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Tema 1. La música en la prehistoria La arqueología estudia las culturas desaparecidas, excavando donde se supone que existen restos del pasado. Los arqueo musicólogos están especializados en el estudio de los objetos musicales que se encuentran en las excavaciones. Gracias a ellos podemos conocer algunos aspectos de la “vida musical” en la prehistoria. El testimonio más antiguo que conocemos es un grabado mural encontrado en la gruta de “tríos Frères” (Francia). Tiene 40.000 años y representa a un bailarín enmascarado tocando un arco musical con resonador de boca. Lo que suponemos y lo que ignoramos Hay que piensa que la música pudo tener su origen
en los movimientos corporales rítmicos que se hacían para
sincronizar ciertos trabajos colectivos. Un tercer grupo ha pensado que el nacimiento de la música estuvo ligado a la magia, siendo así que los hechiceros cantaban, tocaban y bailaban en las ceremonias religiosas y curativas. Hay otras muchas teorías acerca de la música en sus orígenes más remotos, pero las melodías y los ritmos de los hombres primitivos se han perdido para siempre. Haría falta remontar el tiempo y convivir con ellos para saber cómo y por qué cantaban, bailaban y hacían sonar los más variopintos instrumentos. ¿Crees que conociendo la música de las tribus primitivas de nuestros días podríamos suponer cómo era la música en la prehistoria? Los remotos orígenes de la música La música en el paleolítico Para el hombre del paleolítico, la música era un recurso mágico que le servía de ayuda en las ceremonias que celebraba para pedir buena caza o pesca. Los chamanes (especie de brujos) disfrazados a menudo de animales, danzaban y seguramente cantaban deformando su voz con una membrana colocada frente a la boca, anticipando así el instrumento que ya conocemos con el nombre de cazú. La música en el neolítico Cuando algunos grupos humanos empiezan a adoptar hábitos más sedentarios, descubriendo la agricultura y la ganadería, se produce una profunda modificación en su estructura mental, surgiendo el ocio que se alegrará con música. Los ciclos del año agrícola también encontrarán su expresión musical a través de danzas y cantos para las diferentes faenas. Piensa y responde Los sonidos más antiguos Los etnomusicólogos han descubierto que los hombres prehistóricos utilizaban instrumentos de loas cuatro familias que conocemos: idiófonos (palos, maracas de calabaza, sonajas, raspadores, xilófonos,…), membranófonos (tambores y mirlitones), cordófonos (distintas clases de arcos) y aerófonos (flautas, silbatos cuernos y caracolas). Todos ellos se utilizan todavía en nuestro tiempo. Sólo tienes que echar una ojeada a tu alrededor y comprobarlo. Pero lo realmente interesante es imaginar qué sentían nuestros antepasados cuando, hace veinte mil años o quizá más, se aproximaban al mágico mundo de la música. Para ello, viajaremos en el tiempo y nos haremos la ilusión de que estamos escuchando los sonidos más antiguos. Las piedras sonoras de las cavernas En casi todas las grandes cuevas existen formaciones de estalactitas y estalagmitas de las que pueden obtenerse sorprendentes sonoridades, golpeándolas con la palma de la mano, o con maderas y huesos. A veces existe un conjunto de estalagmitas de formación laminar que proporciona sonidos de altura diferente y que suele recibir el nombre genérico de “órgano”. Rombos volantes Los rombos volantes son unos instrumentos de hueso, madera u otros materiales que, atados con una cuerda, se voltean hasta producir un característico zumbido. Fueron utilizados por algunos pueblos primitivos como instrumento ritual. Seguramente su misterioso sonido les evocaba las voces de los espíritus y de los antepasados muertos. En esta audición se emplean rombos de África, de la India y de Australia, hechos de cuerno, bambú y madera. Walter Maioli Si existe un Indiana Jones de la arqueología musical,
se llama Walter Maioli y vive en algún lugar de Italia. Desde hace
muchos años este artista e investigador del arte prehistórico
estudia los orígenes de la música. Es además flautista,
percusionista y compositor, dedicándose a dar conciertos con instrumentos
parecidos a los que pudieron utilizarse en la prehistoria. El hombre de Cromañón El hombre de Cromañón vivió en el
paleolítico, poblando Europa hace más de 30.000 años.
Se llama así por haberse descubierto varios esqueletos de esta
primitiva raza en la gruta francesa del mismo nombre. Se trata de un individuo
bastante evolucionado, que fabrica armas, emplea la cerámica y
pinta en sus cuevas. |
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