L'article
Los "Diablillos" de San Miguel en Agreda (Soria).
Isabel Goig SolerMe piden los responsables del Dragabales de la Riera de Gaià unas líneas sobre la quema de los Diablillos en la provincia de Soria, concretamente en Ágreda, villa situada en las faldas del Moncayo, rayana con la provincia de Zaragoza. Viene ello al caso por la relación que existe entre Ágreda y La Riera de Gaià, debido a la celebración de San Miguel y la posterior quema de los diablos.
Se considera a este santo, arcángel para más boato, vencedor del Mal, por lo cual se le representa con atuendo guerrero venciendo al Diablo y además, según la religión cristiana, es el encargado de dilucidar, mediante pesaje de virtudes y pecados, si las almas de los mortales son merecedoras del Paraíso o del Infierno. Pero en una provincia agrícola como la soriana, este santo fue y sigue siendo también el encargado de guardar el equilibrio en el agro, por eso mismo son dos las festividades dedicadas a él, una en mayo, cuando se conmemora la Dedicación de San Miguel, y otra en septiembre, su Aparición, algo que ha servido siempre de guía a los agricultores que tenían el ideal de siembra y sazón entre uno y otro santo.
En la provincia de Soria se acostumbra a quemar en muchos pueblos el Judas, el Sábado de Gloria; el "hombre viejo" en Débanos; la "abuela" en Golmayo, entre otros ritos similares, pero la "quema de Diablillos" cobra especial relevancia en Agreda. Se trata, en todos los casos, de la quema del Mal en general y de los malos y pequeños espíritus en particular, según el mandamiento cristiano heredado, sin duda, de ritos paganos.
Es fiesta grande en Ágreda el 29 de septiembre, casi tanto como la patrona Virgen de los Milagros, y para ello, desde bastantes años atrás, la misma familia se encarga de la confección de los dos diablos y el Demonio, este último siempre ricamente ataviado y de negro. La confección de los trajes ha ido evolucionando y mientras al principio se hacían en papel, ahora se arman con alambre antes de vestirlos y se les coloca en el interior metralla pirotécnica. Antes de prender la mecha, desde el balcón del ayuntamiento, se lee el pregón, irónico en general, acorde con el momento que se esté viviendo, casi siempre dedicado a los políticos. Hemos encontrado una estrofa de hace más de veinte años, cuando las autonomías estaban en su apogeo, que dice:
"Entre tanta autonomía
y senados, y congresos,
nos tienen ya, tía María,
que nos revientan los sesos".El final del pregón será la señal de salida para prender fuego a los tres monigotes representantes del Mal, que colgados en mitad de la plaza serán "ejecutado" con fuego mientras en ruido de la pólvora alborota a los presentes. Con los diablillos se queman -o al menos eso también se pretende- las envidias, reconcores acumulados a lo largo del año. Al día siguiente tiene lugar un encierro de reses bravas desde la plaza del Puente Caña hasta el Mercadal. Se unen así la tradición cristiana con el rito más pagano del toro, tan arraigado en la toda la provincia de Soria, cuyas tierras están inmersas en el mapa de la Celtiberia.
En todo el orbe cristiano la lucha contra el Diablo está presente, sea mediante San Miguel o la Virgen. El grupo llamado Danzas de los Llamosos -localidad muy cercana a la capital soriana- lleva en su repertorio un baile muy parecido al del Ball de Diables de la zona del Tarragonés en general y de La Riera de Gaià, en particular. En ellas interviene un zarragón, personaje muy parecido a Lucifer, con rabo y cuernos incluido, cuya misión es entretener al público mientras danzan e intentar despistar también a los danzantes. Las danzas se ejecutan con bastones -els balls de bastons catalán- y los parlamentos cambian según la situación -sobre todo política- que se esté viviendo. Por ejemplo conservan uno muy antiguo de cuando todavía los sarracenos invasores andaban por la Península:
Zarragón: - "Soy capitán general que vengo con mi bandera a pelear con el moro para terminar la guerra. Por mando del rey de España, que por ahora lo es, me he metido en los campos del rey moro Lucifer".
Diablo: -"Traidor, con qué amplia libertad te has metido por mis campos".
Zarragón: - "Porque son míos".
Diablo: -"Yo soy Luzbel. Lucifer, el Diablo, que vengo a por el zarragón y a por los que le están guardando. No permite mi grandeza, ni venera mi poder que yo adore por superior y cabeza y naturaleza del hombre y a lo dicho me mantengo con mis escuadrones. Firmes… Alinearse… -no le escuchan, no le obedecen- Mas de mi no hacéis, os castigaré. Soldados, firmes".
Angel: -"Ya están las tropas formadas y entro por medio del cuadro, vengo por mando de Dios a sujetar a este diablo y en tanto mi zarragón me dirá lo que ha pasado. ¿Qué ha pasado, mi zarragón?".
Zarragón:- "Que me ha querido matar".
Angel: -"Ignoras tú Lucifer que el Señor de los señores es un Dios sabio y justo Creador Omnipotente. Ignoras que te dio el ser sacándote de la nada a ti y a todos tus seguidores. Pues si nada tienes tuyo y de Dios son los favores, cómo soberbio te pones contra la voluntad Divina en tan falsas opiniones".
Diablo: -"No quiero manchar mi espada con un triste gusarapo".
Angel: -"Calla, infame. Pon un combate conmigo, atrevido". Y mata al Diablo.Danzas dedicadas a San Miguel, paloteadas, hemos encontrado también en la Sierra de la Demanda burgalesa, concretamente en Santa Cruz de Valle Urbión y pueblos de alrededor, lugares donde se le rinde culto a San Miguel, pero no con tanta reverencia como en Soria, por ser la Demanda lugar más tradicionalmente dedicado al pastoreo.
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