·
·
Libertad de expresión.
·
·
Comunicación directa, adecuada, abierta
y franca.
·
·
Facilidad de comunicación en toda clase
de personas.
·
·
Su comportamiento es respetable y acepta
sus limitaciones.
Wolpe (1977), define la conducta asertiva como:
"La expresión adecuada dirigida a otras personas, de cualquier emoción que
no sea la respuesta de ansiedad.".[2][2]
Otros autores plantean la asertividad como la defensa
de los derechos.
Alberty y Emmons (1978), la definen como: "La
conducta que permite a una persona actuar con base a sus intereses más
importantes, defenderse sin ansiedad, expresar cómodamente sentimientos
honestos o ejercer los derechos personales, sin negar los derechos de los
otros."[3][3]
Lazarus (1966), define la conducta asertiva como:
"El aspecto de la libertad emocional que se relaciona con la capacidad de
luchar por los propios derechos."[4][4]
Lange y Jakubowaki (1976), plantean que: "La
aserción implica defender los derechos y expresar pensamientos y creencias en
forma honesta, directa y apropiada, sin violentar los derechos de los demás. La
base de la aserción es la comunicación mutua, dar y recibir respeto".[5][5]
Al respecto la persona no asertiva muestra una falla
de respeto por sus propias necesidades, y su meta es aplacar, pacificar y
evadir conflictos.
Mac Donald (1978), define la asertividad como:
"La expresión abierta de las sugerencias (por medio de palabras y acciones) de una manera tal que
haga que los otros lo tomen en cuenta."[6][6]
Rimm y Master (1980) definen la conducta asertiva como:
"La conducta interpersonal que implica la honesta y relativamente
expresión de sentimientos."[7][7]
Libet y Lewishon (1973), definen la asertividad como:
"Una capacidad compleja de emitir conductas que son reforzadas positiva o
negativamente, y de no emitir conductas que son castigadas."[8][8]
Los siguientes autores retoman la asertividad como la
habilidad de expresar los sentimientos.
Rich y Schroeder (1976), definen la conducta asertiva
como: "La habilidad de buscar y mantener o mejorar el reforzamiento en una
situación interpersonal a través de la expresión de sentimientos o deseos.
Cuando esa expresión se arriesga a la pérdida de reforzamiento o incluye al
castigo".[9][9]
Según Carrobles (1979): La asertividad: "Es la
habilidad de exponer en un momento determinado (personal o social), de manera
apropiada y directa, creencias y sensaciones tanto positivas como
negativas."[10][10]
Alberti y otros (1977) definen al asertividad así:
" Es el conjunto de conductas emitidas por una persona en un contexto interpersonal,
que expresan los sentimientos, actitudes, deseos, opiniones y derechos de esa
persona de un modo directo, firme y honesto, respetando al mismo tiempo los
sentimientos y actitudes, deseos, opiniones y derechos de otras personas".[11][11]
Walter Riso (1988) define la conducta asertiva como:
"Aquella conducta que permite a la persona expresar adecuadamente (sin
medir distorsiones cognitivas o ansiedad y combinando los componentes verbales
y no verbales de la manera más efectiva posible) oposición (decir no, expresar
desacuerdos, hacer y recibir críticas, defender derechos y expresar en general
sentimientos negativos) y afecto (dar y recibir elogios, expresar sentimientos
positivos en general) de acuerdo a sus intereses y objetivos, respetando el derecho
de los otros e intentando alcanzar la meta propuesta."[12][12]
Las diferentes definiciones de la conducta asertiva no se ven afectadas directamente por la
clase de respuesta. Hay acuerdo en considerar que el concepto de asertividad es
multidimensional y puede incluir un rango alto de respuestas.
Para el presente estudio se tomará en cuenta la
definición anterior, puesto que dicha teoría cobija aspectos importantes del
individuo en su interacción con los demás, como son la comunicación no verbal y
la conducta no asertiva.
4.4.2. Componentes de la conducta asertiva. Puede
hablarse de un rango amplio que abarca componentes adecuados que al combinarse
optimiza la efectividad de la conducta, tales como:
·
·
Contenido
verbal: Duración de la conversación,
contacto visual, sonrisas, movimientos de brazos y piernas, expresión facial y
corporal, gestos, entonación.
Se han realizado slgunas investigaciones referentes a
la evaluación de habilidades sociales, las cuales muestran que se le da un
mayor valor a los aspectos verbales (Roman y Bellack, 1980; Conger y Mc Fall,
1981; Trown, 1980).[13][13]Las respuestas activas a través del
sistema motor pueden tener dos manifestaciones básicas; motora verbal y no verbal.
·
·
Conducta
motora verbal: La expresión del
sujeto puede analizarse en dos subgrupos de componentes:
En primer lugar puede analizarse el contenido en sí,
o sea, la que el sujeto dice, piensa y siente (aspectos lingüisticos). Dicho
contenido define el tipo de respuesta expresando oposición, afecto o
requerimiento.
En segundo lugar, se puede analizar la entonación y
el volumen de voz (componentes paralingüisticos).
El sistema de procesamiento cognitivo (imágenes,
pensamientos; es el resultado o conclusión de una serie de pasos previos en el
procesamiento de la información donde interactúan varios factores) al igual que
el sistema de procesamiento autonómico, (tiene como función principal preparar
el organismo para una acción eficiente, la cual involucra las respuestas
fisiológicas inervadas principalmente al sistema nervioso autónomo que a su vez activan el sistema
motor) pueden distorsionar la entonación, disminuir sustancialmente el volumen
de voz, incluso inhibir totalmente el contenido.
·
·
Conducta
motora no verbal: Sus indicadores son mirar a los ojos,
expresión facial y expresión corporal.
Igualmente pueden verse afectados por el sistema
autonómico y cognitivo, aunque el autonómico parece inferir de manera más
directa y frecuente, bien sea activando el sistema motor esquelético,
produciendo la retirada física de la situación o simplemente distorsionando la
expresión facial y corporal (temblores, rigidez y movimientos excesivos) y el
contacto visual (evitación de miradas, intermitencia o bajas de vista).
4.4.3. Dimensiones de la conducta asertiva. La
asertividad no es un "rasgo" de la persona. El individuo no se
considera asertivo o "no asertivo", sino que un individuo se comporta
asertivamente o no, en una variedad de situaciones.
4.4.4. Características del individuo que actúa
asertivamente. El individuo asertivo suele defenderse bien en sus
relaciones interpersonales. Está
satisfecho de su vida social y tiene confianza en sí mismo para cambiar cuando
necesite hacerlo. El individuo asertivo es expresivo, espontáneo, seguro y
capaz de influenciar a los otros. Fundamentalmente ser asertivo, es darse
cuenta sobre sí mismo, como al contexto que lo rodea. Al darse cuenta respecto
a sí mismo, consiste en mirar dentro para saber lo que quiere antes de mirar
alrededor, para ver lo que los demás quieren y esperan de una situación dada.
4.4.5. Diferenciación de la conducta asertiva.
4.4.5.1.
Conducta Asertiva o Socialmente Hábil. Expresión directa de
los propios sentimientos, deseos, derechos legítimos y opiniones sin amenazar o
castigar a los demás y sin violar los derechos de esas personas. La aserción
implica respeto hacia uno mismo al expresar necesidades propias y defender los
propios derechos y respeto hacia los derechos y necesidades de las otras
personas. El individuo tiene que
reconocer también cuáles son sus responsabilidades en esa situación y qué
consecuencias resultan de la expresión de sus sentimientos.
La
agresividad es una fuerza que puede ayudar tanto a construir como a destruir
según la dirección y el significado que se le de. La agresividad no es igual a
la violencia, pero sí se puede convertir en violencia cuando busca anular o
destruir al otro.
El
componente no verbal puede incluir gestos hostiles o amenazantes, como esgrimir
el puño o las miradas intensas e incluso los ataques físicos. La agresión
verbal indirecta incluye comentarios sarcásticos y rencorosos y murmuraciones
maliciosas. Las conductas no verbales agresivas incluyen gestos físicos
realizados mientras la atención de la otra persona se dirige hacia otro lugar o
actos físicos dirigidos hacia otras personas u objetos. Las víctimas de las
personas agresivas acaban, más tarde o más temprano, por sentir resentimiento y
por evitarlas.
El
objetivo habitual de la agresión es la dominación de las otras personas. La
victoria se asegura por medio de la humillación y la degradación. Se trata en
último término de que los demás se hagan más débiles y menos capaces de
expresar y defender sus derechos y necesidades. La conducta agresiva es reflejo
a menudo de una conducta ambiciosa, que intenta conseguir los objetivos a cualquier
precio, incluso si eso supone transgredir las normas éticas y vulnerar los
derechos de los demás. La conducta agresiva puede traer como resultado a corto
plazo consecuencias favorables, como una expresión emocional insatisfactoria,
un sentimiento de poder y la consecución de los objetivos deseados. No
obstante, pueden surgir sentimientos de culpa, una enérgica contraagresión
directa en forma de un ataque verbal o físico por parte de los demás o una
contraagresión indirecta bajo la forma de una réplica sarcástica o de una
mirada desafiante. Las consecuencias a largo plazo de este tipo de conductas
son siempre negativas.
Se suele describir el estado emocional a través de
expresiones como “me siento cansado” o “siento una gran alegría”, mientras que
los procesos afectivos se describen como;
“me da cariño” o “le doy mucha seguridad”. En general, no se dice
“me da emoción” o “me da sentimiento” y sí decimos “me da afecto”. Además,
cuando se utiliza la palabra ‘emoción’ en relación con otra persona, entonces
se dice “fulanito me emociona” o “fulanito me produce tal o cual emoción”. En ambos casos, se alude básicamente a
un proceso interno más que a una
transmisión. Una diferencia fundamental entre emoción y afecto es que la
emoción es algo que se produce dentro del organismo, mientras que el afecto es
algo que puede fluir y trasladarse de una persona a otra.
A diferencia de las emociones, el afecto es algo que
puede almacenarse (acumularse). Es decir que en determinadas circunstancias, se
almacena una mayor capacidad de afecto que se puede dar a los demás.
Ahora bien, a pesar de las diferencias, el afecto
está íntimamente ligado a las emociones, ya que pueden utilizarse términos
semejantes para expresar una emoción o un afecto. Así decimos: “me siento muy
seguro” (emoción) o bien “me da mucha seguridad” (afecto).
El afecto
es la necesidad que tienen todos los organismos sociales de recibir ayuda y
colaboración de sus congéneres para poder sobrevivir.
4.5. EMOCIONES
4.5.1. Concepto de emoción. Las emociones son una respuesta
individual interna que informa de las probabilidades de supervivencia que
ofrece cada situación.[14][14] En cada instante se experimenta algún
tipo de emoción o sentimiento. El estado emocional varía a lo largo del
día, en función de lo que ocurre y de
los estímulos que se perciben. Otra cosa es
saber distinguir las emociones.
Las emociones son experiencias muy complejas y para expresarlas se
utilizan una gran variedad de términos, además de gestos y actitudes. Sin
embargo, el vocabulario usual para describir las emociones es más bien reducido
y ello permite que las personas de un mismo entorno cultural puedan
compartirlas.
La
complejidad con la que se pueden expresar las emociones lleva a pensar que;
"la emoción" es un proceso multifactorial o multidimensional. Cada
emoción expresa una cantidad o magnitud en una escala positivo/negativo. Así,
se experimentan emociones positivas y negativas en grados variables y de
intensidad diversa. Se pueden experimentar cambios de intensidad emocional
bruscos o graduales, bien hacia
lo positivo o
bien hacia lo
negativo.
La emoción, es un término empleado frecuentemente como sinónimo de
sentimientos y que en psicología se emplea para denominar una reacción que
implica determinados cambios fisiológicos, tales como la aceleración o la
disminución del ritmo del pulso, la disminución o el incremento de la actividad
de ciertas glándulas, o un cambio de la temperatura corporal. Todo ello
estimula al individuo, o alguna parte de su organismo, para aumentar su
actividad. Las tres reacciones primarias de este tipo son la ira, el amor, y el
miedo, que brotan como respuesta inmediata a un estímulo externo, o son el
resultado de un proceso subjetivo, como la memoria, la asociación o la
introspección. El psicólogo conductista estadounidense John Watson puso de
manifiesto en una serie de experimentos que los niños pequeños son ya
susceptibles de tener estas tres emociones, y que las reacciones emocionales
pueden condicionarse.
Los estímulos externos disminuyen su importancia como causa directa de la
reacción emocional de un individuo según éste madura, y los estímulos que
suscitan estas emociones se vuelven más complejos. Así, la misma condición
ambiental que inspiraría ira en un niño pequeño puede causar miedo en un
adulto. No obstante, según aumenta el nivel emocional de la reacción, el
parecido entre los distintos tipos de reacción aumenta también: la ira extrema,
el pánico o el resentimiento tienen más en común que las mismas reacciones en
fases menos exageradas.
Todas las reacciones emocionales están acompañadas por alteraciones
fisiológicas momentáneas, como en el caso del aumento del ritmo del corazón
durante un acceso de ira. El miedo, por ejemplo, puede desencadenar
manifestaciones violentas, como el temblor de los miembros o una momentánea
pérdida de voz[15][15].
4.5.2. Aprendizaje Emocional. El aprendizaje emocional a través
de las experiencias de los demás, incluye dos procesos distintos. En primer
lugar, se produce un proceso de activación emocional Vicaria. Para que se
produzca cualquier aprendizaje
afectivo, es necesario que la alegría,
el dolor, el enfado o el malestar del modelo activen reacciones emocionales en
el observador. Siendo la activación muy necesaria, por sí sola es insuficiente,
ya que los modelos emotivos pueden evitar respuestas emocionales en los demás,
pero no dejan efectos duraderos. El
segundo proceso se refiere a la forma en que los acontecimientos asociados
con las emociones generadas
vicariamente llegan a tener por sí mismos poder de activación emocional.
4.5.3. Activación Emocional Vicaria.
Los
inductores emocionales vicarios, incluyen tanto el modelado emotivo como los
acontecimientos situacionales que activan emocionalmente a los modelos. En un análisis de la activación emocional
vicaria, Berger (1962) limita el fenómeno de la instigación vicaria a la
activación emocional producida por las expresiones modeladas, no por los
acontecimientos situacionales[16][16]. El estado emocional de otra persona no
es observable directamente, por lo tanto su presencia, calidad e
intensidad son consecuencia de los
estímulos que inciden sobre los modelos y de sus expresiones reactivas, indicadoras
de activación emocional. Las señales expresivas constituyen los indicativos
observables del estado emocional del modelo, ello porque estas señales sociales
se convierten en indicadores de los observadores, por lo que los observadores
pueden resultar completamente activados por las experiencias de los demás, así
los acontecimientos que activan el modelo sean inobservables.
4.5.4. Señales expresivas inductoras de emociones cognitivas. La información sobre el estado emocional del modelo viene
comunicada, en parte, por señales faciales, vocales y gestuales[17][17]. Estas respuestas observables, sobre
todos las expresiones faciales, actúan como indicadores y como activadores
vicarios de la emoción. La activación emocional vicaria no afecta sólo a las
respuestas autonómicas periféricas y las acciones defensivas, sino que produce
también cambios neurofisiológicos en el sistema nervioso central. El observar
que otros realicen actividades nocivas, produce en el observador la liberación
de sustancias químicas cerebrales que actúan como neurotransmisores (Welch y
Welch, 1968).
El ser
humano posee una gran capacidad de comunicación no verbal de su afecto, por
cuanto dispone de una mayor expresión facial y de un sinnúmero de gestos
expresivos más ricos que en los seres infrahumanos.
4.5.5. Desarrollo del valor señalizador de las expresiones
emocionales. La interpretación que las personas
hacen de los movimientos corporales ha sido objeto de estudio, sin embargo se
ha prestado menos atención al proceso por el que tales señales se convierten en
indicadores de emociones específicas. El valor comunicativo de las señales
expresivas de emoción refleja un desarrollo evolutivo y una experiencia de
aprendizaje. La capacidad de interpretar los signos de felicidad, miedo y
enfado tiene un valor adaptativo considerable al guiar las acciones dirigidas
hacia los demás. Las personas insensibles a los sentimientos de los demás o que
los interpretan erróneamente, son susceptibles de un comportamiento inadecuado
que puede ocasionarles innumerables problemas.
Los
individuos pueden realizar expresiones faciales indicativas de experiencias
agradables o desagradables (Ekman. 1973; Ekman, y Oster, 1979). Sin embargo,
esto no significa que determinadas emociones estén asociadas a movimientos
específicos del cuerpo, o que las señales expresivas reflejan, necesariamente,
algún estado emocional.[18][18]
Se han
realizado investigaciones para determinar si cada emoción se asocia a un patrón
cardiovascular distinto cuando estas son
inducidas socialmente, revividas mentalmente o activadas por películas.
Aunque los sujetos sienten innumerables emociones, estas tienden a asociarse
con patrones similares de activación visceral y de secreción hormonal.
4.5.6. Teorias fundamentales de la emoción. Hay
tres teorías fundamentales de la emoción:
·
·
La teoría de
James-Lange, establece que la emoción es el resultado de reacciones viscerales
o periféricas. La percepción de un estímulo hace que el cuerpo pase por ciertos
cambios fisiológicos que son la causa de la emoción.
·
·
La teoría de
Cannon-Bard, a diferencia de la anterior, sostiene que las emociones y las
respuestas corporales ocurren simultáneamente, no una después de otra. Así
pues, la percepción de la situación influye de manera profunda en la vivencia
emocional. Esta teoría es precursora de las teorías cognitivas.
·
·
Las teorías cognitivas
de la emoción, afirman que nuestras cogniciones nos dicen qué emoción estamos
experimentando, que nuestra respuesta emocional y nuestras expectativas pueden
influir inclusive en la manera en que respondemos a sensaciones internas.
Izard
puso en tela de juicio la teoría cognitiva, proponiendo a su vez que el ser
humano nace con la capacidad de experimentar varias emociones bien
diferenciadas. En su punto de vista, las situaciones evocan un patrón especial
de expresiones faciales y de posturas corporales, que el cerebro traduce en una
experiencia emocional apropiada.[19][19]
La
premisa básica de la teoría cognitiva de
Aaron Beck, es que en los
trastornos depresivos existe una distorsión o sesgo sistemático en el
procesamiento de la información. Tras un suceso vital que suponga una pérdida o
un fracaso, es bastante frecuente la aparición de emociones, como la tristeza,
el abatimiento, el miedo, el enfado, la felicidad, entre otros, mostrando lo
que se conoce como la tríada cognitiva negativa: Una visión negativa del yo,
del mundo y del futuro. Si bien el autor parte de experiencias clínicas en los
trastornos depresivos, esa tríada cognitiva interfiere extraordinariamente en
la capacidad adaptativa del individuo que los sufre y manifestada en las
expresiones corporales, las cuales se convierten en indicadores objetivos de
emociones específicas. La información
sobre sí mismo y sobre el mundo experimenta transformaciones cognitivas y
afecta a las respuestas tanto emocionales como conductuales del propio sujeto,
produciéndose una interdependencia entre cognición, emoción y conducta.
La
comunicación no verbal, puede ser una señal útil para identificar la emoción. A
menudo la comunicación no verbal contradice el mensaje oral del individuo.
Muchas expresiones faciales al parecer no son aprendidas sino universales en el
ser humano. El resto del cuerpo también transmite mensajes mediante su posición
y postura, un lenguaje llamado "lenguaje corporal".
Como para
la realización del presente trabajo se tuvo de muestra 30 sujetos con un
promedio de edad 20 años, estando la mayoría entre los 17 y 20 años, y teniendo
en cuenta que el resto de los sujetos se encuentran en la etapa del desarrollo
de la edad adulta, se precisa conceptualizar sobre la adolescencia y la
adultez.
[1][1] FENSTERHEIN, H. Y BAER, J. No diga sí cuando quiere decir no. Barcelona: Grijalbo, 1976. P. 510-511
[2][2] WOLPE, J. La Práctica de la terapia de la conducta. México: Trillas, 1977 p. 183-184
[3][3] ALBERTI, R. E. Y EMMONS, M. L.. Your perfect right: A guide to assertive behavior. San Luis Obispo, California: Impact, 1978
[4][4] LAZARUS, A. Behavior rehearsal vs.
Non-directive therapy vs. Advice in effectiong behavior change, Behavior
Research and Therapy, 1966. P. 209-212.
[5][5] LANGE y JAKUBOWAKI, P.A. Assertive
Beahvior and clinical problens of womwn. In: R. E. Alberti (ed), Assertivenes:
Innovations, Aplications, Issues. Sal Luis Obispo, California: Impac,
1976. P 415-417
[6][6] Mc DONALD, L.L. Measuring assertion: A Model aand method, behavior Therapy, 1978. P. 889.
[7][7] RIMN y MASTERS. Terapia de la conducta.México: Trillas, 1984. P. 506
[8][8] LIBET y LEWISHON. Entrenamiento asertivo.
Medellín: rayuela, 1988. P.607
[9][9] RICH, A. R. y SCHROEDER, H.E.
Research issues in assertivenes
training. Psychological
Bulletin, 1976. P. 1082
[10][10] CARROBLES COSTA DEL SUR, B.la práctica en la terapia de la conducta: teoría y métodos de aplicación para la práctica clínica Madrid:Pablo del Río, 1979. P. 508
[11][11]
ALBERTI Y otros. A stetement
of "principles por ethical practice of assertive behavior trining".
In: R.E. Alerti (ed.), assertivennes: Innovations. Aplications, Issues.
San Luis Obispo, California.Impac, 1977. P. 683
[12][12] RISO, Walter. Entrenamiento Asertivo. Aspectos conceptuales, evaluativos y de intervención. Medellín: rayuela, 1988, p. 45
[13][13] BWLLACK, A.S. y otros. Behavioral assesment of social skills. Research
and practice trining. New York: Plenum Press, 1980 p. 407
[14][14] Http:// www.Byopsychology.org emociones
[15][15] Emoción.
Enciclopedia Microsoft Encarta 99. Microsoft Corporation.
[16][16] Ibídem p. 331
[17][17] Ibídem p. 332
[18][18] Ibídem p. 333
[19][19] MORRIS, Charles G. Psicología un nuevo enfoque. Ed., Prentice Hall 7a edición 1992. P.473
| Comunicación no verbal inicio |
Comunicación no verbal 2a parte |
Comunicación no verbal 4a parte |
Comunicación no verbal Enlaces |
Afirmaciones para ser feliz |