|
AQUARE
¿Por qué cuando piensas que
no necesitas nada y que todo esta bien algo tiene que cambiar?
Posiblemente nadie lo sepa, pero es así. Cuando eres
pequeño solo quieres ser bombero, astronauta, superhéroe,
pero ¿y si un día ese sueño se cumple?
Que conste que no era mi caso, nunca soñé
demasiado para no hacerme mucho daño con la caída
de las nubes. Sin embargo la vida da muchas vueltas y nunca
sabes lo que te espera a la vuelta de la esquina. Por cierto
soy Alex, pero muchos me conocen como Aquare.
Nací en un pueblo de España
cerca de Madrid. Mi padre nos abandonó a mi madre
y a mí antes de que yo naciera, ni siquiera sabe
que existo, pero es problema suyo, yo ya me hice a la idea
en su tiempo. Mi madre me sacó adelante con mucho
trabajo, pero nunca necesitó ayuda de nadie.
En la escuela fui bastante extrovertido,
aunque no caía muy bien a algunos. Nunca me importó,
también era muy independiente. Al llegar al instituto
la cosa se puso mejor. Sabia como tenia que hablar a cada
uno y como podía caerles mejor sin ocultar mi personalidad.
Aun así nunca tuve verdaderos amigos, más
bien eran conocidos. Quería dirigir mis estudios
hacia la Astronomía y la Física, pero recibí
una visita que cambió mis planes de por vida.
Cuando tenia 18 años un hombre en
una silla de ruedas que hacia llamarse Xavier, vino desde
Estados Unidos para hablar con mi madre para ir a una escuela
especial de Nueva York. Venía acompañado de
otros dos que decían haber sido alumnos y ahora eran
profesores. Una chica joven de pelo castaño, llamada
Kitty y otro hombre algo mas mayor llamado Kurt. Me sorprendió
que aun siendo extranjeros hablaran tan bien español,
pero supuse que lo aprendieron en dicha escuela. El tal
profesor Xavier le contaba a mi madre que yo tenia una facultad
especial y que la desarrollaría mas plenamente si
estudiaba en su escuela en Nueva York. A ella no le hacia
gracia que me fuera tan lejos, pero también quería
lo mejor para mí y sabia que esa escuela podía
serlo.
Después de hablar varias horas sobre
el plan de estudios y esas cosas de la escuela, mi madre
aceptó. Dentro de mes y medio, antes de que terminara
el verano, iría a la Escuela para Jóvenes
Talentos del Profesor Xavier.
El tiempo pasó despacio, aunque
no estaba exactamente ansioso por ir a la escuela. Me costaba
dejar mi ciudad. Siempre pensé que me quedaría
aquí, por que digamos que los ingresos familiares
no daban como para conocer mundo. Y ahora me iba a Nueva
York. Totalmente increíble.
Nunca me hablaron de las supuesta facultad
especial que desarrollaría en aquella escuela, pero
sinceramente, era lo que menos me preocupaba en esos momentos.
A
mediados de agosto llegué a la escuela. El Profesor
quería que me incorporará antes del curso
para ir acostumbrándome al idioma. El Profesor, Kitty
y Jean, otra de las profesoras, vinieron a buscarme al aeropuerto.
Cuando llegamos a la escuela no podía creer lo que
veía: ¡Iba a vivir en una mansión!.
Al entrar no vi a nadie. Kitty me indicó donde estaba
mi cuarto, así que fui a cambiarme después
del largo vuelo. Cuando bajé comprendí por
que no había visto a nadie. Todos estaban en el gran
jardín trasero preparando una fiesta de bienvenida.
Lo único que no puede comprender de todo esto es
por que uno de los chicos portaba una pancarta en la que
decía: "WELLCOME TO THE X-MEN". Solo se
me ocurrió que era como se hacían llamar una
especie de hermandad universitaria. Mas tarde comprendería
que ese nombre implicaba algo más.
Después de la fiesta el Profesor
me pidió que fuera a su despacho, que tenía
algo importante que contarme. Ya en el despacho empezó
una especie de extraño interrogatorio:
-¿Qué crees que te hace especial
como para estar aquí?
-Supongo que tengo suerte. -Respondí.
-No, la suerte no es lo tuyo, eso es cosa
de Longshot.
-¿¿¿Quién???
-Tranquilo, ya le conocerás. -Continuó-
¿No has notado nada especial en los demás
que están aquí?
-Solo que parecen estar muy unidos, pero
aparte de eso nada mas.
-Eso se debe a que somos como una familia,
pero yo me refiero a algo mas físico. ¿Has
oído hablar de los homo superior?
-Todo el mundo ha oído hablar de
mutantes, pero en España se cuestiona mucho el que
sea cierto. Pero ¿A qué viene eso ahora?
-Tiene mas que ver con la conversación
de lo que tu piensas. Si, es griega.
-¿Qué?
-La estatua, te estabas preguntando si
sería autentica o una imitación, es autentica.
-¿Cómo puede saber eso? -Evidentemente
yo no salía de mi asombro.
-Soy un mutante, telépata. Todos
los que estudian en esta escuela son mutantes.
Accionó el comunicador de su escritorio
y llamó a Kurt, a quien conocí en España.
Por la puerta entró una especie de elfo azul que
me dejó aterrorizado, pero yo no me movía,
estaba totalmente paralizado.
-¿Recuerdas a Kurt?
-¿Eso es Kurt?
-Eh?! Habrá que verte a ti cuando
te despiertas por las mañanas.
-Vale Kurt, gracias. Ya se que es difícil
para ti que la gente reaccione así. -Dijo dirigiéndose
a Kurt.- Kurt también es mutante, tiene el poder
de teleportarse de un sitio a otro y su piel se confunde
con las sombras. A parte de ser un magnifico acróbata
y espadachín. Kurt, haznos una demostración.
-Encantado Profesor. BAMF!!!
Kurt desapareció tras un fogonazo
de humo para aparecer poco después en otra parte
de la habitación de la misma forma. Yo no salía
de mi asombro.
BAMF!!! ¿Te ha gustado el espectáculo?.
-Yo seguía sin soltar palabra, mas aterrado que asombrado.
-Pero el Kurt que yo conozco no es así.
-Dije con dificultad.
-¿Lo prefieres así?. -Dijo
Kurt pulsando el botón de un pequeño aparato
que sacó de un bolsillo, cambiando así su
imagen a otra que me era mas familiar.
-¿Cómo puedes hacer eso?
-Esto es un inductor de imágenes,
crea una especie de hologramas. Ahora solo lo uso en casos
especiales. No habría estado bien que me presentará
con mi forma real en tu casa. Pero hace mucho tiempo aprendí
a no avergonzarme ni de mi aspecto ni de lo que soy. Estoy
orgulloso de ser un mutante y de haber aprendido a utilizar
mis poderes en esta escuela.
-¿Quiere decir eso que yo también
tengo poderes?. - Poco a poco mi miedo iba desapareciendo,
dejando paso a la curiosidad.
-Claro que tienes poderes, pero están
apareciendo ahora. Antes de nada tenemos que ver de que
clase es tu poder.
-¿Clase?¿Tantos tipos diferentes
ahí?
-Me atrevería a decir que nunca
dejaremos de conocer nuevos tipos. Sin embargo hay algunos
mas marcados que otros.
¿Cuáles son algunos de esos
tipos?
-Por ejemplo Kurt es un teleportador, yo
soy telépata igual que Jean a la que ya conoces,
Kitty tiene el poder de entrar en fase con los objetos,
Ororo puede manipular el clima, Betsy es telequinetica,
Scott un energizador, pero tranquilo ya tendrás la
oportunidad de conocer a estos y muchos mas, no hay prisa...
de momento.
El Profesor me explicó el tipo de
clases que se impartían en la escuela. Desde genética
hasta fisiología mutante. Al salir del despacho de
Xavier, encontré con otra integrante de la escuela
en la sala de estar. Debió ver mi cara de preocupación
al mirar los libros que el profesor me había dado.
- No te preocupes dulzura, no es tan complicado
como parece.
-¿Te importa que lo dude? Los términos
"Teleportación y desplazamiento espacial"
no me inspiran precisamente sencillez.
- ¡Ah! Bobadas. Verás como
enseguida consigues que no te afecte la teleportación
de Rondador.
-¡¿Qué?!
- Tranquilo, ya lo descubrirás.
-¿Llevas mucho tiempo aquí?
- Menos del que creo llevar. Aquí
me han pasado miles de cosas.
-¿También te encontró
el Profesor?
- No, mas bien le encontré yo a
él. Mis poderes estaban descontrolados y necesitaba
ayuda.
- Entonces le conocías de antes.
- Si, pero eso es una historia muy larga.
Y no creo que quieras oírla.
- No creo que quieras contarla... Por cierto,
¿Cuáles son tus poderes?
- Absorbo la energía de las personas
a las que toco. En el caso de mutantes también absorbo
sus poderes momentáneamente. Supuestamente debería
poder controlar la absorción, pero por algún
motivo no puedo.
-¿Por eso vas tan tapada?
- Si, el menor contacto activa mi poder.
-¿Entonces el Profesor no ha conseguido
ayudarte?
- En ese sentido, no. Pero él me
ha dado todo por lo que hoy merece la pena que siga adelante.
Pero no nos pongamos sentimentales dulzura, ¿Sabes
ya cuál es tu talento?
- No, todavía no sé nada.
El Profesor dice que me hará unas pruebas para saber
por lo menos de que clase es.
- Tranquilo, seguro que es un buen poder.
Y aunque no te lo pareciera, recuerda siempre que es parte
de ti. No puedes eliminarlo, solo asumirlo y vivir lo mejor
posible con ello. Lo digo por experiencia.
- Por tu forma de hablar parece que has
pasado muy malos momentos.
-¡Ya te he dicho que nada de sentimentalismos!
Será mejor que vayas a descansar, mañana será
un día duro.
Unos días después, cuando
ya estaba adaptado a la escuela, o así debería
ser, el profesor empezó con las pruebas, pero solo
pudo descubrir que mi poder es de tipo Naturalizador. Algo
que aunque me explicó no entendí del todo.
Sin embargo iba a suceder algo importante en mi vida sin
necesidad de pruebas.
Ocurrió en el comedor, estando todos
juntos. Al ir a beber de mi vaso descubrí que algo
raro pasaba.
-¡EH! ¿Quién a congelado
mi agua? ¿Has sido tu Bobby?
-¿Que yo qué? ¿Y por
que iba yo a congelar tu vaso?
-¿Entonces quien a sido? -Todos
me miraban como si no me creyeran, por que curiosamente
el agua ya no estaba congelada. -Bien, no tiene gracia,
¿Quién a sido?
-Nosotros no hemos hecho nada, no insistas.
-¿Quieres decir que yo...?
-Y yo que sé, es problema tuyo.
-Espera.- Me concentré en el agua
de mi vaso, queriendo que se congelara de nuevo y para mi
sorpresa lo hizo. -Es increíble, me encuentro mareado,
pero no me importa. ¡Por fin tengo un poder!
-Genial, otro muti al que la gente puede
odiar.- Dijo Júbilo con sarcasmo.
-Esto tiene que verlo el profesor, vamos
a buscarle. -Me empujó Kitty.
-¡Esta bien, pero puedo andar solo
Kitty!
-No como yo quiero que andes, no te preocupes
y respira hondo.
De repente estaba atravesando paredes y
corriendo por el aire como si fuera un fantasma. Nunca perdonaré
a Kitty ese susto que me llevé.
-¡Profesor, profesor! ¡Alex
a manifestado su poder!
-¡¿Es eso cierto?!
-Si, profesor, eso creo. - Dije algo mareado
por el viaje.
-¿Y bien?
-He transformado el agua en hielo y después
otra vez en agua.
-Así que yo tenía razón,
un naturalizador. Ahora sólo quedan algunas pruebas
para concretar mas en el tema.
-¿Entonces no han terminado las
pruebas todavía?
-Se podría decir que acabamos de
empezar, pero tranquilo no serán pruebas muy duras.
Son para ver a que elementos afecta tu poder y de que forma
puedes manipularlos. Además así aprenderás
a utilizarlos cada vez mejor.
No sé por que, pero por la cara
que pusieron él y Kitty se me hizo difícil
creerlo.
-Quiero verte esta tarde en mi despacho,
tengo algo que enseñarte.
Cada vez me gustaba menos la cosa. Era
una sensación extraña. No tenía nada
que temer, pero lo temía todo, pero ¿qué
se puede esperar de un adolescente con tantos cambios en
su vida?
Eran las cuatro y media y me disponía
a ir al despacho del profesor. Llamé a la puerta
sabiendo que él ya sabía que yo estaba allí,
son las desventajas de tratar con telépatas, sobretodo
sin son de los más poderosos de la Tierra.
-Siéntate Alex. No se te va a hacer
fácil creer lo que te voy a decir, pero necesito
que hagas un esfuerzo. -Me dijo muy serio.
-Después de todo lo que he visto
aquí, creería cualquier cosa. ¿De que
se trata?
-Sabes que no todas las personas, sean
mutantes o no, creen que sea posible la igualdad entre ambos.
Por eso tanto por unos como por otros la humanidad esta
amenazada vez tras vez.
-Si, he visto algunos altercados en las
noticias, y más desde que estoy aquí. En España
las cosas no estaban tan mal.
-Por desgracia es sólo cuestión
de tiempo. Por eso hace falta alguien que proteja a ambos
bandos, velando por la unidad y no por la dominación
de una raza.
-Si, lo veo lógico, pero no veo
que relación tiene conmigo.
-Contigo no, con los mutantes de esta escuela.
Como mutantes, tenemos el poder para deshacer los planes
tanto de homo sapiens como de mutantes para evitar la unidad.
-¿Quiere decir que eso es lo que
hacen aquí?
-Acompáñame, ha llegado el
momento de que conozcas el resto de la escuela.
-¿El resto? Como si no fuera ya
suficientemente grande.
-Mas de lo que te podrías imaginar.
El Profesor me dirigió al pasillo
y allí pulsó un interruptor secreto. Acto
seguido en una de las supuestas columnas se abrió
la puerta de lo que parecía un ascensor.
-Los demás agradecerán que
por fin conozcas todo. No les ha sido fácil mantenerlo
oculto tanto tiempo.
Sin saber lo que se me venía encima
entré en el ascensor. Por mas que lo intentaba no
podía imaginar lo que tenía que ver. Permanecí
en silencio hasta que el ascensor volvió a abrirse.
Cuando vi lo que había detrás de las puertas
sencillamente quedé atónito. Un pasillo enorme
con paredes de metal y unas puertas redondas con unas "x"
enormes. El Profesor me empujó levemente para que
recuperara el sentido y caminara.
-¿Esto es lo que me quedaba por
ver? ¿El refugio nuclear?
-No te esfuerces por esconder tus temores.
Es normal que sientas miedo ante tanto cambio, pero no te
preocupes. Aquí estamos para ayudarte.
Mientras caminábamos me seguía
hablando.
-Mi sueño siempre a sido la unidad
entre el Homo Sapiens y el Homo Sapiens Superior. Por ello
hace ya bastantes años creé un grupo de jóvenes
mutantes para enseñarles a usar sus poderes y así
hacer frente a todos los que intenten impedir que se haga
realidad. Eso a lo que la gente llama superheroes, pero
con algunas diferencias.
-¿Y qué hay de diferente?
-Precisamente por ser mutantes los que
luchamos por esa causa, las personas nos temen y desprecian
por que piensan que somos culpables de muchos de los problemas
con mutantes. Por desgracia el mundo tiende a generalizar.
Si un mutante mata, los mutantes son asesinos; si un mutante
es terrorista, los mutantes son terroristas. Por eso existe
esta escuela, para que eso cambie.
-Es algo muy admirable, pero no suena fácil.
Paramos delante de una de las puertas que
el Profesor abrió. Me hizo pasar y vi unos paneles
de ordenadores y un ventanal que daba a una habitación
gigantesca.
-Esta es la Sala de Peligro.
-¿Por qué no me suena bien
ese nombre?
-En realidad no es para tanto, con el tiempo
te parecerá mas sencilla que la física termodinámica
aplicada.
Una puerta se abrió en la habitación
de abajo por la que entraron algunos de los profesores y
alumnos de la escuela. Scott, Jean, Logan, Kitty, Pícara
y Kurt. Todos vestidos de una forma algo extraña.
-¿Qué van ha hacer? -Pregunté
con impaciencia.
-Tranquilo, lo verás enseguida.
-Activó un micrófono que tenía cerca
y habló a los que estaban abajo. -Preparaos para
una secuencia de nivel 7, demostremos a Alex quienes son
los X-Men.
En ese momento vino a mi cabeza la pancarta
que uno de los alumnos tenía cuando llegué
a la escuela. Eso era, esos eran los X-Men. La secuencia
de entrenamiento comenzó. Toda la sala cambió
mostrando una calle de Nueva York. Todos empezaron a tomar
posiciones y con un gran sobresalto aparecieron unos enormes
robots que se disponían a atacarlos. El Profesor,
al ver mi sorpresa intentó tranquilizarme explicándome
lo que pasaba.
-En realidad es muy sencillo. La sala crea
unos hologramas físicos gracias a una alta tecnología
Shi'ar. Así podemos hacer pruebas realistas de entrenamiento.
Los robots que ves son centinelas. Unos robots que se crearon
para capturar mutantes y unos de nuestros más duros
enemigos.
Estas palabras no me consolaron mucho,
mas bien me dieron muchas cosas en qué pensar. Uno
de los más duros enemigos, eso quería decir
que había mas enemigos y no creí que fueran
sólo dos más. Sin duda mi vida había
dado un giro enorme, pero no estaba dispuesto a dar marcha
atrás.
Los meses pasaron deprisa a partir de ese
día. Aunque no pasé a formar parte de los
X-Men inmediatamente, conocí a algunos de nuestros
enemigos por la base de datos del ordenador. No tenía
ni idea de que habían salvado el mundo mas de una
vez. Y yo ni siquiera había oído hablar de
ellos. Mi poder fue creciendo y perfeccionándose.
La capacidad para manipular el agua, darle forma, cambiar
su estado, y cosas así. Todavía me quedaba
mucho por aprender. Sin embargo había conseguido
algo increíble, iba a proteger a un mundo que me
teme y me odia. Y a partir de ese día me conocerían
como Aquare.
Por Rondador
Atrás
|