Martín pescador

Martín pescador Chloroceryle americana

Fotografía de Alfredo Martínez

En el pueblo de los mbyá-guaraníes hay una leyenda que dice:

Un muchacho que después de engañar al yacaré con falsos alagos, se escapa de éste, que quiere vengarse de la burla. El Martín pescador está pescando y esconde al fugitivo en su canasto, bajo sus pescados. Cuando aparece el yacaré, la niega haber visto a nadie, pero ante la desconfianza del otro, que quiere revisar todo, agarra con las patas el canasto, se va volando y salva así al personaje central de la historia.

Una adivinanza mapuche dice: "¿Que matrimonio se peleó por unas cintas?" La respuesta es "El de los martín pescadores". La explicación de esto se encuentra en un relato tradicional que dice que la mujer del mart´n pescador eligió una cinta amarilla para adornarse el pecho, pero vino su marido y se la sacó. A ella le quedó una cinta verde, que no le gustaba. Entonces, para mejorar su aspecto, pensó en ponerse una cinta blanca en el cuello; otra vez, su compañero se la quitó, para usarla él. Desde entonces, la pareja siempre pelea; la narración justifica así el collar blanco del macho del martín pescador grande, el único que llega a la patagonia.

Otro relato sureño de origen criollo trata sobre el canto del martín pescador.
Dicen que antiguamente el martín pescador sabía hablar y especialmente cantar muy bien. Tanto, que se la pasaba junto al arroyo luciendo su canto. Un día, se puso a conversar con el salmón y le dijo a éste que admiraba mucho su forma de nadar, porque eso era algo que él no sabía hacer. El pez le contestó que a él, en cambio, le gustaba mucho como cantaba el otro. Entoncres, se pusieron de acuerdo para enseñarse sus habilidades. Iba a empezar el martín pescador, aprendiendo a nadar; entonces, el salmón le dijo que mejor pusiera su canto en una piedra junto a la orilla del agua. El salmón sacó la cabeza pero en lugar de ver un poco como era y nada más, pegó un salto, lo agarro con la boca y se zambulló de nuevo. Cuando soltó el canto, se había mojado y ya estaba estropeado para siempre. El martín pescador se puso furioso y desde ese día quiere vengarse del salmón: se pasa todo el tiempo ecechando junto al agua para tratar de localizarlo. Y desde entonces además, le ha quedado por canto ese grito estridente y destemplado, que hace que también en el campo se lo llame "matraca".

Fuente de esta leyenda: Centro Editor de América Latina S.A (1985)
Dirección Editorial Miguel Angel Palermo.
Título: AVES 2  Fauna Argentina

 

Volver a la página anterior

MAPA DEL WEB

 Copyright © AVES 2OOO. Permitida usar la información de esta web citando la fuente