La discriminación en las escuelas
   

La discriminación en las escuelas

Editorial- Diario Clarín- 12 de Septiembre del 2000.

Nuestro sistema escolar fue concebido desde sus orígenes como una institución abierta a todos los chicos para desarrollar bases culturales comunes tanto a los nacidos en este suelo como a los hijos de inmigrantes.

La historia de la escolaridad ha sido, de esta manera, la de la búsqueda de la inclusión social de todas las chicas y chicos; una tarea llevada adelante respetando las diferencias, removiendo prejuicios y rechazando toda forma de discriminación. Sin embargo, en los últimos años la escuela se ha convertido en un espacio donde es bastante usual que se registren actos de segregación.

Entre las víctimas de las prácticas discriminatorias se encuentran alumnos con discapacidades físicas, jóvenes provenientes de países limítrofes y de naciones asiáticas, chicas y chicos carenciados y menores que profesan, como sus padres, cultos diferentes de los mayoritarios.

La creciente presencia de la intolerancia en las escuelas ha sido constatada por el Instituto Nacional Contra la Discriminación (INADI), organismo que estima que el 14,7 por ciento de los hechos discriminatorios denunciados en 1998 se produjeron dentro de ámbitos escolares.

Se han constatado casos de maestros que discriminan a los alumnos por su color de piel. También se registraron situaciones de intolerancia de los directivos de escuelas hacia chicos con discapacidad motora. El INADI, que tiene a su cargo un programa de políticas educativas y de igualdad, considera que la discriminación se manifiesta contra quienes padecen una discapacidad motriz-sensorial y mental, contra quienes padecen algún tipo de enfermedad; también la nacionalidad y el nivel socioeconómico suelen motorizar ac tos discriminatorios.

La fuerza igualitaria de la escuela parece debilitarse, y con ello disminuye su capacidad de contribuir a la remoción de falsas creencias y al fomento de valores como la solidaridad y la ayuda recíproca.

Esta realidad reclama acciones en varios frentes. Por un lado, es necesario evaluar la situación de los grupos donde se producen los hechos que se comentan para realizar tareas de educación para la convivencia. En un sentido más general no puede obviarse que muchas actitudes discriminatorias o conductas violentas son consecuencia del deterioro de valores provocado por la crisis laboral y la marginación.

Por eso, la lucha contra la discriminación debe tener en cuenta la necesidad de mejorar las perspectivas de vida de la población.

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Esta página fue realizada por: R. Lozano-A. Ferrero-A. González Bravo del Instituto San Luis Gonzaga Septiembre/2000 - Tapiales, Buenos Aires- Argentina.