Personalidad

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Cuestionario
Hay quien define esta raza de la siguiente manera en relación con la forma en que conviven con sus respectivas familias. Filosofía bullmastiff: "Siempre lo más cerca de ti, mi señor dios".

¿Y eso qué significa?

    De una parte tenemos que el bullmastiff se caracteriza por la más absoluta entrega hacia "su" familia, una entrega tal que se traduce en la necesidad de estar siempre vigilante buscando la mejor manera de tenernos siempre contentos. Agradar a los suyos es algo que lleva muy a gala y que persigue continuamente; se desvive por quedar bien. Como contrapartida, agradece que seamos efusivos y que le hagamos saber que nos encanta, sus ganas de hacernos felices. Y claro, siendo como es, agradarnos en todo momento pasa por dar su vida por nosotros, si llegara el caso, o cuanto menos hacernos ver que lo haría, sin dudarlo, si tuviera ocasión. Pero el bullmastiff no es un perro anodino,  ni muchísimo menos; tiene su corazoncito... y le gusta hacerlo notar.

    Al bullmastiff le gusta sentirse útil también y mostrar cuán útil puede llegar a sernos. Le priva acompañarnos al trabajo o a la compra, o en el coche, sabiendo que, haciéndolo, irradia una especie de halo protector a nuestro alrededor; eso es ser útil. Por ejemplo: imagínese un despacho de abogados en el que continuamente entran y salen clientes. Unos ya llevan años tratando con ese despacho y otros vienen por primera vez; en ese despecho además de los abogados y su equipo, hay una pareja de bullmastiffs. Cuando quien llama al timbre desde la calle es un conocido, ni se inmutan. Continúan echando su siestecita a los pies de su dueño, aprovechando los últimos minutos de sosiego (mientras la visita sube la escalera) para desfilar luego, remolones, hacia el despacho de al lado e instalarse a los pies del ayudante. En cambio, si viene una visita nueva, ni que decir tienen que se levantan de un brinco, se van derechitos a la puerta, olfatean el aire como si quisieran adivinar de qué tipo de asunto legal va a tratarse... y al abrirse la puerta se asoman curiosos para olisquear al extraño y dar su particular visto bueno. Eso es sentirse útil.

    Y con los niños, ¿qué? Sesenta y muchos kilos de mimo y de paciencia infinita y una tal sensibilidad que incluso desde muy cachorritos comprenden que crecen más rápido que el bebé de la casa, y empiezan por su propia voluntad a sentarse o a tumbarse para jugar con el crío, ¡porque ya le rebasan con mucho en estatura, peso y volumen!