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Instinto de guarda

 

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Instinto de guarda
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¿Cuándo aparece y cómo fomentarlo?

    Demasiadas veces nos preguntamos si al bullmastiff es necesario adiestralo para la guarda y muchas más aún se da por hecho que así debe ser. Lo primero que hemos de saber y tener en cuenta es que el instinto no es otra cosa que un conjunto de pautas de reacción que, en el animal, contribuyen a la conservación de su vida o de la de sus congéneres y especie. Por lo tanto, queda perfectamente claro que existe una propensión natural a defenderse o a defender a los suyos de algo o de alguien que resulta ser una amenaza. Cabe suponer entonces que si es instintivo, es que se nace con ello, con esa necesidad natural de protegerse. Y si se nace con ello, lo más que podemos llegar a hacer es desarrollarlo, pero no inculcarlo.

    Aparecer aparece, también naturalmente, en el momento en que el animal toma conciencia de sí mismo y de lo que le rodea, es decir, cuando -como en el caso de los perros- abre los ojos al mundo, y es a partir de ese preciso momento cuando comienza a desarrollarse, a través de la experiencia, como todo lo demás.

    ¿Y qué es lo que guarda el bullmastiff? Lo primero y principal, su propia vida y existencia, e inmediatamente a continuación, a los que tiene más cerca si con ellos se siente identificado. Al fin y al cabo, todo perro -y no es esta raza la excepción- empieza por defenderse a sí mismo y después defiende al resto de su manada. Desde el mismo momento en que incorporamos a un bullmastiff a nuestra familia, este pasa a considerarla como "su" manada, siendo cada uno de nosotros uno de los miembros de esa manada, a los que se verá abocado a defender si llega el caso.

    ¿Cómo, entonces, podemos fomentar ese instinto de guarda? Sólo cabe una respuesta y una realidad: haciéndolo partícipe de esa familia e integrándolo verdaderamente a nuestra propia manada, para que pase a ser, también, la suya.

    El bullmastiff no es un perro pendenciero ni escandaloso, pero eso no lo hace menos guardián ni lo hace menos fiable. Muy por el contrario, un bullmastiff perfectamente integrado en una familia se convierte en su más dedicado miembro, defensor a ultranza de ella. Ciertamente, no cabe esperar que se pase el día asomado al balcón, prodigando al vecindario una sonata de ladridos en la menor, como si quisiera decir "aquí estoy, atreveos conmigo". El bullmastiff no hará semejante tontería, ni se rebajará hasta el punto de convertirse en un perro del montón porque su señorío no le permite hacer alarde de su condición y fuerza. Pero que nadie se atreva a violar ningún código de honor ni ponga en jaque la vida o el bienestar de "su" familia, porque entonces ese perro discreto y silencioso se convertirá en el más temible de los adversarios.

    Curiosamente,  no empleará su potente boca, salvo en situaciones límite, y  no porque no le sirva para nada la fuerza de su músculo masetero, sino porque durante siglos de selección le hemos enseñado a utilizar la potencia de su cuerpo y a derribar al oponente con el peso de una brutal embestida, y eso le basta y le sobra a cualquier digno ejemplar de esta raza.

    Ahora que hemos comprendido qué mueve a estos colosos de guardar, entenderemos que no se sientan impulsados a defender a ninguno de los miembros de una familia, por mucho que sean sus propietarios, si estos los ignoran y mantienen alejados y privados de eso que para ellos es tan importante y constituye la verdadera clave de su talante: la compañía y el afecto de los suyos, la plena integración en una verdadera unidad familiar, en una auténtica manada.

    El bullmastiff está más que preparado para ejercer la guarda, de manera instintiva y natural, por un componente puramente genético por un lado y en base a una cuidada selección por el otro. Esta cualidad innata empiezan a desarrollarla a muy temprana edad. Y es posible fomentarla siempre que los individuos se sientan plenamente integrados como parte de una pirámide social, "su" familia, bastando eso pues para hacerle partícipe de la necesidad que todos tenemos de mantener a raya a cualquiera que no venga en son de paz.