La trama

     

      Libres del tiempo y del espacio, los antagonistas se concentran, graves, en el juego. Leyes matemáticas complejas lo rigen; las piezas se desplazan por los hipercubos trazando caminos perfectos. Nada distrae a los jugadores: disponen de la eternidad para cada movimiento.
     La partida carece de principio, o tal vez sea incognoscible, singular. Hay quien conjetura que tendrá final.
Uno de los contendientes decide y ejecuta (no hay acción, solo pensamiento): desplaza múltiples trebejos. Elimina una cadena rival y conquista territorios.
     En la Tierra, Timur Lenk mueve sus tropas, destroza al ejército de Ilyas Khodja y entre festivos honores se apodera de Samarcanda, la de los mil camellos.

Santa Rosa, 20 de marzo de 2004