Capítulo 12:
CD/DVD-ROM.
12.1. El
CD-ROM: teoría y práctica
Cuando en 1981
se empezaron a sentar las bases de lo que sería el CD musical, pocos pensaron
en las posibilidades que podría tener en un futuro.
El
CD-ROM, derivado informático del CD-Audio, es el método de almacenamiento de
masa que más se está utilizando en la actualidad, habiendo desplazado a gran
cantidad de dispositivos tales como magneto-ópticos o cintas de streamer debido
sobre todo a su gran popularidad y su bajo costo, lo que lo sitúa en una relación
pesetas/MBytes muy razonable.
Antes
de explicar el CD-ROM, debemos hacer un repaso histórico a lo que es el
CD-Audio, así como la constitución de un disco CD y el método de lectura y
escritura utilizados. También acabaremos viendo una introducción a las
grabadoras de CD así como unas nociones sobre el DVD (Digital Versatile Disc).
12.2. Fundamentos
técnicos
Como
ya dijimos antes, en 1981 se reunieron Sony y Phillips para definir lo que sería
el sistema de audio que revolucionaría el mundo, y que más adelante acabaría
siendo el sistema de almacenamiento del futuro.
A
este invento se le llamó Compact Disc (Disco Compacto o CD), y consistía en un
disco de 12 cm. de diámetro de plástico en cuya parte inferior se encuentra
una capa de material tipo metálico. Para proteger esta capa de metal, se
pega otro disco de plástico. Finalmente, la parte superior del CD está
recubierto por una capa de serigrafía con el nombre del autor, publicidad,
etc., para hacerlo más presentable.
El
CD lleva grabada la información mediante un láser, pero no siguiendo las
normas clásicas (analógicamente), sino de forma digital, o sea, la señal de
audio ha sido convertida a un montón de ceros y unos.
La
cuestión que se nos plantea es ¿Cómo se escriben los datos en el CD, y como
se leen?.
En
un CD, se ha grabado en su superficie una serie de “agujeros” no pasantes
mediante un láser en el proceso de fabricación del CD. En realidad, no
son agujeros, sino que el láser ha quemado el metal y lo ha evaporado, dejando
una depresión. Debido a dicho proceso, el metal dentro del “agujero”
ha quedado opaco a la luz. Si vemos la siguiente fotografía lo entenderemos
mejor.

En
ella se observa como hay zonas perforadas con color oscuro y zonas brillantes
donde el láser no ha quemado nada. El tamaño es increíblemente pequeño:
El ancho de una perforación es de 0,8 micras, y la distancia entre pista y
pista es de 1,6 micras. Y digo entre pista y pista porque en el CD, a
diferencia de los discos de vinilo, no es una sola pista en espiral desde el
borde exterior al interior, sino una serie de pistas concéntricas que van desde
el borde interior al exterior.
Para
la lectura se utiliza un láser, con un complicado sistema óptico que
explicaremos dentro de un momento. Dicha luz láser incide en la
superficie del disco, pudiendo suceder dos cosas: o bien la luz da en la
superficie que no ha sido quemada por el láser grabador, en cuyo caso se
refleja en el metal y dicha reflexión es captada por un sensor (interpretándose
un uno lógico); o bien la luz incide en una de las perforaciones quemadas por
el láser (esos puntos, los cuales son denominados PITS) y al ser una superficie
opaca, no es reflejada, de manera que el sensor no capta nada, interpretando un
cero lógico.
Por
supuesto, por si aún no hemos caído en el detalle, para pasar la señal analógica
a digital para su posterior grabación en el CD es necesario un sistema de
muestreo similar al utilizado para la captura de sonido con una tarjeta
Soundblaster. El muestreo se realiza a una frecuencia de 44,1khz a 16Bits
y Estéreo. El sistema de lectura de un CD es de lo más ingenioso, y se puede
estudiar a partir del dibujo siguiente.

En
él vemos el emisor láser a diodo LED, el cual entrega una potencia láser de
menos de 1mw, por lo que no resulta perjudicial para el ser humano. Por si
no lo sabemos, los diodos láser no emiten su radiación al estilo de los láseres
normales, o sea, de manera coherente y rectilínea, sino con una apertura de 30º.
Para poder enfocar el rayo en los puntos del disco (que a partir de ahora
denominaremos pits), es necesario hacer un enfoque perfecto, mediante un juego
de lentes denominado colimador.
Posteriormente,
el rayo atraviesa un cristal denominado beamsplitter, (partidor de rayo), que se
comporta de manera similar a unas gafas de sol: Si el rayo penetra por una de
sus caras, ésta es transparente y el rayo pasa sin atenuación; por el
contrario, al penetrar por la otra cara, se comporta como un espejo y el rayo es
reflejado.
Sigamos
viendo el dibujo: El rayo emitido por el láser atraviesa la lente colimadora y
es enfocada a un diámetro de 0,8 micras, para posteriormente llegar al partidor
de rayo por su cara transparente. El rayo sale del beamsplitter y va a
parar al CD.
Como
ya sabemos, si hay un pit en el CD, el rayo no es reflejado, de manera que se
interpreta un 0 digital. Si no hay pit, sino superficie pulida, el rayo es
reflejado y vuelve al beamsplitter, pero ahora penetra por la cara tipo espejo,
que lo desvía hacia los sensores que detectan la información, que en este caso
es un 1 lógico. Por supuesto, los sensores son fotodiodos.

De
esta manera tan simple se lee el CD, pero realmente hay un mundo detrás de él,
ya que, como podemos intuir, la sincronización de las señales debe ser
perfecta, tanto para el movimiento del motor del CD como para el motor del
conjunto láser o la decodificación de las señales captadas.
Por
de pronto, la velocidad de un CD AUDIO oscila entre 200 y 500 r.p.m., puesto que
para mantener la lectura constante hay que variar la velocidad con objeto de
poder leer la misma información tanto si la pista es la más interna como si es
la más externa (la velocidad relativa aumenta en la pista más interior y
disminuye en la más exterior).
Respecto
al conjunto motor del lector láser, éste debe moverse de manera constante
perpendicularmente al disco, por lo cual va montado en una varilla metálica
sobre la cual se desliza a impulsos de un motor mediante un tornillo sin fin.
Por supuesto, esto permite el movimiento adelante - atrás en cualquier momento.

La
parte más difícil es la decodificación de los datos leídos del CD.
Para no complicar mucho el tema diré que la información ha sido convertida a
un formato determinado denominado “8 a 14”, de manera que ocupa menos
espacio en el CD. Además, se le añade información de control y el
famoso corrector de errores de tipo “Reed-Solomon”, el cual permite
reconstruir en la medida de lo posible alguna información errónea o perdida.
Huelga
decir que también hay una lógica para la función de la botonera de control,
que incluye los mandos de “Play”, “Stop”, “Eject”, “Rew” y “Fwd”.
En los CDROM, gran parte de estos controles ha desaparecido, manteniéndose sólo
“Eject”, aunque algunos modelos incluyen también “Play” y “Fwd”, y
otros incluyen todos los controles.
12.3.
Velocidad de lectura de un CD
La
pregunta es: ¿cuál es el flujo de datos que es capaz de leer un CD de Audio?.
Haciendo una sencilla operación podemos averiguarlo.
Debemos
tener en cuenta que vamos a leer unas señales que han sido muestreadas a 44,1
Khz (44.100 muestras) en estéreo (88.200 muestras, el doble) y además a 16
bits (176.400 muestras, puesto que 16 bits son 2 bytes). Ese el número
mágico: 176KB por segundo es el flujo de datos necesario.
12.4. Del
CD-AUDIO al CD-ROM
Evidentemente,
si podemos leer datos para interpretar música, también podemos leer datos para
interpretar programas. Eso es el CDROM: un sistema para almacenar
programas en un soporte tipo CD, aunque sea de solo lectura (de momento).
Para
ello, se dota al lector de CD de la lógica necesaria para la lectura de datos
de ordenador, así como de una interface para comunicarse con éste.
Los
primeros CDROM llevaban una tarjeta propietaria para la comunicación, siendo
las más conocidas las de Sony, Panasonic o Mitsumi. Estas tarjetas
solían ir en la dirección I/O 300h (podían cambiarse mediante jumpers) y en
la IRQ 3 ó 5.
Posteriormente,
las tarjetas de sonido comenzaron a llevar los tres conectores necesarios para
la correcta colocación de los CDROM, si bien el de Panasonic presentaba ciertas
dificultades, puesto que Creative Labs compró gran cantidad de CDROM a
Panasonic con el logotipo Soundblaster y que se colocaba en la I/O 230h,
mientras que el auténtico Panasonic estaba en la I/O 300h. Como la única
diferencia era una pegatina en la carcasa del CDROM, a veces el cliente se
encontraba buscando deseperadamente una tarjeta propietaria para poder conectar
su CD, aún teniendo los conectores de la Soundblaster.
Todos
estos problemas terminaron con la incorporación del interface tipo IDE a los
CDROM, de manera que podía conectarse directamente a la controladora de disco
duro, ya como maestro o esclavo. También aparecieron CDROM SCSI, que se
caracterizaban por su elevado rendimiento, sobre todo si se comunicaban con
cualquier otro dispositivo SCSI.

Respecto
a la forma de carga del disco, existen dos métodos: La tradicional
bandeja ó “Tray”, como en los lectores de CD de equipos de audio, y el
sistema “Caddy”, que consiste en una especie de caja que es expulsada y que
se abre e introduce el CD dentro, de manera que queda protegido totalmente.
Luego, el caddy es introducido de nuevo en el CDROM, que se lo “traga”.
Este método, si bien es el que más protege al CD, también es el más
engorroso para el cambio de discos, de manera que ha quedado reservado para
sistemas grabadores de CD y DVD-RAM.
En
los CD´s de última generación de marca Pionner ha aparecido un nuevo sistema:
El “Slot-In”, que consiste en una ranura que se “traga” al CD, al igual
que los reproductores CD de Car-Audio. Si bien parece que el sistema puede
arañar el disco, no olvidemos que la boca de la ranura se encuentra rodeada de
fieltro, de manera que no hay tal peligro. Además, una casa de tanto
prestigio como Pionner no puede permitirse el lujo de tal fallo.
A
continuación nos surge la siguiente pregunta: ¿Cuál es la velocidad de
lectura de un CDROM?.
Los
primitivos CDROM, que eran evolución de los lectores de CD-Audio, podían leer
hasta 150KB por segundo, siendo esta medida la base standard para las futuras
ampliaciones de velocidad. Por cierto, para mantener la compatibilidad con
los CD-audio, existía un modo “turbo” en el cual el CDROM podía leer hasta
176KB por segundo, justo el flujo necesario para leer los CD´s musicales.
Posteriormente,
aparecieron los CD-ROM de doble velocidad, o lo que es lo mismo, el doble de la
base standard (150 x 2 = 300Kbytes por segundo). Si bien fue
una revolución, la cosa no quedó ahí, sino que evolucionó a 4x, 6x y
8x hasta llegar a los 52X actuales.
El
truco para poder leer el cuádruple, séxtuple ó más de datos fue aumentar la
velocidad de rotación, pero aparecieron nuevos problemas: El peso del
conjunto lector láser impedía llegar a las pistas con la rapidez necesaria.
La reducción del peso del bloque lector así como los aumentos de la velocidad
del motor posibilitaron estos lectores.
Actualmente,
han aparecido los lectores de 44x, 48x y hace unos días, los primeros lectores
Jamicon de 50x. Para saber cual es la velocidad de lectura, debe
multiplicarse la base standard por el número que indica la velocidad. Así,
un lector de 8x es capaz de leer hasta 8 x 150Kbytes = 2.000 KB = 2MB por
segundo. Un CDROM de tipo 20x leería hasta 3MB por segundo.
Pero
no nos engañemos, a veces no se consiguen las velocidades que se anuncian, de
manera que nos están engañando. Bueno, es posible que en la parte más
interna del disco y si los datos están contíguos podamos alcanzar esas
velocidades de pico.
Como
norma general, los CDROM “de marca” si cumplen lo que prometen. En mi
caso, dispongo de un lector Plextor SCSI de 32x y puedo garantizar que es más
veloz que algunos lectores IDE 50x que he podido probar. Como norma general, se
alcanza la velocidad real de 20x, el resto es velocidad de pico en determinados
momentos, como ya se ha explicado anteriormente.
Otro
handicap a tener en cuenta es el hecho de la velocidad de rotación del disco:
Para poder leer de manera fiable un CD es necesario que la velocidad sea
constante. En un lector de 8x ó superior, podemos encontrarnos
velocidades de 3.000 r.p.m., muy lejos de las primitivas 500 r.p.m. de los
lectores CD-Audio. Mientras el motor alcanza su velocidad nominal, estamos
perdiendo un tiempo precioso. Además, si bien algunos CDROM dejan el
motor de giro del disco conectado para evitar pérdidas de tiempo, a esas
velocidades no tarda en quemarse, por lo que la solución es desconectarlo
cuando terminemos, para encontrarnos que tenemos que volver a leer... y esperar
de nuevo a que el motor alcance su velocidad.
En
resumen: Es posible comprar un CDROM de 40x (6MB por segundo) con un fantástico
tiempo de acceso de...140mseg (por más que nos prometa en el manual que es de
menos de 90mseg.).
A
partir de su CDROM 8x, Sony comenzó a utilizar una técnica que ha acabado
siendo utilizada por todos los lectores de cierto “caché”. Me refiero
a la lectura de velocidad variable.
Mediante
esta técnica, desde los primeros momentos en los que el disco comienza a girar,
ya es posible ir leyendo datos del CDROM (aunque sea a menor velocidad), sin
esperar a que se alcance la velocidad máxima de giro. Evidentemente, en
esos primeros momentos, la lectura de datos no será la que nos especifique el
lector, pero por lo menos ya se irá leyendo el directorio del CD, o bien
algunos datos.
Con
la técnica de lectura de velocidad variable se consigue reducir el tiempo de
acceso a los datos hasta unos impresionantes 90mseg.