Dos miradas. El mismo silencio.
Sujetando una taza de café con mis dedos amarillentos, con aroma a tabaco.
El café suave con dos terrones de tu azucar. Mirándote, enamorándome de ti.
Tú acariciabas un vaso y mirabas afuera. Tu mirada era tan penetrante que tus ojos traspasaron la ventana y se mojaban en la calle, con la lluvia. Tu dedo entre tus labios, estabas pensativa.
Mi beso implorando ser tu dedo.
El ruido típico de un bar, de fondo, a veces molesto y a veces tan sereno. Hubiera parado el mundo allí mismo, mi imaginación empezó a caminar sin límite establecido. Te miré durante tanto tiempo que mis ojos cogieron tu forma. Tu copa terminó.
Cambié mi Café por soledad y vino, cuando te fuiste del bar.
Cuando la puerta se cerró y la lluvia te escondía.
"Un instante" es un texto que ya aparecía en otra página mía llamada "Escritos de Bitácora" y que he rescatado de nuevo para la ocasión debido a que es uno de mis preferidos.
Es de esos textos que cuando lo escribes, te gusta lo que ha salido.
Habla de las personas fugaces que de alguna forma te marcan y siempre recuerdas. Esa persona que ves una sola vez en tu vida y se te graba en la mente... Son momentos increíbles.