos por lo general.
La mujer lleva blusas o camisas de lino o seda con colores pasteles, y
predominio de las minifaldas. En la ciudad de Cali y poblaciones vecinas cuya
temperatura es promedia a los 26 grados, las mujeres no acostumbran a usar
medias veladas.
El vestuario del hombre es también informal. Utiliza mucho la camisa de manga
corta en telas suaves y pantalón de lino. En Nariño el clima es frío por lo
general, puesto que dicha zona se encuentra en su gran mayoría ubicada en zona
montañosa de la Cordillera Central. Por lo tanto, el uso de ropa de lana y en
ocasiones, ruanas es muy común entre sus habitantes.
La siguiente foto expresa el atuendo que sus bailarines de salsa, - ritmo propio
de los vallunos -, utilizan en sus presentaciones de tipo folclórico