ORAR CON LOS SALMOS
SALMOS DEL 51 al 100

SALMO 51 (50)

[3]. Ten piedad de mí, oh Dios, en tu bondad, por tu gran corazón, borra mi falta. [4]. Que mi alma quede limpia de malicia, purifícame tú de mi pecado. [5]. Pues mi falta yo bien la conozco y mi pecado está siempre ante mí; [6]. contra ti, contra ti sólo pequé, lo que es malo a tus ojos yo lo hice. Por eso en tu sentencia tú eres justo, no hay reproche en el juicio de tus labios. [7]. Tú ves que malo soy de nacimiento, pecador desde el seno de mi madre. [8]. Mas tú quieres rectitud de corazón, y me enseñas en secreto lo que es sabio. [9]. Rocíame con agua, y quedaré limpio; lávame y quedaré más blanco que la nieve. [10]. Haz que sienta otra vez júbilo y gozo y que bailen los huesos que moliste. [11]. Aparta tu semblante de mis faltas, borra en mí todo rastro de malicia. [12]. Crea en mí, oh Dios, un corazón puro, renueva en mi interior un firme espíritu. [13]. No me rechaces lejos de tu rostro ni me retires tu espíritu santo. [14]. Dame tu salvación que regocija, y que un espíritu noble me dé fuerza. [15]. Mostraré tu camino a los que pecan, a ti se volverán los descarriados. [16]. Líbrame, oh Dios, de la deuda de sangre, Dios de mi salvación, y aclamará mi lengua tu justicia. [17]. Señor, abre mis labios y cantará mi boca tu alabanza. [18]. Un sacrificio no te gustaría, ni querrás si te ofrezco, un holocausto. [19]. Mi espíritu quebrantado a Dios ofreceré, pues no desdeñas a un corazón contrito. [20]. Favorece a Sión en tu bondad: reedifica las murallas de Jerusalén; [21]. entonces te gustarán los sacrificios, ofrendas y holocaustos que se te deben; entonces ofrecerán novillos en tu altar.

SALMO 52 (51)

[3]. ¿Por qué de tu maldad te jactas tanto tú que te sientes fuerte en tu injusticia [4]. y meditas en crímenes todo el día? Una navaja afilada es tu lengua, hacedor de imposturas. [5]. Amas el mal más que el bien, prefieres la mentira a la verdad. [6]. Lengua embustera, que te gusta lanzar toda palabra que hace mal. [7]. Por eso Dios te aplastará, te va a tomar y echarte de tu tienda, te extirpará de la tierra de los vivos. [8]. Los buenos lo verán y temerán y dirán riéndose de él: [9]. "Miren al hombre que no hizo de Dios su fortaleza, sino que confió en sus muchas riquezas y se encastilló en su crimen". [10]. Pero yo quiero ser olivo vigoroso en la casa de Dios, en el amor de Dios yo me confío para siempre jamás. [11]. Te alabaré por todo lo que has hecho, tu Nombre será siempre mi esperanza, porque eres bueno, Señor, con los que te aman.

SALMO 53 (52)

[2]. Dijo en su corazón el insensato: "¡Mentira, Dios no existe!" Son gente pervertida, hacen cosas infames, ya no hay quien haga el bien. [3]. Se asoma Dios desde el cielo, mira a los hijos de Adán, para ver si hay alguno que valga, alguien que busque a Dios. [4]. Pero todos se han descarriado, y se han corrompido juntos. No queda ni un hombre honrado ni uno de muestra siquiera. [5]. ¿No comprenderán esos malhechores que comen a mi pueblo como se come el pan? ¡No le han pedido a Dios la bendición! [6]. ¡Mira cómo se asustan de repente! les cae una desgracia inesperada. Dios dispersa los huesos del renegado; todos se ríen de ellos: "¡Cómo Dios los ha rechazado!" [7]. ¿Quién traerá de Sión la salvación de Israel? Cuando a su pueblo Dios traiga de vuelta, habrá alegría en Jacob, Israel será colmado.

SALMO 54 (53)

[3]. Oh Dios, por tu Nombre sálvame; por tu poder hazme justicia. [4]. Oh Dios, escucha mi plegaria, escucha las palabras de mi boca, [5]. pues se alzan contra mí los arrogantes y buscan mi muerte los violentos, hombres para los cuales Dios no cuenta.. [6]. Pero a mí Dios me ayuda, entre los que me apoyan está el Señor. [7]. Que el mal recaiga sobre los que me espían; destrúyelos, Señor, pues tú eres fiel. [8]. Te ofreceré de buena gana un sacrificio, y alabaré tu nombre, porque es bueno, [9]. pues me has sacado de cualquier angustia y he visto humillado a mis enemigos.

SALMO 55 (54)

[2]. Oh Dios, pon atención a mi plegaria no desatiendas mis súplicas. [3]. Atiéndeme y respóndeme: me agito lamentándome y gimiendo, [4]. al oír la voz del enemigo y las amenazas del impío. [5]. Con sus aullidos me ensordecen y me persiguen con alevosía. [6]. Mi corazón se estremece en mi pecho, una angustia mortal me sobrecoge; me invaden el miedo y el terror y el pavor me atenaza. Y yo dije: [7]. Si tuviera alas de paloma volaría a donde pudiera posarme. [8]. Huiría muy lejos, y pasaría la noche en el desierto. [9]. Buscaría un asilo a toda prisa contra la tempestad y contra el viento. [10]. Dispérsalos, Señor, confúndeles las lenguas, pues violencia y discordia he visto en la ciudad; [11]. rondan por sus murallas día y noche y dentro están la injusticia y el crimen. [12]. El mal aloja en ella; de su plaza no se alejan la astucia y el engaño. [13]. Si llegara a insultarme un enemigo, yo lo soportaría; si el que me odia se alzara en contra mía, me escondería de él; [14]. mas fuiste tú, un hombre como yo, mi familiar, mi amigo, [15]. a quien me unía una dulce amistad; juntos íbamos a la casa de Dios en alegre convivencia. [16]. Que la muerte los sorprenda, que bajen vivos al lugar de los muertos, pues el mal se cobija en su interior. [17]. Pero yo clamo a Dios y el Señor me salvará. [18]. De tarde, de mañana, al mediodía, me lamento y me aflijo y escuchará mi voz. [19]. Me dará la paz, me sacará del combate, aaunque muchos estén en contra mía. [20]. Dios atenderá y los humillará, el que reina desde siempre. ¿Podrán convertirse si no temen a Dios? [21]. Alzan la mano contra sus amigos, no cumplen sus compromisos, [22]. su boca es más untuosa que una crema pero su corazón es agresivo; sus palabras, más suaves que el aceite, son espadas desenvainadas. [23]. Descarga en el Señor todo tu peso, porque él te sostendrá; no dejará que el justo se hunda para siempre. [24]. Tú, oh Dios, los echarás al pozo de la muerte los hombres sanguinarios y embusteros: no llegarán a la mitad de su vida, pero yo, confío en ti.

SALMO 56 (55)

[2]. Oh Dios, ten piedad de mí, que me hostilizan; me acosan asaltantes todo el día, [3]. me hostigan todo el día y me miran cómo me debato. ¡Qué numerosos son mis adversarios! [4]. En ti pondré, oh Altísimo, mi confianza el día que tenga miedo. [5]. Renuevo mi fe en las palabras de Dios, confío en Dios y no temo más: ¿qué me puede hacer un ser de carne? [6]. Oigo todo el día palabras hirientes, no piensan más que en hacerme daño. [7]. Se agrupan, se ocultan, me siguen el rastro, se lanzan a la caza de mi vida. [8]. Después de tanta maldad, que no se escapen, que sobre ellos recaiga, oh Dios, la furia de los paganos. [9]. Tu contaste mis disgustos, recogiste mis lágrimas en tu odre. [10]. Retrocederán mis enemigos el día que te invoque. Sé muy bien que Dios está conmigo. [11]. Mi fe renuevo en las palabras de Dios, tengo fe en la palabra del Señor; [12]. confío en Dios y no temo más, ¿qué puede hacerme un hombre? [13]. No me olvido, oh Dios, de mis promesas, te ofreceré sacrificios para darte gracias, [14]. porque me sacaste de la muerte; no dejaste que diera un paso en falso. En presencia de Dios seguiré caminando a la luz de los vivos.

SALMO 57 (56)

[2]. Piedad de mí, oh Dios, piedad de mí, pues en ti se refugia el alma mía, a la sombra de tus alas me cobijo hasta que haya pasado la tormenta. [3]. Yo clamo al Dios Altísimo, al Dios que de mí cuida. [4]. Que del cielo mande alguien a salvarme de las manos de aquellos que me acosan; envíe Dios su gracia y su verdad. [5]. Yo duermo rodeado de leones, que devoran a los hijos de los hombres, sus dientes son lanzas y flechas, su lengua es una espada acerada. [6]. Muéstrate, oh Dios, por encima de los cielos, y que brille tu luz en toda la tierra. [7]. Habían tendido un lazo en mi camino, allí querían que cayera; ante mí cavaron una trampa pero ellos cayeron dentro. [8]. Oh Dios, mi corazón está dispuesto, mi corazón está atento, quiero cantar y tocar para ti. [9]. Despiértate, corazón mío, despiértense arpas y cítaras, que quiero a la aurora despertar. [10]. Te alabaré, Señor, entre los pueblos, te cantaré en todas las provincias, [11]. pues tu amor está a la altura de los cielos y tu verdad se eleva hasta las nubes. [12]. Muéstrate, oh Dios, por encima de los cielos, y que brille tu gloria en toda la tierra.

SALMO 58 (57)

[2]. Dioses, ¿será verdad que hacen justicia y gobiernan como es justo a los hijos de los hombres? [3]. Pero no, de adrede cometen injusticia y sus manos le imponen al país la violencia. [4]. Desde el seno materno andan descarriados los impíos; desde el vientre de su madre se desvían los que dicen la mentira. [5]. Su veneno es veneno de serpiente, son sordos como el áspid que se tapa el oído [6]. para no oír la voz del encantador, del que doma a las serpientes. [7]. Oh Dios, rompe los dientes de su boca, quiebra, Señor, sus colmillos de leones. [8]. Que se escurran como agua de un vaso roto, que se sequen como hierba pisoteada. [9]. Que sean cual babosa que se va deshaciendo, o como el aborto que no ha visto el sol, [10]. como zarza quemada antes de que claven sus espinas: ¡que los arrebate un torbellino! [11]. ¡Qué alegría la del justo al ver la venganza! lavará sus pies en la sangre del impío. [12]. Y dirán: "¡Sí, se gana con ser justo, sí, hay un Dios para juzgar al mundo!"

SALMO 59 (58)

[2]. ¡Dios mío, líbrame de mis enemigos, protégeme de mis agresores; [3]. líbrame de los que hacen la maldad, sálvame de los hombres criminales! [4]. Mira cómo acechan a mi vida, cuántos poderosos se juntan contra mí. Señor, en mí no hay crimen ni pecado, [5]. pero sin falta mía acuden y se aprestan. Despiértate, ven a mi encuentro y mira. [6]. Señor, Dios Sabaot, Dios de Israel, despiértate, castiga a esos paganos, sé inclemente con todos esos renegados. [7]. Vuelven de tarde, ladran como perros, andan dando vueltas por la ciudad. [8]. A toda boca dicen barbaridades, de sus labios salen como espadas: «¡Escuche Dios, si puede!»¿ [9]. Pero tú, Señor, te burlas de ellos, te ríes de esos incrédulos. [10]. Oh tú, mi fuerza, hacia ti miro, pues Dios es mi ciudadela. [11]. Si mi Dios viene a mí en su bondad, me hará ver la pérdida de los que me espían. [12]. Oh Dios, ordena su masacre, pues tu pueblo no debe olvidarlo. Tú tan valiente persíguelos y mátalos, oh Señor, nuestro escudo. [13]. No hay palabra de sus labios que en su boca no sea pecado. Quedarán atrapados en su orgullo, en los insultos y mentiras que pronuncian. [14]. En tu furor aplástalos, destrúyelos y que ya no sean más. Entonces se sabrá que Dios reina en Jacob y hasta los confines de la tierra. [15]. Que a la tarde regresen, que ladren como perros, que anden dando vueltas por la ciudad [16]. a la caza de algo que comer y que gruñan si no se repletan. [17]. Pero yo cantaré tu poder, y desde la mañana contaré tus bondades; porque tú has sido para mí una ciudadela y mi refugio en el día de la angustia. [18]. Oh mi fuerza, yo quiero cantarte, mi Bastión es un Dios siempre bueno conmigo

SALMO 60 (59)

[3]. Oh Dios, nos rechazaste, nos hiciste pedazos, tú estabas enojado, pero vuelve a nosotros. [4]. Sacudiste la tierra, la partiste; repara sus grietas, pues se hunde. [5]. Impusiste a tu pueblo duras pruebas, nos diste a beber vino embriagante. [6]. Portabas la bandera de los que te temen, pero la pusiste detrás para que huyeran del arco. [7]. Libera ahora a los que tú amas, sálvanos con tu diestra y respóndenos. [8]. Dios ha hablado en su santuario: "Salto de gozo, voy a repartir Sichem y a lotear el valle de Sucot. [9]. Míos serán Galaad y Manasés, Efraín será el casco de mi cabeza, Judá será mi bastón de mando. [10]. Moab será ´la vasija en que me lavo; a Edom le lanzo mi sandalia, y oyen mi grito de guerra los filisteos.» [11]. ¿Quién me guiará hasta la ciudad fuerte? ¿quién me conducirá hasta Edom? [12]. ¿Quién sino tú, oh Dios, que nos rechazaste y que no sales más con nuestras tropas? [13]. Danos tu ayuda contra el enemigo, pues de nada sirve la ayuda del hombre. [14]. Junto con Dios haremos maravillas, él pisoteará a nuestros adversarios.

SALMO 61 (60)

[2]. Oh Dios, escucha mi clamor, atiende a mi plegaria. [3]. Desde el confín de la tierra yo te grito, mientras el corazón me desfallece. [4]. Llévame a la roca muy alta para mí, pues tú eres mi refugio, una torre poderosa ante el enemigo. [5]. Quiero compartir tu tienda para siempre, cobijarme en el repliegue de tus alas. [6]. Pues tú, oh Dios, escuchaste mis votos; cumples el deseo de los que temen tu nombre. [7]. Prolonga los días del rey, multiplícalos, que vea transcurrir generaciones. [8]. Que reine y sirva a Dios eternamente, que lo guarden tu gracia y fidelidad. [9]. Entonces cantaré por siempre a tu nombre y cumpliré mis promesas día tras día.

SALMO 62 (61)

[2]. En Dios sólo descansa el alma mía, de él espero mi salvación. [3]. Sólo él es mi roca y mi salvador, si es mi fortaleza, no he de vacilar. [4]. ¿Hasta cuándo se lanzan todos contra uno, para juntos demolerlo como se echa abajo un muro, como se derriba una cerca? [5]. Todos sus proyectos son sólo engaños, su placer es mentir; con lo falso en la boca ellos bendicen, y en su interior maldicen. [6]. Sólo en Dios tendrás tu descanso, alma mía, pues de él me viene mi esperanza. [7]. Sólo él es mi roca y mi salvador, si es mi fortaleza, no he de vacilar. [8]. En Dios están mi salvación y mi gloria, él es mi roca y mi fuerza, en él me abrigo. [9]. Pueblo mío, confíen siempre en él, abran su corazón delante de él, Dios es nuestro refugio. [10]. El vulgo no es más que una pelusa, y de los de arriba no se puede fiar. Si en la balanza se pusieran todos, ni un soplo pesarían [11]. No vayan a contar con la violencia ni se hagan ilusiones con la rapiña; el corazón no apeguen a las riquezas cuando se acrecientan. [12]. Una vez Dios habló, dos cosas yo entendí: Que de Dios es la fuerza, y tuya es, oh Señor, también la gracia. Que eres tú quien retribuye a cada cual según sus obras.

SALMO 63 (62)

[2]. Oh Dios, tú eres mi Dios, a ti te busco, mi alma tiene sed de ti; en pos de ti mi carne languidece cual tierra seca, sedienta, sin agua. [3]. Por eso vine a verte en el santuario para admirar tu gloria y tu poder. [4]. Pues tu amor es mejor que la vida, mis labios tu gloria cantarán. [5]. Quiero bendecirte mientras viva y las manos en alto invocar tu Nombre. [6]. Mi alma está repleta, pingüe y blanda, y te alaba mi boca con labios jubilosos. [7]. Cuando estoy en mi cama pienso en ti, y durante la noche en ti medito, [8]. pues tú fuiste un refugio para mí y salto de gozo a la sombra de tus alas. [9]. Mi alma se estrecha a ti con fuerte abrazo y tu diestra me toma de la mano. [10]. Los que en vano quieren perderme irán a parar debajo de tierra. [11]. Serán muertos al filo de la espada, servirán de festín a los chacales. [12]. El rey se sentirá feliz en Dios, y cuantos juran por él se gloriarán: "Por fin se acalló a los mentirosos".

SALMO 64 (63)

[2]. Escucha, oh Dios, mi voz cuando me quejo, me amenaza el enemigo, guarda mi vida; [3]. escóndeme del complot de los malvados y de las maniobras de los criminales. [4]. Afilaron sus lenguas como espada, tienen sus flechas, palabras de amenaza, [5]. que tiran a ocultas contra el inocente, las lanzan de improviso y sin miedo. [6]. Se animan entre sí para hacer el mal, estudian cómo disimular la trampa y dicen: "¿Quién verá [7]. o quién descubrirá nuestros secretos?" Los sacará a la luz el que escudriña el fondo del hombre, lo profundo del ser. [8]. Pero Dios les lanza sus flechas, y se ven heridos de repente. [9]. Sus propias palabras los hicieron caer y los que los ven los miran sin piedad. [10]. Cada cual entonces empieza a temer, dice en voz alta que es obra de Dios, y comprende su acción . [11]. El justo se alegrará en el Señor y en él confiará; se congratularán todos los de recto corazón.

SALMO 65 (64)

[2]. En Sión, oh Dios, conviene alabarte y en Jerusalén cumplir nuestras promesas, [3]. pues tú has oído la súplica. Todo mortal viene a ti con sus culpas a cuesta; nuestros pecados nos abruman pero tú los perdonas. [5]. Feliz tu invitado, tu elegido para hospedarse en tus atrios. Sácianos con los bienes de tu casa, con las cosas sagradas de tu Templo. [6]. Tú nos responderás, como es debido, con maravillas, Dios Salvador nuestro, esperanza de las tierras lejanas y de las islas de ultramar, [7]. tú que fijas los montes con tu fuerza y que te revistes de poder. [8]. Tú calmas el bramido de los mares y el fragor de sus olas; tú calmas el tumulto de los pueblos. [9]. Tus prodigios espantan a los pueblos lejanos, pero alegran las puertas por donde el sol nace y se pone. [10]. Tú visitas la tierra y le das agua, tú haces que dé sus riquezas. Los arroyos de Dios rebosan de agua para preparar el trigo de los hombres. Preparas la tierra, [11].regando sus surcos, rompiendo sus terrones, las lluvias la ablandan, y bendices sus siembras. [12]. Coronas el año de tus bondades, por tus senderos corre la abundancia; [13]. las praderas del desierto reverdecen, las colinas se revisten de alegría; [14]. sus praderas se visten de rebaños y los valles se cubren de trigales, ¡ellos aclaman, o mejor ellos cantan!

SALMO 66 (65)

[2]. Aclamen a Dios en toda la tierra, canten salmos a su glorioso nombre, hagan alarde de sus alabanzas. [3]. Digan a Dios: ¡Qué terribles son tus obras! Tu fuerza es tal que tus enemigos se convierten en tus aduladores. [4]. Toda la tierra ante ti se inclina, te canta y celebra tu Nombre. [5]. Vengan a ver las obras de Dios: sus milagros que a los hombres espantan. [6]. Transforma el mar en tierra firme, por el río pasaron caminando; ¡Que para él sean nuestros festejos, para el Valiente, siempre vencedor! [7]. Con sus ojos vigila a las naciones no sea que se alcen los rebeldes. [8]. Bendigan, pueblos, a nuestro Dios, que se escuchen sus voces, que lo alaban, [9]. porque él nos ha devuelto a la vida y no dejó que tropezaran nuestros pies. [10]. ¿Oh Dios, por qué nos examinaste y nos pusiste en el crisol como la plata? [11]. Nos hiciste caer en la trampa y la angustia nos apretó el estómago. [12]. Dejaste que un cualquiera cabalgara sobre nuestras cabezas, por el fuego y por el agua hemos pasado pero, al fin, nos has hecho respirar. [13]. Llegaré hasta tu Casa con holocaustos, y te cumpliré mis votos, [14]. que en mi angustia mis labios pronunciaron y ratificó mi boca. [15]. Te ofreceré animales bien cebados, hacia ti subirá el humo de los corderos, te inmolaré bueyes y chivos. [16]. Vengan a oírme los que temen a Dios, les contaré lo que hizo por mí. [17]. Mi boca le gritaba alabanzas pues estaban debajo de mi lengua. [18]. Si hubiere visto maldad en mi corazón, el Señor no me habría escuchado. [19]. Pero Dios me escuchó y atendió a la voz de mi plegaria. [20]. ¡Bendito sea Dios, que no desvió mi súplica ni apartó de mi su amor!

SALMO 67 (66)

[2]. ¡Que Dios tenga piedad y nos bendiga, nos ponga bajo la luz de su rostro! [3]. Para que conozcan en la tierra tu camino, tu salvación en todas la naciones. [4]. Que los pueblos te den gracias, oh Dios, que todos los pueblos te den gracias.. [5]. Que los poblados se alegren y te canten. Pues tú juzgas los pueblos con justicia, tú riges a los pueblos de la tierra. [6]. Que los pueblos te den gracias, oh Dios, que todos los pueblos te den gracias. [7]. Ha entregado la tierra su cosecha, Dios, nuestro Dios, nos dio su bendición; [8]. que nos bendiga Dios, y sea temido hasta los confines de la tierra.

SALMO 68 (67)

[2]. Que Dios se pare y sus enemigos se dispersen, que huyan ante él los que lo odian. [3]. Como humo al viento, así tú los disipas, como cera en el fuego se deshacen. [4]. En presencia de Dios los malos perecen, mientras que los justos se regocijan, y ante Dios saltan y gritan de alegría. [5]. Canten a Dios y toquen a su Nombre, abran camino al que cabalga en las nubes, alégrense en Dios y bailen ante él. [6]. Padre del huérfano, defensor de las viudas, ese es Dios en su santa morada. [7]. Al solitario le da el calor de hogar, deja libre al preso encadenado, a los rebeldes los deja en calabozos. [8]. Oh Dios, cuando saliste al frente de tu pueblo, para tomar el camino del desierto, [9]. la tierra tembló y los cielos destilaron en presencia de Dios, el Dios de Israel. [10]. Esparciste una lluvia generosa para reanimar a los tuyos extenuados, [11]. tu familia encontró una morada, la que en tu bondad destinabas a los pobres. [12]. El Señor ha mandado una palabra, y es buena noticia para el gran ejército: [13]. ¡Huyen, huyen los reyes con sus tropas! Una sirvienta reparte el botín: [14]. alas de paloma cubiertas de plata, con sus plumas color de oro. [15]. Mientras el Omnipotente vencía a los reyes, caía nieve en el monte Salmón. [16]. Montes de Dios, montes de Basán, montes escarpados, montes de Basán: [17]. ¿por qué miran celosos, montes escarpados, al monte que Dios quiso habitar? Sepan que el Señor lo habita para siempre. [18]. Los carros de Dios son miles y miles, en ellos vino del Sinaí al Santuario. [19]. Subiste a las alturas, tomaste cautivos, y recibiste hombres en tributo. Hasta los rebeldes se quedarán a tu lado. [20]. ¡Bendito sea el Señor día tras día! El Dios que salva se encarga de nosotros. [21]. Se hizo para nosotros un Dios que libera, con Yahvé, el Señor, escapamos a la muerte. [22]. Dios aplasta la cabeza de sus enemigos, el cráneo de los habituados al crimen. [23]. El Señor lo dijo: "Los traeré de Basán y de las profundidades del mar, [24]. para que hundas los pies en su sangre y hasta la lengua de tus perros reciba su parte de los enemigos." [25]. He visto, oh Dios, tus procesiones, las procesiones de mi Dios, de mi rey, en el santuario. [26]. Los cantores van delante, los músicos detrás, en medio van las niñas tocando tamboriles. [27]. ¡Bendigan a Dios con coros, bendigan al Señor en las fiestas de Israel! [28]. Benjamín, el menor, abre el cortejo, los príncipes de Judá con ropas bordadas, los príncipes de Zabulón, los de Neftalí. [29]. Oh Dios, habla con fuerza, con la fuerza que manifestaste con nosotros. [30]. Desde tu templo que domina Jerusalén, donde los reyes te aportan sus ofrendas, [31]. amenaza al monstruo de los cañaverales, al tropel de toros, a los dueños de los pueblos para que se sometan y te ofrezcan oro y plata. Dispersa a los pueblos que aman la guerra. [32]. Desde Egipto vendrán los más ricos, Etiopía tenderá a Dios sus manos. [33]. Reinos de la tierra, canten a Dios, toquen para el Señor, [34]. que cabalga por los cielos seculares. ¡Oigan su voz, su voz que es poderosa! [35]. Reconozcan el poder de Dios, él es grande en Israel, y en lo alto, poderoso. [36]. Dios es terrible desde su santuario, el, el Dios de Israel, él da a su pueblo fuerza y poder.

SALMO 69 (68)

[2]. Oh Dios, sálvame, que las aguas me llegan hasta el cuello. [3]. Me estoy hundiendo en un cieno profundo, y no hay dónde apoyarme. Me vi arrastrado a profundas aguas y las olas me cubren. [4]. Me agoto de gritar, me arde la garganta, y mis ojos se cansan de esperar a mi Dios. [5]. Más que los cabellos de mi cabeza son los que me odian sin motivo. Son más fuertes que yo los que con calumnias me persiguen. ¿Cómo devolveré lo que no he robado? [6]. Tú sabes, oh Dios, si me he extraviado, pues no te están escondidos mis errores. [7]. No avergüences por mí a los que en ti esperan, Señor, Dios Sabaot, ni humilles por causa mía a los que te buscan, oh Dios de Israel. [8]. Por ti fue que soporté el insulto, y la vergüenza me cubrió la cara; [9]. me volví como un extraño a mis hermanos, un desconocido para los hijos de mi madre. [10]. El celo de tu casa me devora, los insultos de los que te insultan recaen sobre mí. [11]. Si me aflijo con ayunos, eso me vale insultos; [12]. si me visto de saco, ellos se burlan de mí. [13]. Se ríen de mí los que se sientan en la plaza, y a los bebedores doy un tema de canción. [14]. Pero a ti, oh Dios, sube mi oración, sea ése el día de tu favor. Según tu gran bondad, oh Dios, respóndeme, sálvame tú que eres fiel. [15]. Sácame del barro, que no me hunda; líbrame del vértigo del agua profunda. [16]. Que las olas no me sumerjan, ni me trague el torbellino ni el pozo cierre sobre mí su boca. [17]. Respóndeme, Señor, pues tu amor es bondad, vuélvete hacia mí por tu gran misericordia. [18]. No escondas a tu siervo tu rostro, me siento angustiado, respóndeme pronto. [19]. Ven, acércate a mí y rescátame, líbrame de tantos enemigos. [20]. Tú conoces mi humillación, mis adversarios están todos a tu vista. [21]. Tanta ofensa me ha partido el corazón, mi vergüenza y confusión son irremediables. Esperé compasión, pero fue en vano, alguien que me consolara, y no lo hallé. [22]. En mi comida me echaron veneno, y para la sed me dieron vinagre. [23]. Que un traidor los invite a cenar, y se vuelva una trampa su banquete. [24]. Que pierdan la vista y queden a ciegas, que siempre caminen encorvados. [25]. Arroja sobre ellos tu furor, que los alcance el fuego de tu ira. [26]. Que su propiedad quede devastada y sus carpas sin habitantes, [27]. porque persiguieron al que tú heriste y aumentaron los dolores de tu víctima. [28]. Impútales falta tras falta y que de ellas nunca se libren; [29]. sean borrados del libro de los vivos, no sean inscritos en la lista de los justos. [30]. ¡Pero a mí, humillado y afligido, que me levante, oh Dios, tu ayuda! [31]. Celebraré con un canto el nombre de Dios, proclamaré sus grandezas, le daré gracias. [32]. Esto le agradará al Señor más que una víctima, más que un ternero con cuernos y pezuñas. [33]. Vean esto, los humildes, y regocíjense. ¡Reanímense, los que buscan al Señor! [34]. Pues el Señor escucha a los pobres, no desdeña a los suyos prisioneros. [35]. Que lo aclamen los cielos y la tierra, los mares y cuanto bulle en su interior. [36]. Pues Dios salvará a Sión y reconstruirá las ciudades de Judá: allí habrá de nuevo casas y propiedades. [37]. Los hijos de sus siervos serán los herederos, y allí morarán los que aman su Nombre.

SALMO 70 (69)

[2]. Dígnate, oh Dios, librarme; apresúrate, Señor, en socorrerme. [3]. Queden avergonzados y humillados los que buscan mi muerte. Que retrocedan, confundidos, los que se alegran con mi desgracia. [4]. Que se escondan de vergüenza los que dicen: "¡Esta vez lo pillamos!" [5]. Pero que en ti se alegren y regocijen todos los que te buscan; y los que esperan tu salvación repetirán: "¡El Señor ha sido grande!" [6]. ¡Tú ves cuán pobre soy y desdichado! oh Dios, ven pronto a verme. ¡Tú eres mi socorro, mi liberador, Señor, no tardes más!

SALMO 71 (70)

[1]. En ti, Señor, confío, que no me decepcione. [2]. En tu justicia tú querrás defenderme, inclina a mí tu oído y sálvame. [3]. Sé para mí una roca de refugio, una ciudad fortificada en que me salve, pues tú eres mi roca, mi fortaleza. [4]. Líbrame, oh Dios, de la mano del impío, de las garras del malvado y del violento, [5]. pues tú eres, Señor, mi esperanza, y en ti he confiado desde mi juventud. [6]. En ti me apoyé desde mis primeros pasos, tú me atrajiste desde el seno de mi madre, y para ti va siempre mi alabanza. [7]. Pero ahora para muchos soy un escándalo, y sólo me quedas tú, mi amparo seguro. [8]. Llena de tu alabanza está mi boca, de tu esplendor, el día entero. [9]. No me despidas ahora que soy viejo, no te alejes cuando mis fuerzas me abandonan. [10]. Pues mis enemigos hablan contra mí y los que esperan mi muerte hacen sus planes. [11]. Dicen: "Dios lo ha abandonado; persíganlo y agárrenlo, nadie lo ayudará". [12]. Oh Dios, no te alejes de mí, Dios mío, ven pronto a socorrerme. [13]. Que queden humillados, cubiertos de vergüenza, los que me ponen asechanzas. Que el insulto y la infamia los envuelvan a los que quieren mi desgracia. [14]. Yo entonces, siempre en ti esperaré, y te alabaré como no se ha hecho nunca. [15]. Mi boca contará tus obras justas y tu salvación a lo largo del día, pues son más de lo que podría decir. [16]. Ahondaré las hazañas del Señor, recordaré tu justicia que es sólo tuya. [17]. Oh Dios, me has enseñado desde joven, y hasta ahora anuncié tus maravillas; [18]. si ahora estoy viejo y decrépito, oh Dios, no me abandones. A esta generación anunciaré tu poder, y a los que vengan después, tu valentía [19]. y tu justicia, oh Dios, que llega al cielo. Pues, ¿quién como tú, oh Dios, que has hecho grandes cosas? [20]. Tú que me hiciste pasar tantas penas y miserias, volverás para hacerme revivir, y me harás subir de nuevo del abismo. [21]. Volverás a ponerme de pie y tendré de nuevo tu consuelo. [22]. Entonces te daré gracias al son del arpa por tu fidelidad, oh Dios. Con la cítara te entonaré salmos, oh Santo de Israel. [23]. Te aclamarán mis labios y mi alma que tú redimiste. [24]. Tarareará mi lengua todo el día: "Es cierto que él es justo, pues están confundidos y humillados los que querían mi desgracia".

SALMO 72 (71)

[1]. Oh Dios, comunica al rey tu juicio, y tu justicia a ese hijo de rey, [2]. para que juzgue a tu pueblo con justicia y a tus pobres en los juicios que reclaman. [3]. Que montes y colinas traigan al pueblo la paz y la justicia. [4]. Juzgará con justicia al bajo pueblo, salvará a los hijos de los pobres, pues al opresor aplastará. [5]. Durará tanto tiempo como el sol, como la luna a lo largo de los siglos. [6]. Bajará como la lluvia sobre el césped, como el chubasco que moja la tierra. [7]. Florecerá en sus días la justicia, y una gran paz hasta el fin de las lunas. [8]. Pues domina del uno al otro Mar, del Río hasta el confín de las tierras. [9]. Ante él se arrodillará su adversario, y el polvo morderán sus enemigos. [10]. Los reyes de Tarsis y de las islas le pagarán tributo; los reyes de Arabia y de Etiopía le harán llegar sus cuotas. [11]. Ante él se postrarán todos los reyes, y le servirán todas las naciones. [12]. Pues librará al mendigo que le clama, al pequeño, que de nadie tiene apoyo; [13]. él se apiada del débil y del pobre, él salvará la vida de los pobres; [14]. de la opresión violenta rescata su vida, y su sangre que es preciosa ante sus ojos. [15]. Que él viva, que le den oro de Arabia, y que sin tregua rueguen por él; lo bendecirán el día entero. [16]. ¡Abundancia de trigo habrá en la tierra, que cubrirá la cima de los montes; que abunde en fruto como el Líbano, se multiplicarán como hierba de la tierra! [17]. Que su nombre permanezca para siempre, y perdure por siempre bajo el sol. En él serán benditas todas las razas de la tierra, le desearán felicidad todas las naciones. [18]. Bendito sea el Señor, Dios de Israel, pues sólo él hace maravillas. [19]. Bendito sea por siempre su nombre de gloria, que su gloria llene la tierra entera. ¡Amén, amén! [20]. Aquí terminan las plegarias de David, hijo de Jesé.

SALMO 73 (72)

[1]. "Dios se porta muy bien con Israel con los que tienen puro el corazón". [2]. Pero yo, por poco mi pie no tropieza y mis pasos casi se resbalan; [3]. yo sentía envidia de los malos, viendo lo bien que le va a los impíos. [4]. Para ellos no existe el sufrimiento, su cuerpo está gordo y lleno de salud. [5]. No comparten las penurias de los hombres ni les tocan pruebas como a los demás. [6]. Por eso como un collar lucen su orgullo, por ropa llevan puesta la violencia, [7]. transpiran por sus poros la maldad, su corazón desborda de planes ambiciosos. [8]. Se burlan mientras traman sus maldades, con soberbia profieren amenazas; [9]. hablan como dueños del cielo y con su lengua brincan sobre el país. [10]. Por eso mi pueblo va tras ellos, porque en ellos sólo brilla el éxito; [11]. y dicen: "¿Dios lo verá? ¿tendrá de esto una idea el Altísimo? [12]. Miren, pues, cómo son los impíos y sin problemas amasan sus fortunas. [13]. ¿De qué me sirve tener un corazón puro y mantener mis manos inocentes, [14]. cuando todos los días me apalean y no hay mañana en que no me castiguen?" [15]. Si hubiera dicho: "Voy a hablar como ellos", habría traicionado la raza de tus hijos. [16]. Traté, pues, de poderlo comprender, pero era para mí cosa difícil. [17]. Pero un día penetré en los secretos de Dios, y me di cuenta de cuál será su fin. [18]. Pues los pones en un lugar resbaladizo y luego los empujas al abismo. [19]. ¿Cómo? ¿están en la ruina en un momento? Ya no están, trágico fue su fin. [20]. Señor, como de un sueño al despertar, te levantas y disipas su imagen. [21]. Cuando se exasperó mi corazón y punzadas sentía en mis entrañas, [22]. era estupidez, no cordura y no comprendía más que las bestias. [23]. ¿No estado yo contigo todo el tiempo? Me tomaste de mi mano derecha, [24]. me guías conforme a tus designios y me llevas de la mano tras de ti. [25]. ¿A quién tengo en los cielos sino a ti? y fuera de ti nada más quiero en la tierra. [26]. Mi carne y mi corazón se consumen por ti, mi Roca, mi Dios, que es mío para siempre. [27]. Los que se alejan de ti se pierden, tú aniquilas a los que te son infieles. [28]. Para mí lo mejor es estar junto a Dios, he puesto mi refugio en el Señor; proclamaré tus obras en las puertas de Sión.

SALMO 74 (73)

[1]. ¿Por qué, oh Dios, esos continuos rechazos, y esa ira contra el rebaño de tu redil? [2]. Acuérdate de tu comunidad, que antiguamente adquiriste y rescataste para que fuera tu tribu y heredad con el monte Sión donde tú moras. [3]. Dirige tus pasos a esas ruinas sin remedio; saqueó todo, el enemigo, en el santuario. Lanzaron alaridos en tu tienda, a la entrada pusieron la bandera extranjera. [5]. Lo derribaron todo con el hacha como leñadores en el bosque; [6]. el enmaderado y sus esculturas los demolieron a machete y azuela. [7]. Prendieron fuego a tu santuario y profanaron la morada de tu Nombre. [8]. Dijeron: "¡Acabemos con ellos de una vez!" y en el país incendiaron todos los santuarios. [9]. Ya no vemos signos de ti, ya no hay profetas, y nadie entre nosotros que nos diga hasta cuando. [10]. ¿Hasta cuándo, oh Dios, blasfemará el opresor y seguirá el enemigo ultrajando tu nombre? [11]. ¿Por qué retiras tu mano? ¿o la tienes tomada de la cintura? [12]. ¿No eres acaso desde siempre mi Dios, mi rey, tú, el autor de las liberaciones del país? [13]. Tú con tu poder, dividiste el mar, y aplastaste las cabezas de monstruos marinos. [14]. Rompiste las cabezas de Leviatán y lo diste por comida a las tortugas de mar. [15]. Tú hiciste brotar fuentes y torrentes, tú secaste ríos inagotables. [16]. Tuyo es el día y tuya es la noche, tú ajustas la luz y el sol. [17]. Pusiste todos los límites de la tierra, y formaste el invierno y el verano. [18]. No lo olvides, el enemigo insultó al Señor, un pueblo de locos ultrajó tu nombre. [19]. No entregues a las fieras el alma que te da gracias, no olvides para siempre la vida de tus pobres. [20]. Mira cómo han guardado tu alianza, en las cuevas del país, lugares de resistencia. [21]. Que el oprimido no vuelva avergonzado, que el pobre y el pequeño puedan alabar tu nombre. [22]. Levántate, oh Dios, y defiende tu causa, te insultan todo el día, no olvides a esos locos. [23]. No olvides el alboroto de tus adversarios y el clamor siempre creciente de tus agresores.

SALMO 75 (74)

[2]. Te damos gracias, oh Dios, te damos gracias, cuenten tus prodigios los que invocan tu nombre. [3]. "Déjenme fijar la fecha y yo haré el juicio, yo impondré la justicia." [4]. Se derrumba la tierra con sus habitantes, mas yo soy quien afianzó sus columnas. [5]. Digo a los arrogantes: "¡Ya basta de violencias!" y a los incrédulos: "No alcen los cuernos, [6]. no levanten tanto su cornamenta ni lancen desafíos contra la Roca". [7]. Pues, he aquí que viene, no del oriente ni del occidente, ni del desierto ni de las montañas, [8]. pero sí viene Dios, que es el juez, para humillar a unos, y ensalzar a otros. [9]. En su mano el Señor tiene la copa de vino espumante y embriagador. La escancia, y la vacian hasta la borra al beberla todos los malos de la tierra. [10]. Yo podría alargarme, no terminaría, cantaré salmos al Dios de Jacob: [11]. aserruchará los cuernos de los malvados, y se alzarán los cuernos de los justos.

SALMO 76 (75)

[2]. En Judá Dios se ha dado a conocer, grande es su nombre en Israel, [3]. pues en Salem está su tienda y su morada en Sión. [4]. Allí rompió las flechas del arco, el escudo, la espada, las armas de la guerra. [5]. Allí estás radiante, majestuoso, triunfante sobre montañas de trofeos: [6]. ¡todo se les quitó! Los valientes no despertaban de su sueño, el ejército entero, todos desfallecieron. [7]. Al oír tu amenaza, Dios de Jacob, carro y caballo quedaron petrificados. [8]. ¡Qué terrible eres tú!, ¿quién te resistirá, el día de tu ira? [9]. Si en los cielos dictas la sentencia, la tierra se asusta y queda sin palabras. [10]. Dios entonces se levanta, hace justicia y salva a todos los humildes de la tierra. [11]. El furor del hombre redundará en tu gloria, los que escapen de tu cólera te alabarán. [12]. ¡Hagan votos al Señor, al Dios de ustedes, y vengan de todas partes a cumplirlos, traigan ofrendas para el Dios terrible! [13]. El apaga el coraje de los príncipes y es terrible para los reyes de la tierra.

SALMO 77 (76)

[2]. En voz alta clamo a Dios, en voz alta para que me escuche. [3]. Busqué al Señor, en el momento de la prueba, de noche sin descanso, hacia él tendí mi mano y mi alma se negó a ser consolada. [4]. No me acuerdo de Dios sin que no gima, si medito, una duda acosa mi espíritu. [5]. No me permite dormir, me perturbo y me faltan las palabras. [6]. Es que pienso en los días de otrora, en los tiempos antiguos... [7].Y me acuerdo, y por la noche mi corazón se atormenta, medito y mi espíritu se interroga: [8]. ¿Nos rechazará Dios para siempre y no reabrirá el tiempo de sus favores? [9]. ¿Ha clausurado su gracia para siempre, y encerrado su palabra para el futuro? [10]. ¿Se ha olvidado Dios de su compasión o la cólera ha cerrado sus entrañas? [11]. Y me dije: "Lo que me traspasa es que ha cambiado la diestra del Altísimo". [12]. Recuerdo las hazañas del Señor, recuerdo tus milagros de otros tiempos,. [13]. En tus obras medito, una a una, y pienso en tus hazañas. [14]. ¡Oh Dios, en tus obras todo es santo! ¿qué dios es tan grande como nuestro Dios? [15]. Tú eres el Dios que hace maravillas, tú demuestras tu fuerza entre los pueblos. [16]. Por tu brazo, a tu pueblo rescataste, a los hijos de Jacob y de José. [17]. Oh Dios, las aguas te vieron, te vieron y se estremecieron, y hasta sus honduras enmudecieron. [18]. Las nubes descargaron aguaceros, las nubes hicieron oír su voz, mientras tus flechas se arremolinaban. [19]. Se oía de tu trueno el retumbar, tus relámpagos el mundo iluminaban, la tierra se asombraba y estremecía. [20]. Tu camino cruzaba por el mar, por aguas profundas corrían tus senderos, y nadie supo dar cuenta de tus huellas. [21]. Tú guiabas a tu pueblo, a tu rebaño, por la mano de Moisés y de Aarón.

SALMO 78 (77)

[1]. Atiende, pueblo mío, a mi enseñanza, toma en serio estas palabras de mi boca. [2]. En parábolas voy a abrir mi boca, evocaré los enigmas del pasado. [3]. Las cosas que escuchamos y sabemos, que nos fueron contando nuestros padres, [4]. no deben ignorarlas nuestros hijos. A la futura generación le contaremos la fama del Señor y su poder, las maravillas que él ha realizado. [5]. En Jacob arraigó sus declaraciones, a Israel le dio una Ley. Luego ordenó a nuestros padres que se las enseñaran a sus hijos, [6]. para que las conozcan sus sucesores, los hijos que nacerán después. Que éstos se encarguen de instruir a sus hijos [7]. para que éstos confíen sólo en Dios, no olviden las hazañas de su Dios y observen sus mandatos. [8]. Para que no sean, a ejemplo de sus padres, una generación rebelde y obstinada, incapaz de mantener su decisión y cuyo espíritu no era fiel a Dios. [9]. Los hijos de Efraín, diestros arqueros, volvieron las espaldas el día del combate. [10]. Es que no respetaban la alianza de Dios, se habían negado a seguir su Ley. [11]. Habían olvidado sus hazañas los prodigios que había hecho ante sus ojos. [12]. ¡Qué milagros no hizo ante sus padres, en la tierra de Egipto, en los campos de Tanis! [13]. Hendió el mar y los hizo pasar deteniendo las aguas como un dique. [14]. De día los guió con una nube y cada noche con una luz de fuego. [15]. Partió en medio las rocas del desierto y les dio de beber agua a torrentes. [16]. Hizo brotar arroyos de la piedra y las aguas corrieron como ríos. [17]. Mas de nuevo pecaron contra él desafiaron al Altísimo en el desierto. [18]. Tentaron a Dios en sus corazones, pidiendo de comer para sobrevivir; [19]. insultaron a Dios, diciendo: "¿Será Dios capaz de prepararnos la mesa en el desierto? [20]. Es cierto que, cuando él golpeó la roca, corrió el agua y los torrentes desbordaron, pero, ¿será capaz de darnos pan, o de proporcionar carne a su pueblo?" [21]. Al oírlo el Señor se encolerizó, un fuego se encendió contra Jacob y la cólera subió contra Israel, [22]. porque no habían creído en Dios ni habían confiado en que los salvaría. [23]. Dio orden a las nubes en lo alto, abrió las compuertas de los cielos, [24]. les envió como lluvia maná para comida, les dio trigo del cielo. [25]. Y el hombre comió el pan de los Fuertes, y El les envió de sobra provisiones. [26]. Hizo soplar en los cielos viento del este, y trajo con su poder el viento sur. [27]. Hizo llover sobre ellos la carne como polvo, aves innumerables como arena del mar. [28]. Hizo que cayeran dentro del campamento, en todo el derredor de sus carpas. [29]. Comieron hasta ya no poder más, él les sirvió de cuanto deseaban. [30]. Pero aún sus ansias no calmaban y todavía en su boca tenían su comida, [31]. cuando estalló contra ellos la cólera de Dios: dio muerte a los más fuertes de los suyos, derribó a la flor y nata de Israel. [32]. A pesar de esto, pecaron nuevamente, no creían aún en sus maravillas. [33]. De un soplo, entonces, apagó sus días, trágicamente se acabaron sus años. [34]. Cuando él los masacraba, lo buscaban, se volvían y le hacían la corte; [35]. se acordaban que Dios era su Roca y el Dios altísimo, su redentor. [36]. Pero todo se quedaba en palabras, y con su lengua sólo le mentían; [37]. pues su corazón no se dio a fondo, ni tampoco tenían fe en su alianza. [38]. El, empero, siempre bueno y compasivo, perdonaba su culpa en vez de destruirlos, ¡cuántas veces no refrenó su cólera en vez de desatar toda su ira! [39]. "Son seres de carne, se decía, soplo que se va y no volverá". [40]. ¡Cuántas veces lo desafiaron en el desierto y lo enervaron en esa soledad! [41]. Nuevamente tentaron a su Dios y enojaron al Santo de Israel. [42]. No se acordaron más de su poder, del día en que los libró del adversario, [43]. cuando hizo milagros en Egipto, prodigios en los campos de Tanis, [44]. convirtió en sangre sus ríos, para que no bebieran de sus arroyos. [45]. Luego vinieron mosquitos que se los comían y ranas que les hicieron gran perjuicio. [46]. Entregó sus cosechas al pulgón y el fruto de su trabajo a las langostas. [47]. Echó a perder sus viñas con granizo y sus sicomoros con la helada. [48]. Dejó sus rebaños a merced del granizo y el rayo tumbó sus ganados. [49]. Lanzó sobre ellos el ardor de su cólera, ira, furor, angustia: ¡un buen envío de ángeles de desdichas! [50]. Le dio rienda suelta a su cólera, no preservó sus vidas de la muerte y entregó sus personas a la peste. [51]. Mató a los primogénito de Egipto, a todo hijo mayor en las carpas de Cam. [52]. Luego sacó a su pueblo como ovejas, los guió, como rebaño, en el desierto; [53]. los condujo seguros, sin temor, mientras que el mar cubría a sus enemigos. [54]. Los introdujo en su santo territorio, la montaña que su diestra conquistó. [55]. Expulsó en su presencia a las naciones, les asignó a cordel una heredad y en carpas ajenas instaló a las tribus de Israel. [56]. Mas tentaron a Dios, el Altísimo, se rebelaron contra él, no hicieron caso de sus advertencias. [57]. Se corrían y traicionaban como sus padres, le fallaban como arco que no apunta. [58]. Lo irritaron con sus sitios de culto y con sus ídolos lo pusieron celoso. [59]. Dios los oía, y se indignó, y rechazó totalmente a Israel; [60]. abandonó su morada de Silo, que era su tienda, plantada entre los hombres. [61]. Permitió que se llevaran cautivo a su poder y en manos enemigas cayera su gloria. [62]. Tanto era su enojo con los suyos que entregó su pueblo a la espada; [63]. el fuego devoró a su juventud y sus niñas solteras se quedaron; [64]. sus sacerdotes cayeron por la espada y sus viudas no se lamentaron. [65]. Pero se despertó el Señor como de un sueño, como un hombre que ha dormido la mona, [66]. hirió a sus enemigos por la espalda, los dejó humillados para siempre. [67]. Descartó luego a la tienda de José y no eligió a la tribu de Efraín, [68]. mas escogió a la tribu de Judá, a ese monte Sión al que amaba. [69]. Construyó su santuario como las alturas, como la tierra, firme para siempre. [70]. Eligió a David, su servidor, lo sacó del redil de los corderos, [71]. lo llamó cuando cuidaba a las ovejas para pastorear a Jacob, su pueblo. [72]. Fue su pastor con un corazón perfecto y con mano prudente los condujo.

SALMO 79 (78)

[1]. Oh Dios, los paganos han entrado en tu heredad, han profanado tu santuario, y a Jerusalén la han dejado en ruinas. [2]. Arrojaron los cuerpos de tus siervos como carroña a las aves de rapiña y la carne de tus fieles, a las fieras. [3]. Derramaron la sangre como el agua en torno a Jerusalén y no había ningún sepulturero. [4]. Somos una vergüenza ante nuestros vecinos, objeto de risa y burla de nuestro derredor. [5]. ¿Hasta cuándo, Señor, durará tu cólera? ¿tus celos quemarán siempre como fuego? [6]. Descarga tu furor sobre los paganos, sobre la gente que no te conoce, sobre los reinos que no invocan tu nombre. [7]. Pues devoraron a Jacob y asolaron tu dominio. [8]. No nos tengas rencor por faltas de nuestros padres, que tu misericordia corra a nuestro encuentro, pues ya no podemos más. [9]. Ayúdanos, oh Dios, salvador nuestro, en atención a la gloria de tu nombre; líbranos y perdona nuestros pecados en honor a tu nombre. [10]. ¿Quieres que digan los paganos: "¿Dónde está su Dios?" Que bajo nuestros ojos conozcan los paganos cómo cobras venganza de la sangre derramada de tus siervos. [11]. Que hasta ti llegue la queja del prisionero; con tu potente brazo salva a los condenados a muerte. [12]. Paga a nuestros vecinos siete veces, los insultos que te lanzaron, Señor. [13]. Y nosotros, tu pueblo, el rebaño de tu redil, te daremos gracias para siempre; de edad en edad diremos tu alabanza.

SALMO 80 (79)

[2]. Escucha, pastor de Israel, que guías a José como un rebaño, tú que te sientas en los querubines [3]. resplandece delante de Efraín, Benjamín y Manasés. ¡Despierta tu valentía, ven y sálvanos! [4]. ¡Oh Dios, retómanos en tus manos, haz brillar tu faz y sálvanos! [5]. ¿Hasta cuándo, Señor, Dios de los ejércitos, vas a desconsiderar las oraciones de tu pueblo? [6]. Le diste por comida un pan de lágrimas, han bebido sus lágrimas hasta saciarse. [7]. Somos la presa que se arrebatan nuestros vecinos, y nuestros enemigos se burlan de nosotros. [8]. ¡Oh Dios de los ejércitos, restablécenos, haz brillar tu faz y sálvanos! [9]. Tenías una viña que arrancaste de Egipto, para plantarla, expulsaste naciones. [10]. Delante de ella despejaste el terreno, echó raíces y repletó el país. [11]. De su sombra se cubrieron las montañas y de sus pámpanos, los cedros divinos. [12]. Extendía sus sarmientos hasta el mar y sus brotes llegaban hasta el río. [13]. ¿Por qué has destrozado sus cercos? Cualquier transeúnte saca racimos, [14]. el jabalí de los bosques la devasta y los animales salvajes la devoran. [15]. ¡Oh Dios Sabaot, es hora de que regreses; mira de lo alto del cielo y contempla, visita esa viña 16. y protégela, ya que tu derecha la plantó! [17]. Los que le prendieron fuego como basura, que perezcan al reproche de tu mirada. [18]. Que tu mano apoye al hombre que hace tus obras, al hijo de hombre que has hecho fuerte para ti. [19]. Ya no nos apartaremos más de ti, nos harás revivir y tu nombre invocaremos. [20]. ¡Señor, Dios Sabaot, restablécenos, haz brillar tu faz y sálvanos!

SALMO 81 (80)

[2]. ¡Aviven a Dios, nuestra fuerza, aclamen al Dios de Jacob! [3]. Entonen los salmos y toquen los tambores, la melodiosa cítara y la lira! [4]. Que suene el cuerno para el primero del mes, para la luna llena, el día de nuestra fiesta. [5]. Pues es una ley en Israel, una ordenanza del Dios de Jacob; [6]. un decreto que impuso a José, cuando salió de la tierra de Egipto. Oyó, entonces, una voz desconocida: [7]. "Yo quité la carga de su espalda, sus manos han dejado la canasta."

[8]. En la angustia gritaste y te salvé, te respondí en el secreto de la nube, te puse a prueba en las aguas de Meriba: [9]. "Escucha, pueblo mío, te lo advierto, ojalá me escucharas, Israel: [10]. No tengas en tu casa un dios extraño, ni te prosternes ante un dios de afuera: [11]. Yo soy Yavé, tu Dios, que te hice subir de la tierra de Egipto. Abre tu boca y te la llenaré".

[12]. Pero mi pueblo no me quiso oír, e Israel no me obedeció. [13]. Los dejé, pues, que siguieran sus caprichos y caminaran según su parecer. [14]. "Ah, si mi pueblo me escuchara, si Israel fuera por mis caminos, [15]. sometería en un instante a sus enemigos, volvería mi mano contra sus opresores. [16]. Los enemigos del Señor le adularían y su espanto jamás terminaría. [17]. Pero a él, con flor de trigo lo alimentaría y con miel de la roca lo saciaría".

SALMO 82 (81)

[1]. Se ha puesto Dios de pie en la asamblea divina para dictar sentencia en medio de los dioses: [2]. "¿Hasta cuándo juzgarán inicuamente y tendrán miramientos con los malos? [3]. Denle el favor al débil y al huérfano, hagan justicia al que sufre y al pobre; [4]. si los ven tan débiles e indigentes, sálvenlos de la mano de los impíos".

[5]. Esta gente no sabe ni comprende, no dan más que vueltas en sus tinieblas, y las bases de la tierra se conmueven. [6]. Había dicho: "Ustedes serán dioses, serán todos hijos del Altísimo". [7]. Pero, ahora como hombres morirán y como seres de carne caerán".

[8]. Oh Dios, ponte de pie, juzga la tierra,. pues tú dominas todas las naciones.

SALMO 83 (82)

[2]. ¡Oh Dios, no descanses, no te calles, oh Dios, no te quedes impasible! [3]. cuando tus enemigos hacen estruendo y los que te odian levantan la cabeza. [4]. Traman un complot contra tu pueblo, conspiran contra tus protegidos.

[5]. "Vengan, dicen, no sean más nación, y que nadie recuerde el nombre de Israel". [6]. Se pusieron todos de acuerdo, sellaron una alianza contra ti: [7]. los clanes de Edom y de Ismael, los de Moab y los hijos de Agar, [8]. los de Guebal, Amón y de Amalec, los filisteos y la gente de Tiro; [9]. hasta los de Asur se unieron a ellos y prestaron su fuerza a los hijos de Lot. [10]. Haz que corran la suerte de Madian, de Sísera y Jabín en el valle de Cisón, [11]. que fueron exterminados junto a Endor, y de abono sirvieron a la tierra. [12]. Trata a sus príncipes como a Oreb y a Zeb, y como a Zebáh y Salmaná a sus capitanes, [13]. que habían dicho: "Nosotros conquistaremos los dominios de Dios". [14]. Dios mío, trátalos como un torbellino, como paja llevada por el viento; [15]. como incendio que arrasa con el bosque, como fuego que corre por los montes, [16]. así persíguelos con tu tormenta y llénalos de terror con tu huracán. [17]. Cúbreles la cara de vergüenza. tal vez así, Señor, busquen tu nombre. [18]. Que se confundan y espanten para siempre, que sean humillados y perezcan. [19]. Sepan que sólo tú te llamas Señor, y eres Altísimo en toda la tierra.

SALMO 84 (83)

[2]. ¡Qué amables son tus moradas, Señor Sabaot! [3]. Mi alma suspira y hasta languidece por los atrios del Señor; mi corazón y mi carne gritan de alegría al Dios que vive. [4]. Hasta el pajarillo encuentra casa, y la alondra un nido, donde dejar sus polluelos: cerca de tus altares, Señor Sabaot, ¡oh mi Rey y mi Dios! [5]. Felices los que habitan en tu casa, se quedarán allí para alabarte. [6]. Dichosos los hombres cuya fuerza eres tú y que gustan de subir hasta ti. [7]. Al pasar por el valle de los Sauces, beben allí de la fuente ya bendita por las primeras lluvias; [8]. pasan por las murallas una a una, hasta presentarse a Dios en Sión. [9]. ¡Oh Señor, Dios Sabaot, escucha mi plegaria, oye con atención, Dios de Jacob! [10]. Mira, oh Dios, nuestro escudo, contempla la cara de tu ungido. [11]. Vale por mil un día en tus atrios, y prefiero quedarme en el umbral, delante de la casa de mi Dios antes que compartir la casa del malvado. [12]. El Señor es un baluarte y un escudo, el Señor dará la gracia y la gloria a los que marchan rectamente: ninguna bendición les negará. [13]. ¡Oh Señor Sabaot, feliz el que confía en ti!

SALMO 85 (84)

[2]. Señor, has sido bueno con tu tierra: hiciste volver a los cautivos de Jacob. [3]. Suprimiste la deuda de tu pueblo, perdonaste totalmente su pecado. [4]. Depusiste todo tu furor, y volviste del ardor de tu cólera. [5]. Restablécenos, Dios, salvador nuestro, pon fin a tu resentimiento con nosotros. [6]. ¿Estarás siempre irritado con nosotros, de edad en edad proseguirá tu cólera? [7]. ¿No volverás, acaso, a darnos vida para que tu pueblo en ti se regocije? [8]. ¡Haz, Señor, que veamos tu bondad y danos tu salvación! [9]. Quiero escuchar lo que dice el Señor, pues Dios habla de paz a su pueblo y a sus servidores, con tal que en su locura no recaigan. [10]. "Cerca está su salvación de los que le temen y habitará su Gloria en nuestra tierra. [11]. La Gracia y la Verdad se han encontrado, la Justicia y la Paz se han abrazado; [12]. de la tierra está brotando la verdad, y del cielo se asoma la justicia. [13]. El Señor mismo dará la felicidad, y dará sus frutos nuestra tierra. [14]. La rectitud andará delante de él, la paz irá siguiendo sus pisadas."

SALMO 86 (85)

[1]. Escúchame, Señor, y respóndeme, pues soy pobre y desamparado; [2]. si soy tu fiel, vela por mi vida, salva a tu servidor que en ti confía. [3]. Tú eres mi Dios; piedad de mí, Señor, que a ti clamo todo el día. [4]. Regocija el alma de tu siervo, pues a ti, Señor, elevo mi alma. [5]. Tú eres, Señor, bueno e indulgente, lleno de amor con los que te invocan. [6]. Señor, escucha mi plegaria, pon atención a la voz de mis súplicas. [7]. A ti clamo en el día de mi angustia, y tú me responderás. [8]. Nadie como tú, Señor, entre los dioses y nada que a tus obras se asemeje. [9]. Todos los paganos vendrán para adorarte y darán, Señor, gloria a tu nombre. [10]. Porque eres grande y haces maravillas, tú solo eres Dios. [11]. Tus caminos enséñame, Señor, para que así ande en tu verdad; unifica mi corazón con el temor a tu nombre. [12]. Señor, mi Dios, de todo corazón te daré gracias y por siempre a tu nombre daré gloria, [13]. por el favor tan grande que me has hecho: pues libraste mi vida del abismo. [14]. Oh Dios, me echan la culpa los soberbios, una banda de locos busca mi muerte, y son gente que no piensan en ti. [15]. Mas tú, Señor, Dios tierno y compasivo, lento para enojarte, lleno de amor y lealtad, [16]. vuélvete a mí y ten piedad de mí, otórgale tu fuerza a tu servidor y salva al hijo de tu sierva, [17]. y para mi bien haz un milagro. Humillados verán mis enemigos que tú, Señor, me has ayudado y consolado.

SALMO 87 (86)

[1]. La ciudad que fundó en los montes santos, [2]. las puertas de Sión, ama el Señor más que todas las moradas de Jacob. [3]. De ti se dicen cosas admirables, ciudad de Dios. [4]. Hablamos entre amigos de Egipto y Babilonia, luego, de Tiro, Filistea y Etiopía: tal y cual han nacido aquí o allá. [5]. Mas de Sión se dirá: "Es la madre, porque en ella todos han nacido y quien la fundó es el Altísimo". [6]. El Señor inscribe a los pueblos en el registro: "Este en ella nació, éste también". [7]. Mientras tanto en ti todos se alegran con cantos y con bailes.

SALMO 88 (87)

[2]. Señor, mi Dios, te clamo a ti de día, y de noche me quejo en tu presencia. [3]. Que hasta ti llegue mi oración, presta atención a mi clamor. [4]. Pues de pruebas mi alma está saturada y mi vida está al borde del abismo. [5]. Me cuentan entre los que bajan a la fosa, soy un hombre acabado, [6]. que ya tiene su cama entre los muertos, parecido a los cuerpos tirados en la tumba, de los cuales ya no te acuerdas, y que se han sustraído de tu mano. [7]. Me arrojaste a las cavernas inferiores, a las tinieblas, a los abismos; [8]. tu cólera ha pesado sobre mí y me han arrollado todas tus olas. [9]. Alejaste de mí a mis conocidos, hiciste que me miraran con horror. Estoy encerrado y no puedo salir, [10]. el sufrimiento mis ojos ha gastado. Señor, a ti clamo todo el día, y mis manos extiendo hacia ti. [11]. ¿Harás milagros para los difuntos, se levantarán sus sombras para alabarte? [12]. ¿Se hablará de tu bondad entre los muertos, de tu lealtad donde todo está perdido? [13]. ¿Admirarán tus maravillas en lo oscuro, y tu justicia en la tierra del olvido? [14]. Yo, por mi parte, clamo a ti, Señor, y de mañana sube a ti mi oración. [15]. ¿Por qué, Señor, entonces, me rechazas y me escondes tu cara? [16]. Soy pobre y enfermizo desde niño, sufrí tus golpes y me quedo sin fuerzas; [17]. tus cóleras han pasado sobre mí, tus espantos me han aniquilado. [18]. Como las aguas me arrollan todo el día, y me cercan todos de una vez. [19]. De mí alejaste amigos y compañeros, y son mi compañía las tinieblas.

SALMO 89 (88)

[2]. El amor del Señor por siempre cantaré, tu fidelidad proclamaré de siglo en siglo; [3]. yo digo: tu favor es eterno, al hacer el cielo, pusiste en él tu fidelidad. [4]. Una alianza hiciste con tu preferido le juraste a David, tu servidor: [5]. "Establecí tu linaje para siempre, asenté tu trono de siglo en siglo."

[6]. Señor, los cielos celebran tus maravillas, y tu fidelidad, la asamblea de los santos. [7]. Pues, ¿en las nubes, quién es igual al Señor? ¿quién se le parece entre los hijos de los dioses? [8]. Dios terrible en la asamblea de los santos, grande y temible para toda su corte. [9]. Señor, Dios Sabaot, ¿quién como tú? ¡Poderoso Señor, tu fidelidad te envuelve! [10]. Tú dominas el orgullo de la mar, si levanta sus olas, tú las calmas. [11]. Tú aplastaste al Monstruo, y quedó tendido; tu brazo dispersó a tus enemigos. [12]. Tuyos son los cielos, tuya es la tierra, el mundo y su contenido tú lo fundaste. [13]. El norte y el sur tú los creaste, el Tabor y el Hermón celebran tu nombre.

[14]. Tuyo es el poder y tuyas las hazañas, potente es tu mano, rápida tu derecha. [15]. Justicia y derecho son la base de tu trono, Amor y Fidelidad van delante de ti. [16]. Dichoso el pueblo que sabe aclamarte, y que avanza a la luz de tu faz, Señor, [17]. tu Nombre es su alegría todo el día y lo ensalza tu justicia. [18]. Tú eres el brillo de su poder, de tu bondad nos viene la victoria. [19]. Nuestro escudo está en la mano del Señor nuestro rey, en manos del Santo de Israel.

[20]. En una visión tú hablaste en otro tiempo refiriéndote a tu amigo, tú dijiste: "He prestado mi apoyo a un valiente, lo he sacado del pueblo y exaltado. [21]. Encontré a David mi servidor, y lo ungí con óleo santo, [22]. lo sostendrá mi mano y mi brazo lo fortalecerá. [23]. El enemigo no podrá sorprenderlo ni podrá el malvado oprimirlo. [24]. Aplastaré delante de él a sus agresores, les pegaré a los que lo odian. [25]. Mi fidelidad y mi amor lo acompañarán, mi Nombre le asegurará la victoria. [26]. Extenderé su mano sobre el mar, y sobre los ríos, su derecha.

[27]. El me podrá invocar: "¡Tú eres mi Padre, mi Dios y la roca donde me refugio!" [28]. Haré de él mi primogénito, el más famoso de los reyes de la tierra. [29]. Para siempre mi amor le mantendré, y seré fiel a mi alianza con él. [30]. Estableceré su descendencia para siempre, y haré que su trono dure como los cielos.

[31]. Si sus hijos abandonan mi ley y no andan según mis decisiones, [32]. si profanan mis preceptos y no guardan mis mandamientos, [33]. castigaré a varillazos su pecado y con golpes su falta; [34]. pero mi amor no se lo quitaré ni renegaré de mi fidelidad. [35]. No romperé mi alianza ni cambiaré lo que salió de mis labios. [36]. Lo juré una vez por mi santidad: ¡Yo no le mentiría a David! [37]. Su descendencia durará para siempre, su trono como el sol se mantendrá ante mí. [38]. Está allí para siempre como la luna, ese testigo fiel más allá de las nubes".

[39]. Pero tú lo rechazaste y repudiaste, te enojaste con tu ungido. [40]. Renegaste de la alianza con tu siervo y arrojaste por tierra su corona. [41]. Hiciste huecos en todos sus cercos, arruinaste sus fortificaciones. [42]. Los que pasan por el camino la saquean, y sus vecinos le faltan al respeto. [43]. Levantaste la diestra de sus adversarios y alegraste a sus enemigos. [44]. Sus armas se volvieron atrás, y no lo sostuviste en el combate. [45]. Hiciste caer el cetro de su mano y por tierra su trono derribaste. [46]. Acortaste los días de su juventud, y lo cubriste de vergüenza.

[47]. ¿Hasta cuándo, Señor, vas a ocultarte? ¿Arderá siempre como fuego tu enojo? [48]. Recuerda, Señor, lo que es nuestra existencia, y para qué nada hiciste a los humanos. [49]. ¿Quién vivirá y no verá la muerte? ¿quién salvará su vida de las garras del abismo? [50]. ¿Dónde están, Señor, tus favores de antes, tus juramentos a David, tu fidelidad? [51]. Recuerda, Señor, las afrentas a tus siervos, (llevo en mi seno todos esos ultrajes); [52]. ¡Cuántos insultos de tus enemigos, Señor, cómo insultan las huellas de tu ungido!

[53]. ¡Bendito sea el Señor eternamente, Amén, amén!

SALMO 90 (89)

[1]. Señor, tú has sido para nosotros un refugio a lo largo de los siglos. [2]. Antes que nacieran las montañas y aparecieran la tierra y el mundo, tú ya eras Dios y lo eres para siempre, [3]. tú que devuelves al polvo a los mortales, y les dices:"¡Váyanse, hijos de Adán!". [4]. Mil años para ti son como un día, un ayer, un momento de la noche. [5]. Tú los siembras, cada cual a su turno, y al amanecer despunta la hierba; [6]. en la mañana viene la flor y se abre y en la tarde se marchita y se seca. [7]. Por tu cólera somos consumidos, tu furor nos deja anonadados. [8]. Pusiste nuestras culpas frente a ti, nuestros secretos bajo la luz de tu rostro. [9]. Hizo correr tu cólera nuestros días, y en un suspiro se fueron nuestros años. [10]. El tiempo de nuestros años es de setenta, y de ochenta si somos robustos. La mayoría son de pena y decepción, transcurren muy pronto y nos llevan volando. [11]. ¿Quién conoce la fuerza de tu cólera y quién ha sondeado el fondo de tu furor? [12]. Enséñanos lo que valen nuestros días, para que adquiramos un corazón sensato. [13]. Vuélvete, Señor, ¿hasta cuándo?... Compadécete de tus servidores. [14]. Cólmanos de tus favores por la mañana, que tengamos siempre risa y alegría [15]. Haz que nuestra alegría dure lo que la prueba y los años en que vimos la desdicha. [16]. Muestra tu acción a tus servidores y a sus hijos, tu esplendor. [17]. Que la dulzura del Señor nos cubra y que él confirme la obra de nuestras manos.

SALMO 91 (90)

[1]. Tú que habitas al amparo del Altísimo y resides a la sombra del Omnipotente, [2]. dile al Señor: "Mi amparo, mi refugio, mi Dios, en quien yo pongo mi confianza". [3]. El te librará del lazo del cazador y del azote de la desgracia; [4]. te cubrirá con sus plumas y hallarás bajo sus alas un refugio. [5]. No temerás los miedos de la noche ni la flecha disparada de día, [6]. ni la peste que avanza en las tinieblas, ni la plaga que azota a pleno sol. [7]. Aunque caigan mil hombres a tu lado y diez mil, a tu derecha, tú estarás fuera de peligro: su lealtad será tu escudo y armadura. [8]. Basta que mires con tus ojos y verás cómo se le paga al impío. [9]. Pero tú dices: "Mi amparo es el Señor", tú has hecho del Altísimo tu asilo. [10]. La desgracia no te alcanzará ni la plaga se acercará a tu tienda: [11]. pues a los ángeles les ha ordenado que te escolten en todos tus caminos. [12]. En sus manos te habrán de sostener para que no tropiece tu pie en alguna piedra; [13]. andarás sobre víboras y leones y pisarás cachorros y dragones. [14]. "Pues a mí se acogió, lo libraré, lo protegeré, pues mi Nombre conoció. [15]. Si me invoca, yo le responderé, y en la angustia estaré junto a él, lo salvaré, le rendiré honores. [16]. Alargaré sus días como lo desea y haré que pueda ver mi salvación".

SALMO 92 (91)

[2]. Es bueno dar gracias al Señor y celebrar tu nombre, Dios Altísimo, [3]. proclamar tu amor por la mañana y tu fidelidad durante la noche, [4]. con liras de diez cuerdas y cítara y un suave acompañamiento de arpa. [5]. Pues me alegras, Señor, con tus acciones; yo exclamo al ver las obras de tus manos: [6]. "¡Cuán grandes son tus obras, oh Señor, y cuán profundos son tus pensamientos!" [7]. El de corazón torpe de esto nada sabe y el insensato nada de esto entiende. [8]. Si brotan como hierba los impíos o florecen aquellos que obran mal, es para que sean por siempre destruidos. [9]. Mas tú, Señor, dominas para siempre. [10]. ¡Mira cómo perecen tus contrarios, cómo mueren, Señor, tus enemigos, y se dispersan todos los que hacen el mal! [11]. Levantas mi cornamenta como levanta el búfalo la suya, me haces masajes con aceite fresco; [12]. miro con desprecio a los que me espían y oigo, sin temor, a esos criminales. [13]. "El justo crecerá como palmera, se alzará como cedro del Líbano. [14]. Los plantados en la casa del Señor darán flores en los patios de nuestro Dios. [15]. Aún en la vejez tendrán sus frutos pues aún están verdes y floridos, para anunciar cuán justo es el Señor: El es mi Roca, en él no existe falla".

SALMO 93 (92)

[1]. Reina el Señor, vestido de grandeza, el Señor se revistió de poder, lo ciñó a su cintura, el mundo está ahora firme e inamovible. [2]. Tu trono está erigido desde siempre, pues tú eres, Señor, desde la eternidad. [3]. Los ríos levantan, Señor, los ríos levantan su voz, los ríos levantan su fragor. [4]. Pero más que el fragor de las aguas, más grandioso que el oleaje de la mar es el Señor, grandioso en las alturas. [5]. Nada hay más seguro que tus palabras, tu casa es el lugar de la santidad, oh Señor, día tras día y para siempre.

SALMO 94 (93)

[1]. ¡Dios vengador, Señor, Dios vengador, manifiéstate! [2]. Imponte tú, que juzgas a la tierra, dales su merecido a los soberbios. [3]. ¿Hasta cuándo, Señor, esos malvados, hasta cuándo los malvados triunfarán? [4]. Hablan mal, dicen insolencias, se jactan todos esos malhechores. [5]. Señor, aplastan a tu pueblo, oprimen a tu familia. [6]. Asesinan a la viuda y al forastero, masacran a los huérfanos, [7]. y dicen: "El Señor no ve nada, el Dios de Jacob no se enterará". [8]. ¡Cuidado, más estúpidos que cualquiera! ¡Tontos, ¿cuándo van a comprender? [9]. Así que quien hace la oreja, no oirá y quien ha formado el ojo, no verá? [10]. ¿No castigará el que reprende a las naciones, y que enseña a los hombres el saber? [11]. El Señor conoce los planes de los hombres y sabe que sólo viento son. [12]. ¡Feliz el hombre que corriges, Señor, y al que tú enseñas tu Ley! [13]. Le das calma en los días de desgracia, mientras cavan la tumba del malvado. [14]. Pues el Señor no rechaza a su pueblo, ni abandona a los suyos. [15]. Retornará el poder al que es Justo y con él, a los de recto corazón. [16]. ¿Quién por mí se alzará contra los malos, quién por mí enfrentará a los malhechores? [17]. Si el Señor no me hubiera socorrido, por poco no habría acabado entre los muertos. [18]. Apenas dije: "¡Vacilan mis pies!" tu bondad, Señor, me reafirmó. [19]. Cuando las preocupaciones me asediaban, tus consuelos me alegraban el alma. [20]. ¿Tendrás por aliado a un poder inicuo, autor de leyes opresivas? [21]. Conspiran contra la vida del justo y condenan la sangre inocente. [22]. Pero el Señor es para mí una ciudadela, mi Dios es la roca donde me refugio. [23]. Hará que sobre ellos recaiga su maldad y los aniquilará su propia malicia: el Señor, nuestro Dios, los aniquilará.

SALMO 95 (94)

[1]. Vengan, alegres avivemos al Señor, aclamemos a la Roca que nos salva; [2]. partamos a su encuentro dando gracias; aclamémosle con cánticos. [3]. Pues el Señor es un Dios grande, un rey grande por encima de todos los dioses. [4]. En su mano están las bases de la tierra y son suyas las cumbres de los montes. [5]. Suyo es el mar, él fue quien lo creó, y la tierra firme, que formaron sus manos. [6]. ¡Entremos, agachémonos, postrémonos; de rodillas ante el Señor que nos creó! [7]. Pues él es nuestro Dios y nosotros el pueblo que él pastorea, el rebaño bajo su mano. Ojalá pudieran hoy oír su voz. [8]. "No endurezcan sus corazones como en Meriba, como en el día de Masa en el desierto, [9]. allí me desafiaron sus padres y me tentaron, aunque veían mis obras. [10]. Cuarenta años me disgustó esa gente y yo dije: "Son un pueblo que siempre se escapa, que no han conocido mis caminos". [11]. Por eso, en mi cólera juré: "Jamás entrarán en mi reposo".

SALMO 96 (95)

[1]. ¡Canten al Señor un canto nuevo, canten al Señor toda la tierra! [2]. Canten al Señor, bendigan su nombre, su salvación anuncien día a día. [3]. Cuenten su gloria a las naciones y a todos los pueblos sus maravillas. [4]. Porque el Señor es grande y muy digno de alabanza,. más temible que todos los dioses. [5]. Pues son nada esos dioses de los pueblos, mas el Señor es quien hizo los cielos. [6]. Honor y Majestad van precediéndole, y en su santuario están Fuerza y Esplendor. [7]. Ríndanle al Señor tribus y pueblos, ríndanle al Señor gloria y poder, [8]. ríndanle al Señor la gloria de su nombre. Traigan la ofrenda y entren en su templo, [9]. adoren al Señor en el atrio sagrado, tiemblen ante él, pueblos de toda la tierra. [10]. "El Señor reina", anuncien a los pueblos, él fijó el universo inamovible, él juzgará a los pueblos con justicia. [11]. ¡Gozo en los cielos, júbilo en la tierra, bramido del mar y del mundo marino! [12]. Muestren su júbilo el campo y todos sus frutos, lancen vivas los árboles del bosque [13]. delante del Señor, porque ya viene, porque ya viene a juzgar a la tierra. Al mundo con justicia juzgará, y a los pueblos, según su verdad.

SALMO 97 (96)

[1]. ¡El Señor reina, alégrese la tierra, regocíjense las islas numerosas! [2]. Lo rodea una nube tenebrosa, justicia y derecho son la base de su trono. [3]. Va avanzando un fuego delante de él, que alrededor devora a sus contrarios. [4]. Sus relámpagos iluminan el mundo, la tierra lo contempla y se estremece. [5]. Los montes se derriten como cera ante el que es Amo de toda la tierra; [6]. los cielos proclaman su justicia y todos los pueblos ven su gloria. [7]. Se avergüenzan los que adoran ídolos, los que se jactan de cosas estúpidas. ¡Todos los dioses se postran ante él! [8]. Sión lo ha oído y se regocija, se festejan los pueblos de Judá a la espera, Señor, de tus sentencias. [9]. Porque tú eres Señor Altísimo en toda la tierra, que destaca muy por encima de los dioses. [10]. Amados del Señor, odien el mal, pues él cuida las almas de sus fieles y los libra de manos de malvados. [11]. La luz ya asoma para el justo y la alegría, para los de recto corazón. [12]. Alégrense, justos en el Señor, y den gracias a su santo nombre.

SALMO 98 (97)

[1]. Entonen al Señor un canto nuevo, pues ha hecho maravillas, la salvación provino de su diestra, de su brazo de santidad. [2]. El Señor dio a conocer su salvación, les hizo ver a los paganos su justicia, [3]. se acordó de su amor y fidelidad en favor de la casa de Israel. Todos, hasta los confines del mundo, han visto la salvación de nuestro Dios. [4]. ¡Aclamen al Señor, toda la tierra, estallen en gritos de alegría! [5]. ¡Canten con la cítara al Señor, con la cítara y al son de la salmodia, [6]. al son de la trompeta y del cuerno aclamen el paso del Rey, el Señor! [7]. ¡Rujan el mar y todo lo que contiene, el mundo y todos los que lo habitan! [8]. Aplaudan los ríos y los montes griten de alegría delante del Señor, porque ya viene, porque ya viene a juzgar la tierra. Juzgará al mundo con justicia y a los pueblos según su derecho.

SALMO 99 (98)

[1]. El Señor reina, tiemblan los pueblos; monta en querubines, la tierra se estremece. [2]. En Sión el Señor es muy grande, exaltado por encima de todos los pueblos. [3]. Que celebran tu nombre grande y terrible: "¡El es Santo!" [4]. Rey poderoso, amante de la justicia, tú has establecido la rectitud, tú ejerces en Jacob el derecho y la sentencia justa. [5]. Ensalcen al Señor, nuestro Dios, póstrense ante la tarima de sus pies: ¡El es Santo! [6]. Moisés y Aarón eran sus sacerdotes, Samuel también invocaba su nombre: invocaban al Señor y él les respondía. [7]. De la columna de nube les hablaba, guardaban sus órdenes, las leyes que les dio. [8]. Oh Señor, nuestro Dios, tú les respondías, tú eras para ellos un Dios tolerante, pero no les dejabas pasar nada. [9]. Ensalcen al Señor, nuestro Dios, póstrense ante su santo monte: ¡Santo es el Señor nuestro Dios!

SALMO 100 (99)

[1]. ¡Aclame al Señor la tierra entera, [2]. sirvan al Señor con alegría, lleguen a él, con cánticos de gozo! [3]. Sepan que el Señor es Dios, él nos hizo y nosotros somos suyos, su pueblo y el rebaño de su pradera. [4]. ¡Entren por sus puertas dando gracias, en sus atrios canten su alabanza. Denle gracias y bendigan su nombre! [5]. "Sí, el Señor es bueno, su amor dura por siempre, y su fidelidad por todas las edades".




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Miguel Arcila Montoya

domiarmo@hotmail.com
Medellín
Colombia


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