Desde el día de San Valentín que en tu cabeza está ella.
Os separan bastantes primaveras,
las suficientes para que la gente os mire mal
y esta tarde has quedado con Cupido en un bar.
Os sentáis en una mesa, bebéis licor, habláis de cosas graciosas
y le preguntas que qué ha pasado con el significado de ese refrán:
Cupido te mira con una expresión curiosa
cuando le mencionas que "el amor no tiene edad".
Los refranes a veces tienen tan poca validez,
como cuando dicen que quien la sigue la consigue.
El amor no tiene edad, quieren hacerte creer,
pero tú sigues y no la consigues.
No consigues que en el bar os dejen de mirar mal,
vuestros constantes problemas son imposibles de olvidar.
¿Podéis seguir sintiendo vuestros latidos,
tras ser constantemente criticados?
Os consideran una causa imposible
pero quedáis, como cada tarde, en el mismo bar.
Y aunque la gente no vea esto factible,
vuestros ratos son los de la magia, los del amar.
Qué importan las discriminaciones
si vuestras despedidas están llenas de ternura.
Lloráis lágrimas de alegría a montones
aunque la gente cargada de odio no lo asuma.
"Tarde con cupido en un bar", aparte de ser una vivencia personal viene a ser una reivindicación.
Cuando tenía 18 años frecuentaba un bar con los amigos. Íbamos por la tarde y charlábamos de todo y nos reíamos.
Me enamoré de la camarera de ese bar (era la primera vez que me enamoraba). Se llamaba Gema y era un poco mayor que yo.
Cuando descubrí que estaba enamorado de ella, empecé a frecuentar el bar cada tarde, de lunes a viernes y los sábados, por la mañana.
Empecé a hablar con mis amigos y demás gente y les hice saber que me había enamorado de esa camarera dulce y sensible.
La gente no me tomaba en serio, me decían que yo era más joven que ella y que normalmente es al revés, que la chica ha de ser más joven que el chico.
Recuerdo que esa época leí muchos casos de personas que terminaron juntas pese a la diferencia de edad y barreras que tuvieron que soportar para que les dejaran amar en paz sin aguantar malas miradas o hasta malas palabras en el peor de los casos.
No soporto la hipocresía de la sociedad ni las malas personas, así que mi postura desde siempre ha sido abierta, defiendo las relaciones amorosas con diferencia de edad porque la edad es algo banal y absurdo comparado con algo tan intenso y grande como es el amor verdadero.