SERVICIO
Una vez superado el ego, al no tener necesidades, se goza con el servicio.
La misión particular de cada espíritu es el servicio y la misión general de todos los espíritus es la elevación universal.
El camino espiritual es en base a la obra, y ésta se nutre del servicio,
no importando en qué entidad "superior" se crea.
La santidad impuesta en uno queda en el sujeto y la santidad en Obra es el
verbo. Y el verbo es la única manera de hacer servicio.
Aquel que sirve, aquel que es útil al otro, que es misericordioso, es un ser de Luz.
El servicio no es servilismo, es ser útil dentro del respeto al libre albedrío, tanto del que da como del que recibe.
Ya lo dijo el Maestro Jesús: Lo importante no es surtirlos de peces, sino enseñarles a pescar. Y la mayoría de los feligreses siguen pidiendo peces...
La creación, a la que muchos dejan pasar por alto, es tan importante como el Servicio, porque se pueden crear palabras, se pueden crear enseñanzas, se pueden crear parábolas
El amor hacia uno es estéril si después no se vuelca hacia el otro.
Lo más importante es saber que lo que cada espíritu hace tiene que ser en función del otro, de su aplicación al otro.
El Servicio se brinda a los semejantes, no a Dios.
Tienen que tomar la responsabilidad como una bonificación, nunca como una carga.
El hombre es útil en la medida en que Sirve.
La Iluminación es descubrir que el verdadero premio es gozar el Servicio
La humildad es la verdadera grandeza y cuanto más damos más ricos somos. Cuanto más se da más rico se es por dentro, y más fácil es elevarse
Si el Servicio es un goce, nada nunca nos puede llegar a lastimar, porque en el Servicio no hay competencia, en el Servicio no hay figuración, en el Servicio no hay protagonismo, en el Servicio no hay duda En el Servicio lo único que hay es el afán de dar, en el Servicio no se necesita, en el Servicio no se utiliza, en el Servicio solamente se es útil al otro. Todo el tiempo que nosotros tenemos es para poder brindar.
En el verdadero Servicio no hay títulos, ni madre, ni padre, ni doctor, ni psicólogo, ni siquiera amigo. Somos todos Servidores. Los rótulos los ponemos porque estamos en una sociedad donde de alguna manera los precisamos, pero nosotros no tenemos que tomarlos así a la tremenda.
Con el Servicio no vas a comer, pero con la comida sola no vas a elevarte espiritualmente, que también es necesario. Lo que se quiere decir es que tiene que haber un equilibrio. La parte física es importante para el desarrollo espiritual, pero todo desequilibrio es negativo y el equilibrio consiste en darle la misma importancia tanto a la parte material como a la espiritual.
Es muy difícil ser feliz en el plano físico porque el ego impulsa a necesitar, y los encarnados no se dan cuenta de que no se es feliz disfrutando de el no hacer nada, porque la felicidad sobreviene con el Servicio. El no hacer nada, cansa. El Servir, en cambio, produce gozo.
Cuando dejamos de pensar en nosotros para pensar que el que verdaderamente sufre es el otro, automáticamente dejamos de sufrir, dejamos de sentir dolor, dejamos de ofendernos, y entonces ahí sí nos va a invadir el afán de Servir.
El ego busca el protagonismo y la sabiduría el Servicio, que es precisamente lo opuesto.
El verdadero amor no necesita, porque es Amor de Servicio. Ése es el Amor impersonal. Porque el amor personal que damos y recibimos a diario se alimenta de emociones negativas difíciles de controlar, de dudas, de celos, de diversos roles de control entre uno y otro protagonista de ese sentimiento. Por el contrario, el Amor Impersonal no intenta manipular ni busca dominar a la persona a la que va dirigido ese afecto, sino que trata de serle útil... pues no importa uno, sino el otro.
Tenemos que darnos cuenta que sólo dando se recibe. Debemos tomar conciencia del sentimiento de felicidad y de gozo que significa vivir para dar. Ésa es la bienaventuranza.
No basta ir a templos a orar, pues la oración es estéril si no está acompañada por el Servicio.
Hay mucho por hacer, pero no solamente transmitiendo la palabra, sino mediante la obra. Porque la palabra sin la acción es estéril, es como la flor sin aroma.
Hay algo que se llama voluntad... busquen esa fuerza interna, únanla a la perseverancia, mézclenla con la fe y lograrán el resultado apetecido. Vuestra misión es el Servicio, pueden hacerla sin dejar de lado sus obligaciones.
Se valora más a aquel que resigna su avance para tratar de ayudar al rezagado.
¡Bríndate a tus semejantes!.
¡Pero si yo no tengo nada para dar! Económicamente estoy quebrado.
¿Cómo que no tienes que dar? ¡Tienes tu tiempo, tienes tu espíritu, tienes tu corazón para dar orientación, tienes tu calor para brindarlo! ¡Ahí estás sirviendo!
Entonces, el secreto es no dudar, el secreto es servir incondicionalmente.
Es fácil hablar de Servicio. Lo difícil es llevar a cabo esa obra altruista. Hay que servir hasta las últimas consecuencias.
Debemos tener certeza en el amor. Pero para tener certeza del amor hay que practicarlo diariamente y hacer del Servicio una costumbre.
La mayoría de los libros de autoestima hablan únicamente de la propia persona. ¿Y una vez que la propia persona logra la autoestima, qué? En ningún libro hay un segundo paso, se plantan en el primero. ¿Cómo sigue esto, entonces? ¿Qué hago en lo sucesivo ahora que ya me quiero, ahora que tengo autoestima, ahora que salí adelante, ahora que ya vencí mis temores, mis apegos, mi ego? Son muy pocos los libros que mencionan el segundo paso. ¿Cómo sigo? Interesándome en el otro, ayudando al otro, involucrándome con el otro.
La mayoría de los seres van a pedir, en lugar de dar.
Y muchos preguntarán: ¿Cómo podemos dar?. ¿Cómo podemos dar al Padre?.
Dar al prójimo es dar al Padre, porque el Padre está en cada uno de nosotros.
Entonces, si yo me brindo a mis semejantes, yo le estoy dando al Padre, ¡y el Padre estará gozoso de ello!
Te tiene que importar el otro, no tu persona, porque si el otro está bien tu también vas a ser feliz.
Se avanza pensando en el otro. El otro es el importante, no tú. Siempre es el otro el importante. Si todos pensaran así en el plano físico, no habría robos, no habría estafas, no habría insultos, porque es el otro el importante. No le puedes insultar, no le puedes robar, no le puedes herir, no le puedes defraudar, si es el otro el importante y no tú.
Hay que tomar conciencia de esto.
Si se viviera para los demás, las palabras "guerras", "violaciones", "estafas", "engaños", no existirían, porque vivirían pendientes de lo que le falta al otro.
Si se piensa primero en el otro, en el semejante, ¿en qué podrías equivocaros?
No habría insultos, no habría cálculo, no habría informalidad, no habría error, no habría engaño...