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CONFRARIA OBRA REDENTORA NOSTRA SENYORA DE LA MERCÈ
El primer contacto de la Orden de la Merced en el archipiélago Balear se inició con el desembarco del rey Jaume I, en Santa Ponça "per tornar aquel regne a la fe de Nostre Senyor", en la cual se encontraba el fundador de la Orden San Pedro Nolasco.
El primer convento mercedario se instaló en la calle "carrers dels forats", nombre que fue sustituido en el año 1640 por calle de San Pedro Nolasco.
Este primer convento tuvo una breve historia, ya que Don Juan de Laers, lugarteniente del Maestre General Pedro Nolasco, traslado la comunidad mercedaria al nuevo convento, construido en la "Plaza de la Corte" actual "Plaça de Cort", sobre un solar que recibió, de Beatriz, viuda de Berengario, el 3 de enero de 1235, ampliado posteriormente por la compra de unos corrales a Tomás de Quadres, el 9 de Abril de 1237, y por la donación de unas casas y tres hospicios sarracénicos que dio Buenesclau, el 5 de Abril de 1241.
En este segundo emplazamiento, estuvieron los mercedarios hasta la última década del siglo XIII, ya que conforme a escritura de día 11 de Abril de 1295, se ubicaron en la zona en la que hoy actualmente se encuentran, calle Arco de la Merced, San Felipe, con iglesia propia dedicada al Santo Salvador, en la demarcación parroquial de San Miguel.
A principios del siglo XVII, se observó la necesidad de construir una iglesia mayor y más acorde con los gustos arquitectónicos de la época, colocándose la primera piedra de la Iglesia actual, el día 14 de Febrero de 1621, bendecida por el Obispo de la Diócesis, Fr. Simón Bauzá, en presencia del Virrey, don Juan Torres. Las obras se realizaron con lentitud, y pese a encontrarse inacabada, se abrió al culto el 26 de Mayo de 1661, siendo finalizado, en su integridad en el año 1705.
Con la expulsión de los mercedarios en el año 1835, el convento fue derruido y la iglesia quedó a disposición de la Mitra, que la mantuvo abierta al culto. Don Sebastián Font y Monteros, custodio de La Merced desde 1866, ayudo y aceleró el regreso de los mercedarios, siendo el día 9 de Febrero de 1905, cuando el Padre Florencio Nualart recibía del canónigo Mateo Rotger, el certificado de inscripción de la Real y Militar Orden de Nuestra Señora de la Merced en el registro de Asociaciones de la Provincia. El día 4 de Mayo del mismo año, tuvo lugar el acto de entrega de la iglesia mercedaria a la Orden, realizándose oficialmente el día 10 de Agosto, aniversario de la fundación de la Orden, celebrándose misa pontifical, por parte del Obispo Don Pedro Juan Camping y Barceló, acompañado del Superior Provincial de los mercedarios, Padre Mariano Alcalá.
En el año 1953, y siguiendo el carisma mercedario, se fundó en el convento de la Merced de Palma, la Cofradía de penitentes Obra Redentora Nuestra Señora de la Merced, siendo aprobada el día 6 de Noviembre del año 1953, por el Excelentísimo y Reverendísimo Obispo de Mallorca Don Juan Hervás Benet.
Se ha perdido mucha documentación de los inicios de la cofradía, siendo casi inexistente hasta los años 70, si bien se conoce que inicialmente los cirios que llevaban los penitentes eran de cera, posteriormente se cambiaron por cirios a pilas, los cuales aparecen reflejados en la documentación de la cofradía en el año 1976 y actualmente, desde el año 1999, se viste con velones de parafina.
La cofradía desde sus inicios, nunca ha sido muy numerosa, formando la cofradía de media unas cincuenta personas.
La cofradía de la Merced, también fue la primera cofradía de Palma, que en el año 1991, eligió como representante y presidenta, a una mujer, Doña María Teresa Lladó Villalonga, cargó que ostentó con la dignidad y respeto merecido, hasta el cambio de poderes actual.
La Cofradía en sus desfiles va presidida por una gran escolanía de monaguillos que visten el habito mercedario, encabezada por el Estandarte y los faroles. |