Querida nota de música:
Soporto en las espaldas la magnitud de mi amor por ti.
Te aseguro que ya no puedo más, si no me quito este peso de encima para dártelo.
Esta mañana he despertado y allí estabas sin estar, me he levantado de la cama para lavarme la cara y la he aclarado junto con mis pensamientos:
Sentimientos a jabón.
Te quiero cada vez que escucho hablar a la vida de ti.
Entonces es cuando mi corazón quiere salir de mi y ver tu noche o bien no respiro ni tu aire ni tu ambiente y...
Sin más, no respiro.
Te escribo esta carta para no mandártela nunca, para decirte que te quiero sin que lo sepas, sin decírtelo.
Quizás eres platónica, pero no quiero creerlo ya que lo único que me da vida es estar a tu lado.
Procuro beberte a sorbos en pequeños vasos o viajarte en tren de un lado a otro.
Cuando tengo insomnio, te cuento todas mis cosas, te canto y te susurro esta carta, te digo que eres preciosa y te toco con mi voz...
Ante todo, siempre estoy enamorado.
"Carta no enviada" sería la carta que no envié. Este escrito lo hice para declararme a Victòria, mi chica, pero por ese miedo y esa incertidumbre que sentía (y de la que ya he hablado anteriormente en "Tantos ojos y tanta escucha") nunca se la envié. A cambio, le envié "Tantos ojos y tanta escucha" que también lo considero un escrito muy especial.
Es un texto significativo para mí. He de decir que cuando empecé a salir con Victòria, le enseñé todas las cartas que nunca le envié y se las regalé :-)