¿ Qué es el funismo ?

El pasado lunes 20 de Enero de 2003 la Asamblea Local del PSOE eligió en primarias la lista electoral que los representará en las Elecciones Municipales del 25 de Mayo. El vencedor de las primarias fue el actual alcalde y parte de su equipo de gobierno, Luis C. Funes Quero. El perdedor, la lista alternativa encabezada por Juan. M. Torres Gutiérrez, junto a los difamados y calumniados en la noche de los cristales rotos de 2001.


Las elecciones internas practicadas son la consecuencia lógica de un partido político dividido y escindido en dos ramas irreconciliables dentro del PSOE. Una la l.carlista, basada en el personalismo y en la concentración de poder en manos de sus dos líderes, Luis C. Funes y Luis Bares. La otra la j.manuelina , herederos del socialismo de base y firmes defensores del pluralismo político.

Los doce años de Funes en el poder han sido la piedra angular de su victoria en las primarias. En estos años se han consolidado los fundamentos del funismo como modelo agro-caciquil.

El primer paso fue afianzar el liderazgo después de la crisis electoral de finales de los 80 con el gobierno Bares. Para ello la candidatura recayó en el año 91 en manos de Funes. En esa su primera legislatura se perfiló un liderazgo compartido que controló el partido desde dentro a través de Luis Bares como Secretario General, mientras que Funes controlaba la toma de decisiones a nivel municipal desde la Alcaldía y el Ayuntamiento. En aquellos cuatro primeros años el equilibrio de poderes estaba compartido y personas de la vieja guardia socialista controlaban aún puestos de envergadura en la Ejecutiva Local y en la Asamblea. Funes decidió entonces desde fuera y con el beneplácito de Bares, utilizar su posición de poder en el Ayuntamiento para regenerar la Asamblea y los puestos de dirección con nuevos afiliados. A cambio de promesas, de puestos de trabajo o de simples festines electoralistas en los sucesivos años se rompe el equilibrio dentro del PSOE a favor de los nuevos socios, que llegan a controlar casi toda la Ejecutiva Local y los puestos decisorios en los sucesivos gobiernos municipales. Por otro lado aquellos primeros socialistas herederos de ideología republicana  y que consolidaron la democracia en Porcuna después de la dictadura, quedan relegados o marginados del partido. Se había formado entonces la base clientelar del funismo.

El funismo no podría comprenderse sin la crisis de los dos partidos mayoritarios de la oposición durante la década de los 90 y el cambio que sufre Porcuna desde un punto de vista social y económico con la consolidación de un modo de vida basado en los subsidios agrarios y las subvenciones europeas. Triunfa, por ende, un capitalismo rural mecanizado, pero tradicional y conservador en pensamiento; a la misma vez que  produce como consecuencia una ruptura intergeneracional entre padres e hijos. La capitalización del mundo rural resolvió a corto plazo, y no de una manera generalizable, aquellas carencias y necesidades básicas que venía reivindicando la sociedad rural y porcunense desde los años 70. La llegada de divisas europeas y la consolidación del subsidio agrario como modo de vida permitieron modernizar y mecanizar el sistema productivo agrario y consolidar, aunque de manera desigual, el estado de bienestar social. El resultado a medio plazo ha sido la consolidación de un sistema productivo basado en el monocultivo del olivar y la invasión casi desmedida de las universidades andaluzas y nacionales por gentes de provincia. La consecuencia lógica ha sido una ruptura, siempre presente, entre el campo y la ciudad. Si durante la década de los 60 y 70 nuestros mayores emigraron como mano de obra no cualificada a países y ciudades industriales; a partir de los 90 nuestra inmensa mayoría de emigrantes son mano de obra cualificada que huyen del mundo rural para caer en la ciudad y desempeñar, no siempre, trabajos en consonancia con su cualificación profesional o padecer los rigores de un capitalismo salvaje y desmedido que antepone el capital al ser humano.

En este estadío se encuentra en la actualidad Porcuna. Nos encontramos, por tanto, con una sociedad envejecida, con bajas tasas de población activa y un alto índice de dependencia entre ambas. Una sociedad que vive exclusivamente del olivar y que sus mejores cuadros humanos son expulsados por el agro ante la carencia de una economía diversificada y mixta capaz de compaginar investigación y desarrollo para su pueblo.

El funismo, por tanto, es el resultado de la bonanza económica de la década de los 90 (con sus crisis), la consolidación de una nueva clase de ricos del agro, el monocultivo del olivar como sistema productivo, la dependencia del subsidio agrario por parte de la mayoría de la población activa, la expulsión de nuestros jóvenes a la ciudad, y las altas tasas de una población envejecida y sus correspondientes dependencias.

Por lo tanto, podríamos definir el funismo como el sistema de gobierno agro-caciquil, populista y personalista, que niega el socialismo como modo de gobierno, y que se apoya en una sociedad dócil, escasamente reivindicativa y clientelar, fruto de una economía rural escasamente diversificada y vertebrada socialmente, a cuya cabeza se coloca Luis C. Funes.

Arturo del Pino

Opositor al funismo